La epidemia de coronavirus ha detonado la crisis económica más profunda de la historia española. La actividad económica cayó el 5,2% en el primer trimestre del año, y la caída prevista para todo 2020 oscila entre el 9% y el 13%. En relación a marzo de 2019, el desplome de la economía es del 20%. Para buscar cifras similares habría que retroceder a 1936, el primer año de la Guerra Civil.

Tras el escándalo por los 100 millones de dólares recibidos de Arabia Saudí en 2008, el exasesor del rey, Arturo Fasana, declaró ante la fiscalía suiza, haber entregado al banco Mirabaud, el 7 de abril de 2010, un maletín de dinero con 1,7 millones de euros que Juan Carlos de Borbón le había encargado ingresar en su cuenta. El dinero procedía de una donación de la Casa Real de Bahréin.

La pandemia está sumergiendo al mundo a una recesión económica sin precedentes históricos. Todos los pronósticos indican un desplome abrupto del PIB mundial, con los países más avanzados sufriendo caídas escalofriantes. Dentro de la UE, se prevé que España será uno de los países más afectados económicamente por la pandemia.

El martes 5 se encendían las alarmas del Gobierno tras el anuncio del PP de votar contra la prórroga del Estado de Alarma, a lo que se sumaron ERC y las vacilaciones de Ciudadanos y PNV. Esto obligó al Gobierno a negociar y llegar a un acuerdo con éstos últimos para salvar la cuarta prórroga del Estado de Alarma. Finalmente, el PP se abstuvo, quedando en un amago sus amenazas.

Lucha de Clases ha entrevistado a dos médicas residentes del Hospital del Mar de Barcelona, donde nos cuentan su experiencia en estos dos meses de lucha extenuante contra la epidemia del COVID-19 y las condiciones en que lo han estado haciendo.

El pasado jueves 7 de mayo murió a causa del coronavirus el expolicía Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el Niño. Acusado de numerosas torturas, se trataba de una de esas reminiscencias del franquismo que todavía perviven hoy, hasta que se encontró con el virus que todos sufrimos en mayor o menor medida. La monstruosidad de sus actos no le convirtió en inmortal, pero la “democracia” sí le salvó de sus acusaciones de forma cómplice.

La epidemia de COVID-19 ha sumido al mundo de la cultura en una profunda crisis económica y laboral, sin el paraguas de ayudas económicas que están recibiendo los demás sectores. He aquí el testimonio de una trabajadora y artista de danza que vive la situación en primera línea.