Venezuela en los actuales momentos es escenario de un proceso de descomposición social sin parangón en la historia nacional. Problemáticas como la brutal escasez de productos de primera necesidad, la hiperinflación y la insuficiencia de los salarios, combinadas a su vez con el colapso generalizado de los servicios públicos, han alcanzado niveles tormentosos e insoportables para las familias trabajadoras cuya capacidad para seguir resistiendo los embates de la crisis económica comienza a agotarse. Tanto los días finales del 2017 como los primeros del año que recién comienza, han estado marcadas por innumerables protestas, tomas de carreteras y conatos de saqueos, en innumerables ciudades y poblados del país, que tienen como razón de ser el profundo descontento popular, principalmente ante las constantes alzas de los precios de los alimentos y el hambre imperante entre amplias capas de la población más vulnerable.

En las últimas dos semanas, olas de protestas heroicas se han extendido rápidamente por los  pueblos y ciudades de todo Irán. Esta fue una erupción espontánea de rabia por parte de la juventud de clase media-baja y de la clase obrera contra la pobreza, el aumento de los precios y la indigencia, así como contra la riqueza y la corrupción de la élite iraní, en particular del clero. Se estima que 21 personas han muerto en las protestas hasta ahora y más de 1.700 han sido detenidas. Inmediatamente, los líderes occidentales desde Washington a Londres levantaron un coro defendiendo los derechos humanos del pueblo iraní.

Ayer continuaron por quinto día consecutivo las protestas en todo Irán. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad han adoptado una postura más dura. El quinto día las protestas parecieron haber disminuido ligeramente en tamaño, en parte debido a la creciente represión y en parte debido a la falta de un punto focal tangible para el movimiento. El régimen también ha reducido en gran medida el acceso a Internet y las comunicaciones, y también está claro que no se está informando de muchas protestas, en particular de ciudades y suburbios más pequeños.

Donald Trump dio la bienvenida al Año Nuevo a su manera inimitable: rodeado por su clan social y político en los alrededores opulentos de su exclusivo club Mar-a-Lago en Florida, acompañado por un grupo representativo de todos los segmentos de la sociedad estadounidense, desde estrellas de cine a multimillonarios.

El miércoles, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que reconocería oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. Esto revela la verdadera naturaleza de las llamadas conversaciones de paz. En un discurso pronunciado en la Casa Blanca, Trump dijo: "He determinado que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel. “Si bien los presidentes anteriores hicieron de esto una gran promesa de campaña, fallaron en cumplirla. Ahora, estoy cumpliendo. Mi anuncio de hoy marca el comienzo de un nuevo enfoque al conflicto entre Israel y los palestinos".

Las jornadas de diciembre pusieron blanco sobre negro la nueva etapa abierta en Argentina. Los acontecimientos producidos por la implementación, por parte del gobierno de Cambiemos (la plataforma política del gobierno derechista del presidente Mauricio Macri), de las reformas jubilatoria, tributaria y laboral ha generado una conmoción sin precedentes en la sociedad transformando la situación política. 

En el reciente decimonoveno Congreso del Partido Comunista Chino, celebrado del 18 al 24 de octubre en Beijing, Xi Jinping aprovechó la oportunidad para hacerle saber al mundo que China es una "fuerza poderosa" que pronto recuperará su posición legítima, como el "Reino Medio", es decir, el centro de la humanidad. Sin embargo, detrás de todas las fanfarronadas, uno podría detectar inquietud ante la perspectiva de una creciente inestabilidad interna que fluye de la inminente crisis del capitalismo.