En medio de la conmoción global desatada por la propagación de la pandemia del virus Covid-19, el imperialismo estadounidense ha decidido escalar en los niveles de agresión e injerencia contra el gobierno venezolano. Hace pocas horas, el Departamento de Justicia de EEUU presentó cargos por narcotráfico, corrupción y promoción al terrorismo contra Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y 13 altos funcionarios estatales, buscando legitimar futuras acciones intervencionistas y golpistas en Venezuela.

El día 5 de febrero dos dirigentes sindicales del Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios recibieron una notificación de prohibición de entrada en el puesto de trabajo, una solicitud de calificación de despido y una citación ante la Inspectoría del Trabajo para el viernes 7 de Febrero. Este es un caso claro de represión sindical que afecta al secretario general de Sutrabfogade, William Prieto, y al delegado de prevención William Guzmán. Llamamos a enviar mensajes de protesta.

El golpe en Venezuela parece estancado, la oposición pierde su empuje y las divisiones internas resurgen. El imperialismo no ha logrado por ahora su objetivo de colocar a Guaidó en el poder, pero eso no impide que multiplique las sanciones y siga promoviendo más bloqueos. Mientras todo esto pasa, el gobierno venezolano comienza una tímida ofensiva, como tanteando cada paso, esperando la reacción del imperialismo. Y en medio de todo este caos, un pueblo que, sin servicio eléctrico, sin agua y en medio de una feroz crisis económica, se niega a rendirse.

Desde tempranas horas de las mañana, Juan Guaidó, acompañado de Leopoldo López y un grupo superior a una veintena de militares, anunciaron la ejecución de la llamada «operación libertad», llamando a las guarniciones catrenses en todo el país a sublevarse, y a las bases de la oposición reaccionaria para que se movilizaran en respaldo a tales acciones a nivel nacional, especialmente en Caracas.

El fracaso de la provocación de “ayuda humanitaria” del 23 de febrero en la frontera con Venezuela fue un duro golpe para el intento de golpe de estado de Trump. Provocó recriminaciones mutuas entre el autoproclamado Guaidó, el presidente colombiano Duque y el vicepresidente de Estados Unidos Pence. Estados Unidos no pudo obtener un consenso de sus propios aliados del Cártel de Lima a favor de una intervención militar.

Poco antes del amanecer del 30 de abril, la oposición venezolana lanzó otro intento de golpe militar. Al final del día, el fallido intento de golpe de estado parecía haber fracasado, con uno de sus líderes buscando refugio en la embajada española, 25 de los soldados implicados solicitando asilo en la embajada brasileña y Juan Guaidó escondido o huyendo.

El episodio de crisis social del que fuimos testigos durante los últimos días como consecuencia de la caída abrupta del suministro eléctrico en todo el país desde el pasado jueves, ha sido el más severo en los últimos 15 años, desde el paro petrolero y sabotaje patronal que llevó adelante la burguesía nacional junto al imperialismo para derrocar al camarada presidente Hugo Chávez en diciembre de 2002.