Movimiento Obrero
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SOLO LA MOVILIZACIÓN SOCIAL HARÁ CUMPLIR EL PROGRAMA DE GOBIERNO - El movimiento pensionista en Euskadi y Navarra lleva dos años manifestándose lunes tras lunes en defensa del sistema público de pensiones.

Las movilizaciones son un éxito y una referencia para el resto del Estado, y han marcado la agenda política que ha tenido que incluir las pensiones en el orden del día. Pero los resultados prácticos son insuficientes: se han revalorizado las pensiones con el IPC en 2018 y 2019, en vez de la insultante subida del 0,25% del gobierno PP, se ha retrasado la aplicación del factor de sostenibilidad hasta 2023, pero no se han logrado las reclamaciones centrales del movimiento como la revalorización por ley con el IPC, la derogación de las reformas de las pensiones del año 2011 y 2013, y de la Reforma laboral. Si esto no se consigue, los trabajadores tendrán bajos salarios y por lo tanto bajas pensiones y además accederán más tarde y en peores condiciones a la jubilación, y los pensionistas estarán condenados a la supervivencia y a la pobreza con las pensiones congeladas.

Una tarea de toda la clase obrera

El movimiento pensionista ha concluido que el problema de las pensiones es parte de un problema aún mayor que afecta a toda la sociedad, y por lo tanto debe haber una respuesta en forma de movilización social y Huelga general. La devaluación de los salarios, la degradación de los servicios públicos como sanidad, dependencia, educación, vivienda... afectan a los asalariados y pensionistas, jóvenes, mujeres, que son sus principales usuarios.

Un sistema de pensiones es un mecanismo para transferir la renta desde las clases activas, -trabajo y capital- a las clases pasivas. El problema es, si existe o no la riqueza suficiente. La riqueza existe pero la acapara una pequeña minoría. Según datos de la economista Nekane Jurado, en las provincias vascas el 1% de la población acapara lo mismo que el 43% de la población. Esto era antes de la crisis, ahora será mucho más. Mientras tanto, 318.000 personas vascas están debajo del umbral de la pobreza según la Unión Europea. El 25 % de los perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) es pensionista.

La Huelga General del 30 de enero

Por esta causa el movimiento pensionista se dirigió a todos los sindicatos obreros, así como a los movimientos feminista y estudiantil, para dar una respuesta unificada en la recuperación de los salarios y derechos sociales perdidos.

En respuesta, los sindicatos ELA, LAB, que suman más del 60% de la representación sindical, han convocado Huelga General en Euskadi y Navarra el día 30 de enero; esta convocatoria ha sido apoyada por ESK, STEE-EILAS-ENHE, ETXALDE, CNT, que forman la Carta de los Derechos Sociales, y las plataformas estudiantiles y feministas.

UGT y CCOO, que firmaron la reforma de las pensiones de Zapatero en 2011, recibieron con reticencia las propuestas de movilización. A partir de que la Carta Social ha hecho pública su convocatoria de huelga, están difundiendo que no la secundan, que no es momento de huelgas, alegando dar un “periodo de gracia” al nuevo gobierno, para que cumpla lo que ha prometido y acusan al movimiento pensionista de dejarse manipular por el nacionalismo radical. Excusas que se caen por su propio peso. El nuevo gobierno, contra el que no va la huelga, va a necesitar el impulso de la movilización social precisamente para hacer frente a las grandes presiones de la derecha. Sólo la movilización y la presión en la calle logran cambiar leyes y decretos.

En segundo lugar, es totalmente falso que el movimiento pensionista sea un títere de los sindicatos nacionalistas. Estos sindicatos recogieron la propuesta del movimiento pensionista, la debatieron y han convocado la huelga. Con ello dejan en evidencia a UGT y CCOO que buscan una excusa para no movilizar a la clase obrera, principal beneficiaria de los frutos de esta Huelga.

Reivindicaciones más importantes de la Huelga general del 30 de Enero

Derogación de los recortes de las pensiones aprobadas en las reformas de 2011 y 2013:

Jubilación a los 65 años. Jubilación anticipada a los 61 años con 30 años de cotización. Disminución de los coeficientes reductores.

Tomar 15 años en consideración para calcular la pensión.

Garantizar el poder adquisitivo de las pensiones, -subida por lo menos como el IPC-.

Eliminación del factor de sostenibilidad de las pensiones.

Pensión mínima de 1080 euros.

Garantizar la financiación del sistema vía cotizaciones sociales e impuestos.

No penalización del contrato a tiempo parcial. Computo día trabajado igual a día cotizado.

Dejar sin efecto las reformas laborales de Zapatero y Rajoy.

Ultraactividad indefinida en los convenios colectivos.

Garantizar la prioridad de los convenios territoriales sobre los estatales.

Impedir que un convenio de ámbito inferior pueda empeorar las condiciones de otro superior.

Acabar con la brecha salarial.

Salario mínimo de 1200 euros mensuales.

Reducción de jornada a 35 horas sin reducción de salario.

Garantizar el derecho a la subrogación en el empleo subcontratado.

Garantizar el derecho a las personas en situación de dependencia a un servicio público, universal y gratuito.

Otras cuestiones relativas a la RGI, vivienda, etc.

¡Todos a la huelga general el día 30 de enero!

¡Conseguir estas reivindicaciones en Euskadi y Navarra, es el mejor estímulo para la movilización general en todo el estado, que empuje al gobierno PSOE-Podemos al cumplimiento de su programa!