La cuestión del frente único entre organizaciones obreras para determinados fines prácticos siempre ha jugado un papel central en la táctica de los marxistas para alcanzar con sus ideas a capas cada vez más amplias de la clase trabajadora. La Internacional Comunista dedicó mucho tiempo y esfuerzo, en su etapa leninista, a trazar la política correcta en este tema. Justamente, la correcta comprensión y aplicación del frente único obrero es el aspecto que mejor distingue a una organización marxista de las sectas ultraizquierdistas que permanecen en los márgenes del movimiento obrero.

En este artículo abordamos las Tesis sobre la cuestión nacional y colonial, elaboradas por Lenin para el II Congreso de la Tercera Internacional Comunista, celebrado entre el 19 de julio y el 7 de agosto de 1920. Pese a haber sido escritas hace casi 100 años, sus ideas y posiciones continúan siendo totalmente vigentes. Esto es así porque aunque el capitalismo se haya desarrollado de manera espectacular desde que Lenin presentara sus Tesis, son las mismas leyes las que rigen el sistema: la explotación de los trabajadores por el capital para la substracción de la plusvalía y la dominación mundial del capital financiero. La aplicación práctica de estas tesis sentó las bases para el establecimiento de partidos comunistas de masas en China, India, Vietnam, Oriente Medio, etc. que jugaron un papel decisivo en las luchas de liberación nacional de estas naciones.

Reproducimos aquí una carta que escribió Harry Whyte (miembro del Partido Comunista británico) a Stalin en mayo de 1934, en la cual planteó la pregunta: ‘‘¿Puede ser considerado un homosexual alguien digno de ser miembro del Partido Comunista?’’. En la primera página de la carta, encontrada en archivos soviéticos, está una nota escrita por Stalin que dice: ‘’Archivar. Un idiota y un degenerado. J Stalin.’’

A continuación presentamos extractos del libro de Fred Zeller, Trois points c'est tout. Zeller (1912-2003) realizó un viaje a Noruega a finales de octubre de 1935 para visitar a Trotsky. En aquel momento, mediados de la década de 1930, Zeller era secretario de la Juventud Socialista del Sena (París) y simpatizante del movimiento trotskista. Durante el mismo periodo, los líderes del Partido Socialista estaban expulsando a la izquierda de la Juventud Socialista y disolviendo la tendencia Bolchevique-Leninista, cuyos miembros se habían unido a la SFIO a finales de 1934.

La Internacional Comunista, creada por los bolcheviques en marzo de 1919, representó, en sus primeros años, una gran escuela para refundar el movimiento obrero mundial sobre las bases del genuino marxismo revolucionario. En sus primeros congresos, debatió y analizó todas las grandes cuestiones de la lucha de clases: la cuestión nacional y colonial, de la mujer, la juventud, los soviets, etc. Pero sin duda, uno de los asuntos claves fueron los sindicatos.

A pesar de todas las dificultades, se celebró en Cuba un seminario internacional sobre León Trotsky convocado por el Instituto de Filosofía y con la participación de la Casa Museo León Trotsky en México. La Corriente Marxista Internacional estuvo presente a través de Centro Carlos Marx y de un mensaje de Alan Woods.

La internacional Comunista dedicó un gran esfuerzo y atención a la lucha por la emancipación de la mujer, poniendo el peso dirigente de esta tarea en la mujer trabajadora. A tal fin dedicó bastante espacio en sus congresos internacionales para abordar este importante trabajo. El eje central de su actuación fue organizar a la mujer trabajadora en los sindicatos y partidos comunistas, la lucha por las reformas más inmediatas y necesarias para mejorar sus condiciones de vida y legales, y vincular la completa emancipación de la mujer con la transformación socialista de la sociedad. Publicamos en este artículo un extracto de las Tesis sobre los métodos y las formas de trabajo de los partidos comunistas entre las mujeres, aprobadas en el III Congreso de la Internacional Comunista (1921), que se pueden leer completas aquí.