Editorial Lucha de Clases nº86 - En el momento de imprimir esta revista, se anunciaba una subida de precios interanual hasta junio de más de un 10%, la mayor en 40 años. Los patrones se muestran inflexibles tratando de imponer aumentos raquíticos. Estallan luchas obreras, pero cada una de ellas lo hace a espaldas de las demás ¿Qué tareas debe plantearse el movimiento obrero del Estado español en esta situación?

Como anticipamos en nuestro Editorial anterior, las consecuencias de la guerra y de la implicación española en la misma están teniendo las consecuencias más funestas para las familias obreras. Las grandes y medianas empresas están a salvo de las mismas, conforme incrementan los precios de sus productos y conceden subidas mínimas a los salarios de los trabajadores, cuando no los mantienen congelados.

La guerra de Ucrania no es nuestra guerra. Ha sido inducida por las potencias imperialistas para dirimir sobre el cuerpo ensangrentado de Ucrania su disputa por áreas de influencia, prestigio y mercados. Rechazamos esta guerra y la invasión rusa de Ucrania, pero señalamos igualmente la responsabilidad del imperialismo de EEUU y la OTAN, al presionar al gobierno ucraniano para que rechazara cualquier acuerdo con Putin que evitara el conflicto.

Editorial del número 80 de Lucha de Clases - La clase obrera, lenta pero persistentemente, está pasando al frente de la escena social en un número cada vez mayor de países. Los trabajadores están emergiendo de la pandemia con una mayor conciencia y sentido de la dignidad acerca de su papel en la economía y la sociedad.

Editorial Lucha de Clases nº82 – La “cuestión obrera” ha pasado al primer punto del orden del día, con las luchas que se están sucediendo por aumento de salarios y mejores condiciones de trabajo, y por el debate surgido alrededor de la “reforma laboral” y su aprobación en el Congreso. Con ello, ha vuelto a resurgir también el papel capital que tienen los sindicatos.

Editorial de Lucha de Clases Nº 79 - El gobierno de coalición PSOE-UP ha estado pasando por momentos de turbulencia. Las tensiones llegaron casi al límite de la ruptura, con los últimos episodios en torno a las diferencias sobre el alcance de la derogación de la reforma laboral del PP y a la expulsión antidemocrática del exdiputado de Podemos, Alberto Rodríguez. Esto último fue una decisión de la presidenta socialista del Congreso, Meritxell Batet, por presiones del Tribunal Supremo.