Sindicatos. Es necesario torcer el rumbo a la izquierda

Nos estuvieron contando un poco los problemas a los que se enfrenta el convenio provincial del metal y enseguida entramos “en aguas profundas” al explicar los retos que teníamos por delante en la negociación colectiva. Por resumir rápidamente la intervención de la mesa, se nos dijo que el sindicato llevaba ya tiempo intentando reformar la negociación colectiva. Antes incluso de la crisis ya había habido movimientos en ese sentido, cuando el “milagro español” aun daba dinero (a los de siempre, claro), pero no cuajaron porque nadie parecía darle importancia al tema en aquel momento. Ahora, en plena crisis, todo eran prisas por parte de patronales, bancos y Gobiernos europeos. Es pues momento de replantearse ciertas formulas que en su tiempo habían demostrado su utilidad, pero que ahora estaban anticuadas: salario vinculado exclusivamente al IPC, movilidad funcional, descuelgues del convenio, ultraactividad sin límite de tiempo,…

La respuesta por parte de los delegados fue clara. Salario vinculado a la producción es una idea falsa: si el año que viene produzco el doble, ¿Me pagan el doble? ¿Cómo se mide la productividad de un mecánico de coches, de una camarera, de un dependiente? El arbitraje de obligado cumplimiento, donde se deja la capacidad negociadora de los comités; o quienes serán los árbitros y cómo de imparciales, es difícil de creer que esos árbitros no legitimarán el retroceso en las condiciones laborales. Disponemos de un amplio abanico de categorías para la movilidad funcional.

Se ofrecieron datos aparecidos en prensa que dejaban claro que las demandas de la Patronal van encaminadas a desviar el 2% del PIB de las rentas del trabajo a los beneficios empresariales, nada menos que 20.000 millones de euros.

También cayeron críticas con el modo de actuar. Solo se han dado explicaciones del pacto de las pensiones a los delegados que protestaron por escrito, a los demás está aún pendiente la explicación del pacto. Las protestas que ha habido por pactar de espaldas a los afiliados no han servido para cambiar la actitud de las ejecutivas: a nadie se le ha escapado el detalle que esta escuela tenia como objetivo original explicar el pacto después de firmarlo, y no antes, como se había reclamado constantemente durante estos meses. Se habló claramente de “sindicalismo ilustrado: todo para los trabajadores, sin los trabajadores”, reclamándose entonces por varias voces que las escuelas deben tener mayor contenido político y debate, y su opinión debe pesar en las decisiones de la ejecutiva.

La reunión duró tres horas, pudiendo haber durado aún mucho más si no hubiese sido por problemas de obras dentro de la sede. Sin embargo quedó claro el malestar de los afiliados, que se sienten desplazados por sus ejecutivas y poco preparados por éstas para explicar la profundidad de esta crisis. Somos el bastión contra el caos, pero solo un bastión poderoso en tanto en cuando seamos capaces de mantener a los trabajadores expectantes y esperanzados. Las huelgas y las negociaciones se ganan antes de hacerlas, todo depende de haber explicado pacientemente la situación en las fábricas, en las asambleas de parados y de estudiantes, para que el día de salir a la calle a parar una votación en el Parlamento, sepamos y sepan políticos y patronales que en la calle estamos todos los que vivimos de un salario.

P. Cabrerizo (miembro del comité de empresa de Aratubo)

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