Millones de personas participaron en la huelga general en Brasil el 14 de junio, con manifestaciones en 380 ciudades de todo el país. La huelga había sido convocada para rechazar la contrarreforma del sistema de pensiones propuesta por el gobierno de Bolsonaro, pero también reflejó la oposición a los recortes educativos, que ya habían llevado a millones a las calles los días 15 y 30 de mayo.

La delegación de Homicidios de Río de Janeiro y el Grupo de Acción Especial de Combate al Crimen Organizado arrestaron al sargento retirado de la Policía Militar (PM), Ronnie Lessa, y el ex PM, Elcio Vieira de Queiroz (expulsado de la fuerza) por la implicación en el asesinato de Marielle y del chofer Anderson.

El domingo 9 de junio, el sitio web Intercept Brasil publicó varias correspondencias entre el ex juez Sergio Moro, y los fiscales de la trama de corrupción Lava Jato ("Lava coches"), encabezados por el abogado del Ministerio Público de Brasil, Deltan Dallagnol. El caso de corrupción de la Operación Lava Jato llevó al arresto y encarcelamiento del (entre otros) ex presidente del PT Luiz Inácio Lula da Silva ("Lula"), quien fue condenado sin pruebas. Estas correspondencias revelan los objetivos políticos detrás de esta operación, que incluyeron acciones para organizar el fraude en las elecciones de 2018.

La victoria de Bolsonaro es la demostración del colapso político del régimen de la "Nova República" y del pacto social efectuado con la Constitución de 1988. Es también la demostración del colapso de la "Democracia" para enormes sectores de las masas, además, la mayoría (electores de Bolsonaro, votos blancos, nulos y la abstención) dejó claro que poco le importa "esta democracia", e ignoró los llamamientos de Haddad / PT y otros, para "defender la democracia", que sólo han hecho hasta ahora empeorar sus vidas y ampliar su sufrimiento y la angustia permanentemente.

El 15 de mayo se produjo un tsunami de manifestantes contra los recortes en la educación y las contrarreformas de las pensiones en Brasil. Más de 1,5 millones salieron a las calles en más de 200 ciudades de todo el país durante la huelga nacional de la educación contra las últimas medidas del gobierno de Bolsonaro, que incluyen un recorte del 30 por ciento a los presupuestos universitarios. A pesar de su bravuconería, el gobierno es débil y está dividido. La consigna de "Fora Bolsonaro" (Fuera Bolsonaro) resonó ampliamente. Ciertamente, Brasil no está en las garras del fascismo. Lejos de eso. Ahora es el momento de preparar una huelga general para derribar a este gobierno.

Bolsonaro ganó la segunda ronda de las elecciones presidenciales con un 55 por ciento de los votos, derrotando a Haddad –el candidato del Partido de los Trabajadores (PT)– quien recibió el 45 por ciento. Cualquier esperanza de un milagro de última hora quedó frustrada. Este resultado es un revés para la clase obrera y los pobres. Necesitamos comprender qué significa esto, qué condujo a esta situación y qué estrategia debe seguir el movimiento obrero con respecto a este gobierno reaccionario.