Dentro de la izquierda y del movimiento ecologista existen personas partidarias del “decrecimiento”. Afirman que la crisis medioambiental está causada o se ve perjudicada por el exceso de producción y el consumo de masas, que agrava la contaminación, agota los recursos del planeta y provoca los desastres medioambientales. Para estas personas, la solución pasa por tanto por el crecimiento cero, a fin de no incrementar los niveles de contaminación; es decir, por hacer permanente el estancamiento económico y las políticas de austeridad en los niveles de vida, como los experimentados en gran medida en los últimos años.

Lucha de Clases acaba de sacar a la calle un nuevo folleto que aborda la cuestión del cambio climático desde una posición marxista y revolucionaria, y donde tratamos los puntos principales: ¿Somos todos culpables del cambio climático? ¿Es compatible una “economía verde” con el capitalismo? ¿Son suficientes y aplicables las medidas suscritas por los gobiernos y organismos internacionales? ¿Hay alternativa a las energías contaminantes? ¿Es posible un nivel elevado de desarrollo económico y social para todos los habitantes del planeta sin devastarlo? ¿Qué papel debe desempeñar la clase trabajadora en la lucha contra el cambio climático? ¿Sería posible el Socialismo sin contaminación ni cambio climático? Lee aquí la Introducción al documento.

“Y semejante espacio lo llamamos infinito, porque no hay razón, capacidad, posibilidad, sentido o naturaleza que deba limitarlo. En él existen infinitos mundos semejantes a éste y no diferentes de éste en su género” (Giordano Bruno, “Sobre el infinito universo y los mundos”)

En todo el mundo, una nueva generación de activistas exige una acción urgente y radical para detener el cambio climático, pero ¿es la demanda de un Green New Deal (GND), un Nuevo Acuerdo Verde, la solución a la crisis climática del capitalismo?

Anteriormente publicamos una reseña de Lost Connections: Descubriendo las Causas Reales de la Depresión - y las Soluciones Inesperadas, un libro del escritor y periodista suizo-británico Johann Hari, en el que intenta volver a examinar la forma en que la sociedad ve la depresión. Sin embargo, mientras Hari plantea algunas críticas válidas, su crítica termina siendo exagerada y unilateral.

Este verano en todo el planeta ha sido uno de los veranos meteorológicos más inusuales y extraños. Ya no es el cambio climático una cosa del futuro. Desde California hasta el Círculo Polar Ártico, las temperaturas excepcionales están creando potenciales polvorines a punto de estallar. En Grecia, 91 personas murieron en un incendio espantoso. En Japón, al menos 77 personas han muerto y más de 30.000 han ingresado al hospital por golpes de calor, asimismo 54 personas murieron por el calor en Quebec, Canadá.

¿Qué  es lo que causa realmente depresión y ansiedad? ¿Y cómo podemos resolver genuinamente estos problemas? Responder a estas preguntas es la tarea que el periodista Johann Hari trata de responder en su libro recién publicado, “Lost Connections".

No hace falta decir que es un tema muy amplio  y complejo. Pero Hari logra un progreso significativo al ubicar la depresión en su contexto material y social: un mundo que está en un continuo proceso de destrucción, con un "tratamiento" proporcionado por un sistema que igualmente está desmoronándose.