El pasado 2 de febrero una movilización de alrededor de 10 mil mujeres tomó las calles de la Ciudad de México para gritar ¡ni una más! y exigir cese a la violencia feminicida y los intentos de secuestro en el metro tipo “cálmate mi amor” como respuesta a las vastas denuncias en redes sociales de mujeres que sufrieron este tipo de agresión.

Desde primeras horas del 1 de diciembre, la plancha del Zócalo en la Ciudad de México fue testigo de la llegada de miles de personas para presenciar la toma de protesta del nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quién por la mañana acudió a la Cámara de Diputados a la ceremonia oficial y posteriormente habló frente a 160 mil personas quienes abarrotaron la principal plaza pública del país. Estos acontecimientos son inéditos en la historia reciente, marcada por imposiciones y fraudes electorales; recordemos que en las elecciones locales y federales, el ambiente en las calles durante la toma de posesión de los anteriores presidentes fue de rechazo, oposición y de un profundo malestar entre amplios sectores de trabajadores y la juventud. En esta ocasión no fue así, las masas se volcaron a las calles, a festejar un triunfo que sienten como suyo.

El pasado 25 de enero, 48 empresas maquiladoras instaladas en Matamoros Tamaulipas estallaron la huelga. No es un movimiento menor, hablamos de alrededor de 45.000 trabajadores en huelga. En los pasados días las bases obreras se sublevaron contra sus líderes charros y sus patrones. Los obreros llegaron a paralizar parcialmente algunas fábricas. Bajo presión, entraron a trabajar varios, pero muchos otros se negaron a laborar. Se han realizado en la plaza pública asambleas masivas cotidianas. La base obligó a que el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de La Industria Maquiladora (SJOIIM), afiliada a la corporativa Confederación de Trabajadores de México (CTM), emplazara a huelga. Los dirigentes burocráticos, siempre más preocupados por defender los intereses de los patrones que los de la base, trataron de intimidar y actuaron buscando confundir y desorganizar. La base obrera se mantuvo firme y el 25 de enero, en medio de enormes tensiones, la huelga estalló.

El 2 de octubre se cumplieron 50 años de la masacre de Tlatelolco en 1968, en México, cuando el ejército fue utilizado para aplastar la protesta estudiantil en vísperas de las Olimpiadas que iban a celebrarse en el país. Publicamos este detallado artículo de Ubaldo Oropeza, editor de La Izquierda Socialista, sobre el movimiento, sus orígenes, desarrollo y sus consecuencias, así como las principales lecciones que se pueden sacar del mismo.

La compuerta se ha abierto en Matamoros Tamaulipas, obreros de 45 maquiladoras han decidido colocar las banderas roji-negras de huelga, al no tener información de las negociaciones que los dirigentes sindicales vinculados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) realizan sobre los Contratos Colectivos y del incremento salarial anual. Exigen un aumento salarial del 20% y un bono de compensación. El día domingo 13 de Enero dos mil obreros en Sonora impulsaban una huelga debido a que la empresa Levolor ajustó el sueldo y prestaciones y no respetó el incremento salarial decretado desde el gobierno federal.

Miles de estudiantes participando en asambleas, mitines, impulsado tomas de escuelas, discutiendo su realidad y tratando de transformarla; la actividad no solamente se circunscribe a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también en el Politécnico y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El origen: una cobarde agresión de grupos de choque y porros en contra de jóvenes estudiantes de los Colegios de Ciencias y Humanidades frente a Rectoria en Ciudad Universitaria de la UNAM que se manifestaron el pasado 3 de septiembre; fue la chispa que encendió la pradera, la situación se ha transformado en cuestión de horas.