Hace ahora un año, el referéndum de independencia del 1 de octubre marcó un punto de ruptura en toda la situación política en Cataluña y en todo el Estado español. El Octubre Republicano se caracterizó por una entrada brusca de las masas en la arena política, una impresionante movilización desde abajo que desafió al aparato del Estado y que desbordó las vacilaciones de los dirigentes de la Generalitat, convirtiéndose en uno de los desafíos más importantes que haya sufrido el régimen del 78 en cuarenta años. Se podía haber ido mucho más lejos. ¿Qué fue lo que faltó?

El artículo de Julio Anguita, Manolo Monereo y Héctor Illueca, “¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad”, ha generado una enconada polémica sobre la naturaleza del nuevo gobierno italiano. Italia está provocando no pocas jaquecas a la izquierda española. La soflamas y piruetas de Di Maio y Salvini están seduciendo a unos pocos y soliviantando a muchos. Entre pasiones tan febriles, bueno sería recurrir a la aspirina del marxismo, que nos ahorraría muchos dolores de cabeza.

En la tarde del jueves 6 de septiembre, en torno a 2000 vecinos de Pino Montano se han congregado en asamblea para organizar acciones de protesta contra la situación de progresiva degeneración de las condiciones de inseguridad y desatención general por parte de las administraciones.

La polémica surgida en torno a la venta de armas a Arabia Saudí  y la supuesta dependencia del trabajo de los astilleros españoles de este sucio negocio, ha lanzado a toda la sociedad al debate sobre este asunto. La polémica surgió tras conocerse que el gobierno español debía entregar 400 bombas de precisión láser a Arabia Saudita, semanas después del bombardeo saudí de tres autobuses escolares en Yemen en agosto, que dejó 40 niños muertos.  La venta de estas bombas había sido acordada por el anterior gobierno del PP, y por ellas el Estado español había recibido 9,2 millones de euros, pero correspondía al gobierno de Sánchez realizar su entrega.

El adelanto electoral va a poner muy pronto a Adelante Andalucía ante sus tareas concretas. En el momento de escribir estas líneas, el PSOE de Andalucía y Ciudadanos están escenificando la ruptura de su pacto de gobierno, por lo que tendremos elecciones este otoño. Es probable que el agitado calendario judicial del PSOE andaluz, con la sentencia de los EREs a la vista, influya a Susana Díaz a la hora de plantear el adelanto electoral, pero sin duda también influyen su necesidad de engancharse a la cola del “efecto Sánchez” antes de que éste se diluya y, sobre todo, la visible debilidad de la izquierda.

Con un 80% de participación, el equipo de Teresa Rodríguez ha ganado con comodidad las primarias de Podemos Andalucía, planteadas en principio como un método para elegir la propuesta de la organización de cara a la confluencia de la izquierda en Andalucía, pero que la dirección estatal de Podemos ha transformado en un plebiscito sobre dicha confluencia y sobre la propia Teresa Rodríguez.