La extraordinaria crisis sanitaria y económica está mostrando cada vez más el carácter real de las cosas. Así, el escándalo surgido por la “investigación” judicial sobre la responsabilidad de la manifestación del 8 de marzo en Madrid en la propagación de la epidemia de Covid-19,  está mostrando el carácter profundamente reaccionario del aparato del Estado, infestado hasta la médula de franquistas y reaccionarios en general.

Desde Càrnies en lluita i COS Osona i Ripollès queremos denunciar el acoso laboral y la represión sindical que está sufriendo la compañera Nadia García Camacho, sindicalista del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) en el matadero Procavi de Marchena (Sevilla) por el simple hecho de ejercer sus funciones de defensa de la dignidad a los puestos de trabajo. Represión que es sufrida también por los trabajadores y trabajadoras organizadas con el SAT.

Desde el día 4 de Mayo los trabajadores de Nissan en Montcada i Reixac, a los que ahora se han añadido los de Sant Andreu de la Barca, están en huelga indefinida contra la falta de claridad sobre el futuro de la planta. El comité de huelga explicó que la empresa quería aprovechar el confinamiento por la emergencia sanitaria de la COVID19 para cerrar la planta sin que los trabajadores pudieran movilizarse.

La epidemia de coronavirus ha detonado la crisis económica más profunda de la historia española. La actividad económica cayó el 5,2% en el primer trimestre del año, y la caída prevista para todo 2020 oscila entre el 9% y el 13%. En relación a marzo de 2019, el desplome de la economía es del 20%. Para buscar cifras similares habría que retroceder a 1936, el primer año de la Guerra Civil.

Estamos asistiendo a un ensayo de movilización de masas lanzado por la derecha del PP y Vox y jaleado desde sus medios afines para dotar de una base de masas a su pretensión de tumbar el Estado de Alarma y las medidas sociales derivadas del mismo, y reabrir completamente la economía de la Comunidad de Madrid.

Tras el escándalo por los 100 millones de dólares recibidos de Arabia Saudí en 2008, el exasesor del rey, Arturo Fasana, declaró ante la fiscalía suiza, haber entregado al banco Mirabaud, el 7 de abril de 2010, un maletín de dinero con 1,7 millones de euros que Juan Carlos de Borbón le había encargado ingresar en su cuenta. El dinero procedía de una donación de la Casa Real de Bahréin.