Cuando “SUMAR” puede restar

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El 8 de julio comenzará en Madrid el llamado “proceso de escucha” de Yolanda Díaz, que consistirá en una especie de gira por el Estado Español durante 6 meses, en la que la vicepresidenta se reunirá con colectivos de cada territorio.

“La izquierda necesita un impulso y necesita esperanza”, afirmó en el programa “Al Rojo Vivo”. Sin embargo este proyecto nace con las mismas taras que anteriormente hemos visto en Unidas Podemos.

Al más puro estilo Carmena, Yolanda Díaz reniega de las “organizaciones políticas tradicionales” y se erige como salvadora de “las clases populares” y “los humildes”. Todo nace desde arriba. De la misma manera que nadie, más allá de Pablo Iglesias, eligió a Yolanda Díaz como candidata a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales, tampoco nadie, más allá del equipo de la propia Yolanda Díaz, ha elegido el nombre “Sumar”, que será la marca bajo la cual se llevarán a cabo las reuniones y actos de la vicepresidenta.

Con el paternalismo propio del “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, presumiblemente tampoco nadie, aparte de su equipo y de algún experto con el que cuenten, tendrá voz en la elaboración del programa político, del cual no se conoce nada hasta el momento, y que debería haber sido el punto de partida a partir del cual aglutinar a toda la izquierda del Estado.

El hecho de entender el liderazgo como el elemento aglutinador es lo que mandó a casa a miles de militantes que se acercaron a Podemos deseando aportar lo mejor de sí mismos para transformar la sociedad, y que en la práctica vieron que nadie contó jamás con ellos, salvo para pegar carteles en campañas electorales, y que provocó las mil y una guerras internas por hacerse por el control del aparato. De la misma forma, vemos como Sumar ha nacido bajo la guerra interna de Yolanda Díaz contra la dirección de Podemos. Estos últimos se han visto arrinconados por la vicepresidenta, haciéndose muy visible durante las negociaciones de la candidatura para las elecciones andaluzas, en la que cada una de las partes quiso imponer su candidato, ya que en la mente de nadie estaba la idea de hacer unas primarias.

Los resultados de las elecciones en Andalucía son claros. La presencia de Yolanda Díaz en la campaña electoral haciendo bandera de la gestión del gobierno de coalición, que no está cumpliendo con las expectativas y las necesidades de la clase trabajadora, no supuso ningún incentivo y no evitó el trasvase de votos de izquierda a derecha.
La situación está volviéndose muy complicada para la clase trabajadora. La subida de precios está haciendo perder en torno a un 20% del poder adquisitivo de las familias trabajadoras y el gobierno no hace más que poner parches, que suponen el desperdicio de miles de millones de euros de dinero público y que no resuelven la situación de las familias, todo por salvaguardar los beneficios empresariales. Incluso el anunciado impuesto a las energéticas, no entrará en vigor hasta 2023.

Necesitamos una alternativa de cambio radical que aglutine sobre nuevas bases a los sectores a la izquierda del PSOE.

Primero, Unidas Podemos debe salir inmediatamente del gobierno denunciando la imposibilidad de que la dirección del PSOE rompa con la burguesía para hacer políticas que defiendan los intereses de la clase trabajadora.

En segundo lugar, para “refundar” la izquierda debería lanzarse un proceso asambleario auténticamente democrático, abierto a cualquier persona y corriente de izquierda, con asambleas a nivel local, provincial y regional; donde se presenten documentos, propuestas, programas, etc. con la elección de delegados en cada nivel para confluir en una asamblea estatal, que represente la voluntad de la base; es decir, construir una organización de masas, democrática y radical. Los marxistas estaríamos dispuestos a participar bajo esas condiciones, donde agitaríamos por un programa socialista de transformación social.

Lamentablemente todo apunta a que nada de esto ocurrirá, que el proyecto Sumar de Yolanda Díaz será más de lo mismo: sin organización, sin militancia y sin un programa transformador, con el objetivo de repetir gobierno con el PSOE; por lo que por mucho que se haya cambiado de nombre y de liderazgo, estaremos ante un fracaso anunciado.

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