La crisis del capitalismo argentino como expresión local de la crisis mundial se expresa actualmente en la crisis irreversible del macrismo. La bomba de tiempo que el gobierno futuro kirchnerista de Fernández y Fernández tendrá entre manos, puede terminar por arrastrar al régimen político de conjunto.

El pasado domingo 11 de agosto tuvieron lugar las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que obligan a cada partido alcanzar un mínimo del 1,5% del padrón electoral para concurrir, con sus candidatos a la Presidencia del país y al Parlamento, a las elecciones generales del próximo mes de octubre. Estas elecciones primarias –un ensayo general de las elecciones de octubre– vieron una derrota humillante para la derecha argentina representada por el presidente Mauricio Macri.

El ciclo político del macrismo como gobierno pareciera que se encuentra terminado. Solo resta saber cómo será su desenlace. El signo que atraviesa la coyuntura es el de la incertidumbre para el régimen político del país. Eso implica que más allá de que un escenario político pueda preverse o anticiparse, con mayor o menor certeza, el hecho que octubre este demasiado lejos aún y que no existan signos determinantes que muestren que Macri lograra llegar al 10 de diciembre deja en evidencia la volatilidad de la situación.  

En la última semana de marzo, la crisis capitalista mundial se expresó en la caída, en dos jornadas consecutivas, de las bolsas más importantes del mundo; en el derrumbe diario de las monedas de los países llamados emergentes, en el agudizamiento de la guerra comercial entre China y EEUU que, aunque se encuentra en sus primeros temblores anticipa un verdadero terremoto de la economía mundial; en síntesis, nos encontramos ante una recesión de la que aún no hemos visto su verdadera magnitud.

El tsunami desatado el domingo 11 de agosto no encuentra precedentes en los últimos años en la historia del país, luego de conocerse los resultados de las PASO, cuando millones de trabajadores, de jóvenes y de sectores populares, dijeron basta al saqueo, a la hambruna y pauperización, basta a la desocupación y la degradación de las condiciones de vida de las familias obreras y de los sectores más castigados de la sociedad. 

El PTS argentino lanzó en octubre de 2018 un llamado a construir “un partido unificado de la izquierda, de las y los trabajadores y socialista”. Los compañeros de la Corriente Marxista Internacional respondieron en tres artículos que republicamos aquí: