Análisis Político
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No es casual que los abanderados de la rojigualda y del patriotismo español sean el aparato del Estado, la jerarquía de la Iglesia Católica, la familia Borbón, y detrás de todos ellos, moviendo las cuerdas de los politiquillos de la derecha y de la ultraderecha, los consejos de administración de las grandes empresas del IBEX35. Tampoco es casual que el lema de la “Unidad de España” y la defensa de la bandera rojigualda hayan sido históricamente los estandartes del franquismo, la expresión deformada que adquirió el fascismo español.

¿En qué descansa el patriotismo español de toda esta gente? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? Y ¿qué les dio Franco que les hace venerarlo tan lealmente? 

El patriotismo del ejército y la policía

Los altos oficiales del Ejército y jefes de las fuerzas policiales gozan de privilegios de todo tipo: salarios abultados, clínicas y casas de ocio exclusivas, chóferes, acceso a fondos reservados y, en los casos atestiguados, robar del presupuesto (que pregunten a los soldados de los cuarteles). España es el Estado, el Estado es el presupuesto público, el presupuesto público son los impuestos que salen del trabajo de las familias obreras. Los privilegios de esta gente se resumen en vivir del cuento a costa de la clase obrera.

Y qué mejor saquear sin dar cuenta a nadie, sin “democracia”. Por eso son tan adictos al partido de la porra.

Su odio al separatismo tiene que ver con perder una parte del pastel de dónde sacan tajada, además de ser un golpe al prestigio del Estado, a su poder y sentimiento de intangibilidad... para seguir hocicando del presupuesto.
La perspectiva de la llegada de la "democracia" en 1975-77 les hacía perder el "sentío" a nuestros generales y a su numerosa prole. Era el pánico a perder sus privilegios, a dar cuenta de sus robos del dinero público a manos llenas, a que los mandaran al paro.

Sus espasmos periódicos a favor de Franco y España se asientan en defender sus privilegios o en reclamar una ampliación de aquéllos.

El patriotismo de la Iglesia Católica

Nuestro fascismo nacional se llamó nacional-catolicismo ¿En qué descansa el patriotismo del ejército de sotanas?

Con Franco, la Iglesia recuperó  los privilegios y propiedades perdidas con la República. 31 Monumentos Nacionales volvieron a sus manos, se reactivaron las ayudas del Estado, les entregaron la educación pública, se pusieron miles de propiedades a su nombre.

Los privilegios de la Iglesia continuaron con la “democracia”. La Iglesia recibe anualmente 11.000 millones de euros del Estado, entre subsidios y exención de impuestos. El Estado paga los profesores de religión en las escuelas públicas, subvenciones millonarias a sus escuelas privadas, y programas en la radio y TV públicas. La Iglesia hace negocios capitalistas de los que están exentos de declarar nada.

Durante décadas un número incontable de niños, niñas y monjas, han sido abusados sexualmente y violados por una jauría de pederastas y depravados con sotana, sin que apenas haya habido condenados o pisado la cárcel.

El patriotismo de los Obispos persigue traer para sí mismos el cielo a la Tierra, para vivir como dioses.

El patriotismo judicial

Muchos jueces y fiscales se encuentran la mar de cómodos desde unos años para acá persiguiendo a tuiteros, activistas de izquierdas, republicanos catalanes, y artistas. También gozan tratando a las mujeres agredidas con total desprecio, como hace 40 años. Obstruyen la aplicación de la ley de la Memoria Histórica en calles y plazas, y también son muy solícitos concediéndole a la familia Franco obras de arte pertenecientes al pueblo, como las estatuas sustraídas del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. No es que se hayan vueltos fachas, es que se encuentran más confiados para mostrarse como siempre fueron.

¿En qué descansa el patriotismo de la Brunete judicial?

Los jueces se reclutan mayoritariamente entre la clase alta, disfrutan de súper salarios y los altos tribunales tienen enormes privilegios, dietas, chóferes, son inamovibles por ley. Cualquier ataque al Estado, del que forman parte, lo ven como un ataque a su poder y privilegios.

Como en el ejército y la policía, nunca hubo ninguna purga judicial a la caída de la dictadura. Los hijos, sobrinos y nietos heredaron el puesto de Juez de sus padres, tíos y abuelos, con su ideología franquista y reaccionaria, cuando no permanecen los mismos.

Franco liberó a sus padres y abuelos de los rojos que amenazaban sus puestos y privilegios, ¡cómo no va a ser de los suyos!

El patriotismo de la monarquía

La monarquía es el principal baluarte del régimen del 78. Todos los partidos del régimen hacen capa y espada de ella. 

¿En qué descansa el patriotismo de nuestros borbones?

En 200 años, el pueblo español echó en cuatro ocasiones a los borbones de España (Fernando VII, la regente Mª Cristina, Isabel II y Alfonso XIII), odiados por saquear y oprimir a las clases populares, pero siempre volvieron de la mano de la represión, traídos de vuelta por generales, ejércitos extranjeros y dictadores. La actual generación de Borbones no es una excepción. 

Juan Carlos fue nombrado Rey por la dictadura franquista, cimentada sobre los cadáveres de cientos de miles de obreros, campesinos e intelectuales progresistas. Juró su cargo de Rey el 22 de noviembre de 1975 prometiendo acatar los Principios del Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936 del golpe fascista de Franco. 

Un Borbón, nieto de Franco, es el presidente de la Fundación que lleva el nombre del dictador. Nadie ha registrado jamás una sola condena de los reyes Juan Carlos y Felipe contra Franco y su régimen. 

¿Cómo van a criticar a Franco, si Franco los puso ahí?

Borbón es sinónimo de saqueo, de privilegios, de delinquir con impunidad. El rey es inviolable, según el artículo 56.3 de la Constitución. Es decir, puede delinquir y no ser imputado. 

Todas las fuerzas de la reacción y del privilegio tienen en la monarquía su escudo protector. El patriotismo de la monarquía tiene la misma base que el de todo ellos: vivir como reyes a costa del pueblo.

El patriotismo de la burguesía

La burguesía española –los grandes banqueros, industriales, terratenientes y monopolios mediáticos– es muy patriota, pidió mano dura contra el independentismo catalán, ama a España, ama al Rey, y ama al Estado y a su bandera… Y no le gusta la Ley de Memoria Histórica: “Lo que ha hecho es generar conflictos y problemas”, dijo en 2017 Juan Luis Cebrián, Presidente de Honor de El País, principal vocero del capital financiero español… y exDirector de Informativos de la TVE al final del franquismo, en 1974, cuando todavía se mataba.

¿En qué descansa el patriotismo de nuestros grandes empresarios? Simplemente, el saqueo del pueblo, de la clase trabajadora más específicamente.

El 1% más rico del país posee el 25% de la riqueza, y el 30% más rico el 68%. Para el 70% de la población española restante sólo queda el 32%.

Los directivos del IBEX35 ganaron, en 2017, 3 millones de euros de media cada uno, 112 veces el salario medio de uno de sus empleados. Los de la pulserita rojigualda tienen 457.000 millones de euros en el extranjero, entre dinero, acciones y propiedades, “oficialmente”.

Banqueros, industriales y terratenientes financiaron el golpe fascista de Franco. Constructoras como Huarte, Dragados y Construcciones, y Entrecanales, o mineras como Duro Felguera, se enriquecieron con el trabajo de miles de esclavos, de presos políticos, que les proporcionaba el régimen.

Los grandes capitalistas españoles se enriquecieron con la sobre explotación de la clase obrera durante 40 años, sin sindicatos, sin derechos, torturada, encarcelada y asesinada. 

Franco trabajaba para aquéllos, por un módico precio. A su muerte, acumuló un capital de 400 millones de euros de su saqueo del país.

Franco los salvó de la revolución social provocada por la Guerra Civil que hizo que millones de obreros tomaran las fábricas y la tierra para construir un mundo nuevo. Asesinó a cientos de miles de trabajadores, sacrificados al altar del Capital y de Dios. 

Ellos, los grandes burgueses, son los verdaderos amos del cortijo. Los demás (generales, jefes policiales, obispos, monarcas, judicatura) son sus empleados a sueldo para contener la ira popular: con sermones, cárcel, multas y, cuando hace falta, a palos.

El patriotismo es un engaño para ocultar la opresión de clase, la bandera rojigualda es un trapo para tapar los ojos. La unidad de la nación entre obreros y patrones, es la misma que la del jinete y el caballo, ellos arriba, nosotros debajo.

Lo decimos: su España, su bandera, su Estado, sus jueces, su Iglesia, su Monarquía, su franquismo: un conjunto de instituciones y de truhanes que vive de saquear al pueblo. No es nada personal, no es ideología: son negocios.