La desconectada élite se reunió en Davos la pasada semana en su exclusiva juerga anual. Pero el ambiente entre los súper ricos y sus representantes es sombrío y pesimista, con su orden mundial liberal amenazado en todos los frentes.

Los temas de la reunión de este año del Foro Económico Mundial en los Alpes suizos muestran las ansiedades que asolan a la clase dominante. Los temas oficiales del evento del establishment incluyeron asuntos como: "economías más justas"; "cómo salvar el planeta"; "tecnología para el bien"; "el futuro del trabajo"; y "más allá de la geopolítica".

Despojándolos del eufemismo, esto se traduce en términos sencillos como: potenciales explosiones sociales por la desigualdad; crisis climática; dominio prepotente de los monopolios tecnológicos del Gran Hermano; contradicciones de la automatización bajo el capitalismo; y el choque entre imperialismos rivales y ruptura del statu quo.

En la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos, los ricos y poderosos se reunieron para discutir una estrategia para la defensa de su sistema. En el pasado, el estado de ánimo de esta reunión solía ser de confianza y determinación. Este año, sin embargo, apestaba a desesperación. La clase dominante ha pasado de cantar victoria a mirar hacia el abismo en el espacio de tan sólo 25 años.

En la última semana, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump anunció su intención de aumentar los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, amenazando con iniciar una guerra comercial peligrosa con el resto del mundo. Esta podría hundir a la economía mundial en otra profunda depresión. Los comentarios recientes de Trump en Twitter constituyen nada menos que una declaración de guerra comercial - del país capitalista más poderoso del mundo.

Hace tres semanas, Trump anunció aranceles por $200 mil millones de dólares a las importaciones desde China. El anuncio fue recibido con protestas de parte de los chinos, así como por grandes empresas en los Estados Unidos. China respondió con aranceles sobre otros $60 mil millones de importaciones desde los Estados Unidos. Esta guerra comercial revela las fricciones que se han estado desarrollando durante algún tiempo entre las potencias imperialistas y amenaza con hundir al mundo en una nueva recesión.

Las recientes reuniones tormentosas en la cumbre del G7 y la conferencia de la OTAN han puesto al descubierto las crecientes tensiones en las relaciones mundiales. Esto sucedió más explícitamente entre el líder del "mundo libre", Donald Trump y la líder de facto de la Unión Europea, la canciller alemana Angela Merkel. "La primera visita de Donald Trump a Europa fue incómoda. Sus consecuencias han sido explosivas", comentó el Financial Times, un portavoz importante del capital financiero.

Después de imponer fuertes tarifas en los paneles solares, lavadoras, acero y aluminio, Trump está ahora buscando pelea con China. Sus últimas propuestas apuntan a exportaciones chinas por valor de 60.000 millones de dólares y amenazan con una guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo.

 

El aislacionista Trump ha cambiado radicalmente. En lugar de su promesa de no intervenir en Oriente Medio, a comienzos de abril utilizó la indignación causada por un supuesto ataque químico contra civiles en Jan ShayJún en Siria para lanzar 59 misiles de crucero contra una base aérea del gobierno sirio. La Casa Blanca se apresuró a anunciar que la acción enviaba una contundente señal no sólo a Assad sino al resto del mundo.