Movimiento Obrero
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LOS SINDICATOS EUROPEOS CONVOCAN JORNADA DE ACCIÓN EUROPEA EL DÍA 29 DE SEPTIEMBRE

Así lo anunció Toxo, Secretario General de CC.OO. ayer, miércoles 3 de junio, ante el abarrotado auditorio que constituía la asamblea de delegados de CC.OO. en Madrid, delegados que no cabían en el salón de actos de la calle Lope de Vega.

En la práctica, Toxo no daba mucho futuro a la negociación con el Gobierno, una vez que Zapatero anunció que:

El Gobierno aprobará la reforma laboral el próximo 16 de junio en el Consejo de Ministros, se produzca un acuerdo o no”.

Zapatero, que anunció que ya “tiene perfilado” el contenido de la reforma, pretende irse a la cumbre europea de primeros ministros de ese fin de semana, 17 y 18 de junio, como Presidente de los primeros ministros de toda Europa, demostrando su sentido de responsabilidad.

El diario económico Cinco Días anuncia hoy jueves 3 de junio, en su página de Internet, que también ayer hubo una reunión entre el presidente del Deutsche Bank y Zapatero donde:

el presidente de Deutsche Bank explica a Zapatero cómo funcionan los mercados

Por tanto, no es baladí que Zapatero ayer mismo también se refiriera a los mercados, precisamente después de reunirse con uno de los máximos acreedores del Gobierno y de la banca española. Según Zapatero, los mercados:

"Necesitan respuestas de confianza para eludir o eliminar la intranquilidad".

También, en declaraciones hoy a la radio Onda 0, el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, indicó hoy que si la reforma laboral que aprueba el Gobierno "lesiona el derecho de los trabajadores y no actúa sobre los problemas centrales", tanto este sindicato como CC OO "tenemos el mandato" para convocar una huelga general.

Correctamente, ayer Toxo, en la asamblea de delegados de Madrid, criticó también al Gobierno: "no está para hacer de Salomón", dijo.

Totalmente cierto, Zapatero fue aupado al poder con la promesa de que gobernaría para los más débiles. Prometió elevar sustancialmente el SMI, subir las pensiones y, con la Ley de Dependencia, anunció la creación de la “quinta pata del estado del bienestar español”.

Hoy, todo eso quedó atrás. Esas promesas, una por una, quedaron recortadas o congeladas. Y vienen más medidas antisociales.

Desgraciadamente Zapatero se reúne ahora con el Deutsche Bank, atiende las llamadas de Emilio Botín; y llega a acuerdos con Rajoy para privatizar las cajas de ahorro y sanearlas, si hace falta, con fondos públicos. Todo ello para atender los requerimientos de los más poderosos.

Cuando el Gobierno aprobó la semana pasada el ajuste de los 15.000 millones de euros para el próximo año y medio, en el debate parlamentario, el representante de la burguesía catalana Duran i LLeida le predijo el futuro a Zapatero. Le exigió aprobar la reforma laboral y la reforma financiera que exigen los mercados, aprobar los presupuestos, irse y convocar elecciones.

Desgraciadamente, Zapatero ha sucumbido a las presiones de los medios políticos y económicos burgueses. En la medida que los dirigentes del PSOE se niegan a implantar un programa socialista que haga pagar la crisis a los más poderosos, ceden por tanto ante la presión de los poderes económicos, quedando a merced de los apoyos parlamentarios de los partidos de los capitalistas.

 ¡Pero podría ser de otra manera! Los partidos de clase y de izquierda, tienen mayoría en el Congreso de los Diputados.

 

Qué reforma laboral baraja el Gobierno

 La prensa anuncia en los últimos días el contenido de lo que constituiría el espinazo de la reforma del Gobierno que Zapatero dice tener “perfilada”. El primero es la generalización del contrato con una indemnización por despido de 33 días. Esta opción pasa por abrir su uso a los hombres de entre 30 y 45 años y a las conversiones de contratos de temporales a fijos. Eso supondría un abaratamiento de hecho del despido.

 El Gobierno está barajando también redefinir las causas del despido. Ante el hecho de que la mayoría de despidos (el 80%) se tramitan por la vía improcedente, CEOE reclama una definición que invierta la situación y facilite el camino de la rescisión procedente de los contratos. También esto acaba por afectar al coste del despido, pues mientras el trámite improcedente supone una indemnización de 45 días o 33 por año trabajado; la otra implica una compensación de 20 días por año.

 Otra de las dudas en torno al decreto que planea el Gobierno es cómo se articulará la adaptación del llamado modelo austríaco, un sistema de despido por el que los trabajadores tienen una cuenta que se engrosa con cotizaciones empresariales y que perciben en caso de ser despedidos o recuperan al final de su vida laboral. Los sindicatos reclaman que esta opción solo funcione en caso de despido procedente, pero el Ejecutivo todavía deshoja la margarita sobre si hay que aplicarlo también a los despidos irregulares.

 Finalmente, hoy también, Cinco Días clama en su editorial porque la reforma laboral afecte también a la negociación colectiva:

 “Es preciso atajar los poderes sobrenaturales de los convenios sectoriales y territoriales, para dar espacio creciente a los de empresa, que recogen con más veracidad la realidad de las relaciones laborales. Las empresas no están hoy en España para aceptar las subidas salariales decididas en las alturas, sino para ceñirse a sus condiciones para salvar la mayor cantidad posible de empleo. Si el calado de la reforma laboral anunciada llega a estas consideraciones, bienvenida sea.”

 Si esto último se implantase, habría que ver de qué manera, podríamos retroceder auténticas décadas. Toda la negociación colectiva y los avances conseguidos en convenios sectoriales, no valdrían para las empresas pequeñas y medianas, donde la organización de los trabajadores es más débil.

 "CCOO va a estar a la altura de la situación y de lo que demanda la clase obrera de este país" porque "la crisis no puede ser el atajo para arruinar los derechos de los trabajadores", manifestó ayer Toxo en la asamblea de delegados de CCOO de Madrid.

 Pero no acaban aquí las cosas. La semana pasada, la ministra de sanidad, Trinidad Jiménez, anunció que el Gobierno estudia implantar el “copago” en los servicios sanitarios. Es decir, lisa y llanamente, que se pague por acudir al médico.

 

Una huelga general en el estado español en dirección a una huelga europea

 Todos los gobiernos europeos están aplicando, en esencia, la misma política, ya sean conservadores o socialdemócratas. Ahí tenemos el caso de Brown y el Partido laborista que acaba de perder las elecciones; de Papandreu en Grecia, expulsando a tres diputados del PASOK que votaron contra el plan de ajuste griego; o ahora Sócrates en Portugal, enfrentado el pasado fin de semana a la manifestación mayor habida en Portugal desde los años setenta.

 Esta crisis del capitalismo evidencia el fracaso público de las políticas de los partido socialdemócratas que, en los últimos 30 años, apenas se han distinguido en el poder frente a los partidos capitalistas de derechas.

 La burguesía europea está presionando a todos los gobiernos para poner a su disposición grandes cantidades de dinero público para sortear la crisis sin reducción de sus privilegios. Esta es la receta común que nos ofrece el sistema capitalista y la clase dirigente de la Unión Europea: recortes. Éstos no habrán hecho más que empezar si no hay una respuesta contundente por parte de los trabajadores europeos.

 Toxo aclaró que ninguna reforma laboral crea empleo, lo crea el crecimiento económico, y éste la inversión pública y privada. Eso es claro. Bajo el capitalismo, la inversión es la sangre que anima cualquier tipo de crecimiento. El problema, como hemos explicado en otros artículos, es que los economistas y pensadores capitalistas más inteligentes son conscientes de que hay una sobrecapacidad instalada: en pisos, en bancos, e incluso en la industria.

 En estas condiciones ¿Es negocio AHORA para los capitalistas construir nuevas fábricas, expandir la producción o dotarse de nueva maquinaria  de manera MASIVA? La pregunta se responde por sí sola. Encima, las empresas y bancos están sobreendeudados. Siguiendo las leyes del capitalismo, no van a invertir.

 Por eso es urgente exigir a los gobiernos, más si son socialistas, que tomen medidas para regular y controlar la economía en función de los intereses de los trabajadores y la inmensa mayoría de la sociedad.

 El mejor camino para galvanizar a nuestra clase, ponerla en tensión ante lo que se nos viene encima y preparar el éxito de la huelga del 8 de junio, dentro de tan sólo seis días, pasa por dar confianza en que vamos a luchar todo lo que haga falta para defender nuestras conquistas sociales. Si no, se puede transmitir una impresión de dudas y de debilidad.

 La Huelga General convocada por CC.OO. y UGT en unidad de acción con todos los sindicatos de clase estatales o regionales, como un paso hacia más movilizaciones que van a ser necesarias ante la envergadura de lo que se está dilucidando, es el paso que necesitamos ya los trabajadores para mejor defender nuestros derechos.

 La Patronal, la banca, los capitalistas, sus medios escritos … todos ellos no se están cortando a la hora de exigir el cumplimiento de sus propuestas, a cual más dura. Parece evidente que el Gobierno, si no ve una respuesta proporcional en sentido contrario, está tentado de ceder bastante ante ellos. Es hora ya de pegar un puñetazo en la mesa.

 El Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos, ha acordado convocar una Jornada de Acción Europea el día 29 de septiembre. Ese día la CES, además de organizar  una gran manifestación sindical europea en Bruselas, llama a que las afiliadas para que en cada país realicen, de acuerdo con las posibilidades y dinámicas nacionales, huelgas, manifestaciones y otras acciones de protesta.

 Es una buena noticia, pero hay que empezar aquí y ahora. La movilización del 8 del sector público es un paso hacia una HUELGA GENERAL que los capitalistas deben sentir en primer lugar, y después el Gobierno, como la respuesta de una clase que no está dispuesta a ceder ni un solo derecho más. Y luego, ir hacia una Huelga general de toda Europa, que es una perspectiva que debemos de realizar, ante la envergadura de lo que tenemos enfrente.