La semana pasada, Gran Bretaña vivió una avalancha de rabia e indignación tras el descubrimiento del cadáver de Sarah Everard, de 33 años, en Kent. Fue secuestrada y asesinada mientras regresaba de la casa de una amiga en el sur de Londres. Un policía fuera de servicio fue detenido y acusado de este atroz crimen. El fin de semana, la policía reprimió brutalmente una vigilia pacífica en Clapham Common utilizando como excusa las restricciones de la COVID-19.

Las impactantes revelaciones del príncipe Harry y su esposa Meghan sobre el funcionamiento interno de la Familia Real han detonado dinamita en los cimientos de la Monarquía, un pilar clave de la clase gobernante británica. Ha llegado la hora de derrocar esta corrupta institución.

El último giro en la saga del despliegue de la de vacunas ha puesto de manifiesto las contradicciones dentro de la Unión Europea y los límites del mercado capitalista para hacer frente a una crisis. En los últimos días, hemos sido testigos del inicio de un choque entre la UE y el Reino Unido, y dentro de la UE, algo que empieza a recordarnos a la crisis de la deuda de 2011-2012.

La inacción del gobierno de Giuseppe Conte frente a la crisis económica, política y social más profunda de Italia desde la Segunda Guerra Mundial se ha vuelto insoportable para las grandes empresas. Eso explica por qué la figura de Mario Draghi ha venido al rescate. Sin embargo, está claro que este tecnócrata burgués no tiene soluciones para los problemas a los que se enfrentan los trabajadores italianos.

Las elecciones presidenciales portuguesas del 24 de enero no han tenido sorpresas en cuanto a la reelección de Marcelo Rebelo de Sousa (apoyado tanto por el PSD como por el PS en el gobierno, es decir, por el bipartidismo tradicional portugués que han sido la base del régimen político construido a partir de las sucesivas reformas derechistas de la Constitución de 1976 y la contrarrevolución capitalista tras el PREC de 1974-1975)

A tan sólo un mes de comenzar el año 2021, este año está siendo, si no un punto de inflexión en la historia moderna de Rusia, sí un año de enorme importancia. Por mucho que las autoridades lo deseen, el comienzo de un nuevo año no anuncia un nuevo comienzo o una página nueva en lo que respecta a las contradicciones acumuladas del capitalismo ruso.
Por el contrario, estas contradicciones se agudizan día a día, planteando cada vez más agudamente la pregunta: "¿socialismo o barbarie?"

El 23 de enero estallaron grandes protestas en Rusia en respuesta a la detención del opositor Alexéi Navalni por el régimen de Putin. Aunque no tenemos ninguna ilusión en liberales como Navalni, nuestros compañeros rusos intervinieron en estas protestas contra la represión política de los gánsteres de Putin (que llegado el momento golpeará más duramente a los movimientos obreros y socialistas), levantando un estandarte marxista revolucionario.