Nicaragua ha entrado en un proceso convulsivo, las contradicciones profundas de la sociedad capitalista están expresándose y saliendo a la superficie de manera espontánea, y ante la ausencia de una dirección revolucionaria se manifiestan de manera confusa, poco clara. Lo que se esperaba como la etapa inicial de cambios y transformaciones con el regreso del sandinismo al poder en 2007 después de casi dos décadas en la oposición, no resultó ser así. Lo que hemos visto en los últimos años en Nicaragua, bajo el gobierno de Daniel Ortega, es un pacto con los empresarios y la iglesia católica para garantizar la “paz social” sobre la base de la explotación de la clase trabajadora, esto nada tiene que ver con el socialismo revolucionario ni con las aspiraciones históricas de las masas sandinistas.

ACTUALIZACIÓN: En el momento en que íbamos a publicar este artículo se conoció la noticia de que el gobierno en reunión con la empresa privada había decidido derogar la reforma. Es importante que ahora el movimiento obrero y estudiantil se dote de un programa para asegurar que la crisis del sistema de pensiones la paguen los capitalistas.

El 26 de noviembre se realizaron elecciones nacionales en Honduras. La elección se ha dividido en dos bandos: quienes apoyan al actual presidente Juan Orlando Hernández (JOH), que busca su reelección, y quienes apoyan al candidato de la Alianza contra el Golpe, Salvador Nasralla. En los primeros se posicionan las fuerzas más reaccionarias que buscan mantener sus privilegios, empezando por el histórico partido Nacional, principal fuerza política de la oligarquía; con los segundos están las masas de obreros, campesinos, desempleados, estudiantes, amas de casa… que ya no soportan su condición de explotación, pobreza, violencia y falta de democracia y aspiran a un cambio profundo de la sociedad.

Las elecciones municipales y legislativas han sido un punto de inflexión en la lucha de clases, la derrota histórica que ha recibido el FMLN no tiene  comparación alguna con ninguna de las elecciones legislativas y municipales pasadas, incluso los resultados son más crudos que los del año 2012 cuando se recibió un voto de castigo.

La elección hondureña se está decidiendo en las calles, en todo el país ha surgido una rebelión popular contra el fraude electoral que está adquiriendo un carácter abiertamente revolucionario. El pasado 26 de noviembre los electores fueron convocados a las urnas. El actual presidente Juan Orlando Hernández (JOH) es el heredero directo del golpe de estado de 2009, que derrocó a Juan Manuel Zelaya. JOH cambió la ley para poderse reelegir y como la votación no le favorece ahora, está queriendo cambiar los resultados para imponerse nuevamente en la presidencia.

La lucha de las masas, abierta tras las elecciones en Honduras, solo es equiparable a la huelga de 1954 y al movimiento contra el golpe de Estado en 2009. Es uno de los más grandes acontecimientos de la lucha de clases en la historia del país. Esto solo puede explicarse debido a las grandes contradicciones concentradas en la sociedad que han colocado al país al borde de la revolución. Pese a todo ese impulso revolucionario, Juan Orlando Hernández, JOH, acaba de juramentarse como presidente aunque acosado por la protesta del pueblo que exige su salida. Este es un gobierno sumamente desprestigiado y débil que se verá sometido a la presión de los trabajadores que pueden hacer que no termine sus 4 años de gobierno.

2017 03 11t234607z 517391676 rc1251a7e260 rtrmadp 3 guatemala children.jpg 1718483347El día de la mujer comenzó a conmemorarse en homenaje a las obreras de Nueva York que en dos ocasiones (1857 y 1908) fueron reprimidas y quemadas vivas como parte del combate de los capitalistas a su lucha. Estas son acciones de un sistema bárbaro que algunos piensan que son cosas del pasado. Es una trágica coincidencia que el pasado 8 de marzo murieran quemadas 19 adolescentes guatemaltecas de entre 12 y 17 años, cifra que en los días siguientes ha ascendido a 38 muertas y que por desgracia muy probablemente se incrementará en las siguientes horas y días. Jimmy Morales, presidente de Guatemala, tardíamente ha lamentado estos hechos, pero el pueblo guatemalteco indignado empieza a levantar la voz exigiendo su renuncia.