En las últimas semanas hemos asistido a un penoso acontecimiento en Andalucía expresado en la expulsión, posteriormente revertida de forma cautelar, de los compañeros de Anticapitalistas del Grupo Parlamentario de Adelante Andalucía.

Foto de John Swanston

Ayer 11 de noviembre, el sindicato CGT convocó su anunciada huelga general en la Comunidad de Madrid. En realidad, fue una manifestación de varios cientos de personas, donde destacaban miembros de CGT Metal, de Inditex y Correos, con la presencia adicional de Marea Verde, AMMAD y Pensionistas de Parla, y con un ánimo bastante apagado.

La juventud en el Estado español ha sido traicionada por los líderes políticos tradicionales. Tras la crisis económica de 2008, las tasas de paro juvenil se dispararon. La supuesta “recuperación” económica que tuvo lugar después apenas hizo por solventar esta tragedia: según Eurostat, el Estado español tiene la tasa más alta de paro juvenil de la Eurozona, superando a Grecia, con un 40%.

Vox, seguido por el resto de la constelación de minúsculos grupos de extrema derecha, está intentando apoyarse en el malestar de una capa importante de la población para lanzarse a la arena de los disturbios callejeros. Mientras, sectores policiales mienten descaradamente en un intento de intoxicación informativa, señalando a “grupos de extrema izquierda” como participantes en los incidentes causados en diferentes barrios de las principales ciudades del Estado.

Hoy en día vemos que cada vez más personas están obligadas a salir de su país natal por fuerza mayor y migrar hacia otro lado simplemente para sobrevivir. Típicamente vienen desde los países ex coloniales en África, Ásia y América Latina y van hacia los países capitalistas avanzados huyendo de conflictos, violencia, miseria, pobreza, inestabilidad y, cada vez más frecuentemente, huyen de catástrofes climáticas. La explotación y dominación de los poderes imperialistas y sus títeres en los países ex coloniales causan estas razones que obligan a los migrantes a salir.