Editorial Lucha de Clases Nº74 – Las elecciones a la Asamblea de Madrid tienen una enorme relevancia. Una derrota de la derecha madrileña sería un golpe demoledor para ella en uno de sus bastiones principales. Y no menos importante, la victoria de la izquierda en Madrid insuflaría confianza y entusiasmo en la clase obrera y pondría presión al gobierno PSOE-UP para forzarlo a ir más allá de su mezquina política actual.

Hace unos días, un activista vecinal del distrito Cerro-Amate fue objeto de una agresión verbal: “Muerte a los rojos, maricones, ¡viva España!” acompañado del lanzamiento desde un coche en marcha de una piedra dirigida a la cabeza del compañero, que está públicamente ligado a Interdistritos Barrios Hartos y a los movimientos vecinales y sociales de nuestro distrito.

En la tarde del 7 de abril la ultraderecha de Vox ha consumado su provocación en el barrio obrero de Vallecas. La plana mayor del partido, con Santiago Abascal a la cabeza y acompañada de unas pocas decenas de seguidores, se han posesionado de la Plaza Roja de Vallecas (oficialmente Plaza de la Constitución) rodeados de un intimidatorio cordón policial que los separaba de la multitud de vecinos y antifascistas.

El ministro Escrivá, inspirado por el Ibex35, sigue maniobrando contra el sistema público de pensiones. Si hace unos meses propuso fijar las jubilaciones según la base salarial de los últimos 35 años cotizados, en lugar de los 25 actuales, para reducir las pensiones futuras, ahora propone pagar una cantidad fija a los trabajadores a punto de jubilarse para prolongar su permanencia en el mercado de trabajo.

El pasado lunes 22 de marzo, los trabajadores de Pilkington-Sagunto iniciaron una huelga ante el plan de Jubilaciones presentado por la empresa, en el que se contemplaba la salida de 37 compañeros. Finalmente, tras una declaración de huelga se firmó un preacuerdo con la empresa que retrasaba unos meses sus planes. No hay que fiarse de la empresa y mantener la guardia.

No es casualidad que, en otros países y capitales de occidente, como Alemania, Francia, Suiza o EEUU, ya hayan introducido algunas medidas de control de los precios de alquiler mientras que en el Estado español surjan tantas reticencias en el seno de un Gobierno comandado por el PSOE