El juicio del Procés toca a su fin. A falta de las conclusiones de las defensas, que tendrán lugar la semana del 10 de junio, las conclusiones de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, así como el propio desarrollo del juicio, son una demostración precisa del carácter político de este juicio. Los nueve presos políticos catalanes y el resto de encausados, (hasta dieciocho) se enfrentan a penas que van de siete a veinticinco años de prisión por rebelión, malversación y desobediencia (de acuerdo con el escrito de la fiscalía basado en la escandalosa instrucción del juez Llarena). Estamos ante un juicio político con consecuencias potencialmente explosivas para la cuestión nacional catalana, que sin duda va a marcar la legislatura que comienza.

Sectores de la burguesía española están empeñados en forzar un cambio político en Ciudadanos para que se adapte a las necesidades de sus intereses de clase actuales; esto es, reconstruir el “centro político” con un acuerdo PSOE-C’s. Pretenden así frenar la polarización izquierda-derecha y el conflicto democrático y de clase que subyace en la misma. Además de la cúpula del PSOE, la burguesía parece haber encontrado también para esta jugada un aliado inesperado, Íñigo Errejón y su nuevo movimiento político.

Las elecciones del 26 de mayo, municipales, autonómicas y europeas, han vuelto a confirmar la victoria de la izquierda en las elecciones generales del 28 de abril pasado. En las elecciones municipales, las más relevantes, la izquierda estatal y nacionalista consiguió el 48,7%, mientras que la derecha estatal y nacionalista alcanzó el 42%. En las elecciones europeas, con un nivel similar de participación, la victoria del bloque de izquierdas fue aun más marcada: 51,13% frente al 41,33%. Además de esto, están los votos de Junts (el partido de Puigdemont), más de 1 millón (el 4,58%), que sería incorrecto ubicarlos mecánicamente dentro de la derecha, puesto que fundamentalmente  tienen un carácter de reivindicación democrática y republicana y de rechazo al régimen del 78.  

El pasado día 4 de junio, atendiendo al recurso planteado por la familia del dictador, los magistrados del Tribunal Supremo decidieron parar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos para evitar, según sus propias palabras, "el perjuicio que se causaría a los recurrentes y, especialmente, a los intereses públicos encarnados en el Estado”. Este hecho representa toda una declaración de principios de un órgano judicial que muestra sin ningún tipo de pudor el carácter franquista y de clase que recorre las instituciones del Estado.

Las elecciones municipales han conmocionado los equilibrios políticos a nivel estatal, con el resurgimiento del PSOE y ERC y el declive de Unidos Podemos y sus aliados. En Barcelona, ​​la victoria por la mínima de Ernest Maragall contra Ada Colau y la pérdida por parte de la CUP de todos sus concejales supone un cambio importante en la situación política.

Las elecciones generales fueron una derrota sin paliativos para la derecha y una importante victoria para el PSOE que pueden verse confirmadas en las elecciones municipales y autonómicas del próximo 26 de mayo, en las que se juega buena parte del poder regional del PP y la permanencia de los “Ayuntamientos del Cambio”.