Movimiento Obrero
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El 14 de febrero tuvimos una reunión de delegados y afiliados de la UGT, con más de 100 asistentes, teniendo como ponentes al Secretario General de Euskadi y a Toni Ferrer, máximo responsable de acción sindical del sindicato y miembro de su Ejecutiva Estatal.

Al calor de los acontecimientos, la exposición de la mesa se centró en una primera aproximación a la reforma laboral del PP. El compañero de la Ejecutiva explicó breve y claramente los principios de la reforma:

Como el Gobierno no prevé a corto ni medio plazo una mejora de la situación económica, adopta medidas en la línea de las anteriores reformas y las potencia dando mayor poder y autonomía al empresario. Es por tanto una clara reforma en líneas de clase: un gobierno de derechas legislado para la derecha económica, la patronal. Además, el Gobierno, en un esfuerzo de sinceridad reconoce que la reforma no conseguirá su principal objetivo, crear empleo, que aún harán falta más concesiones por parte de los trabajadores. Eso sí, de la crisis salimos entre todos, ojo. 

En el debate que siguió a la explicación de los compañeros, quedó claro desde la primera intervención hasta la última el disgusto de los delegados y afiliados. No solo por la reforma, también por el acuerdo firmado con la patronal 15 días antes, en el que se cedían reivindicaciones históricas de la patronal en nombre de la crisis y el empleo.

En ese acuerdo se recogen temas tan graves como la extinción de las categorías y su repercusión en las microempresas, la jornada flexible independientemente del tipo y tamaño de empresa, flexibilidad extraordinaria, la aceptación del principio del salario variable en función de la productividad, los descuelgues de los convenios,... todo ello a cambio del compromiso de moderación de beneficios repartidos y de reinversión en las empresas. O sea, bonitas palabras a cambio de derechos concretos.

“¿Hasta que punto nuestra actitud de dialogo social a cualquier precio ha posibilitado esta reforma claramente clasista?”, fue una de las preguntas planteadas. En ese sentido, se reclamó una vez más que los miembros de los comités y órganos de decisión del sindicato consulten con sus delegados y afiliados en asambleas antes de ir a esos órganos a votar. Consulta primero, explicación después. Necesitamos potenciar nuestras tradiciones de clase ante la nueva recesión que ya está llamando a la puerta, tenemos que superar la imagen de “gestores del recorte permanente” porque el sindicato es ahora más necesario que nunca. 

La reunión terminó con una concentración ante la sede del PP y de la patronal y buen ambiente de reivindicación y lucha.

Fdo. Patricio Cabrerizo. Delegado UGT-Metal de Euskadi