Movimiento Obrero
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MALESTAR DE LOS DELEGADOS ANTE LA FORMA DE LA NEGOCIACIÓN DE LA REFORMA DE LAS PENSIONES

Estábamos convocados los delegados sindicales para recibir información de mano del compañero “Lito” y de Cándido Méndez sobre lo que se estaba haciendo en los órganos de dirección.

Sin embargo, ambos compañeros se excusaron por no poder asistir, uno por motivos de salud y Méndez por otras responsabilidades más acuciantes.

Les sustituyen en la labor Dámaso, secretario general en Euskadi, y Cubillo.

Dámaso nos hizo su habitual discurso sobre las características negociadoras de la UGT en Euskadi, del frentismo de ELA contra nosotros y CCOO, y de la consiguiente división sindical en el territorio. Nada que no nos haya contado ya otras veces.

El otro ponente, el que debía ser el principal, tampoco fue rico en ideas y argumentos, reflejando básicamente que en estos momentos sé esta negociando, que en los próximos 15 días sé vera que posibilidades ofrecen esas negociaciones.

Para estas dos ponencias se consumió la práctica totalidad del tiempo, quedando menos de 20 minutos para intervenciones. Muchas manos se levantaron y quedó muy claro que el acto iba a quedar demasiado corto. Solo pudieron intervenir tres compañeros, que reflejaron las inquietudes básicas:

“En esta situación global, con una Patronal crecida y un Gobierno dispuesto al recorte si o si, ¿Qué sé esta negociando? ¿Cuál es él limite de esa negociación? ¿Por que no hay una negociación con un calendario de movilizaciones que fortalezca esa negociación? ¿Qué se quiere hacer para conseguir la unidad de acción de los sindicatos, y de las demás organizaciones que representan a los intereses de los trabajadores? Si los trabajadores de Euskadi son llamados a la movilización, ¿Cómo podemos nosotros (UGT Euskadi) mantenernos al margen?”

Ninguna de estas cuestiones y otras más es contestada, y ante el malestar de bastantes de los asistentes, que esperaban salir de allí con una idea clara de qué estaba sucediendo, uno de ellos resume el sentir general con la frase: “me voy como he venido”, que es severamente contestado por Cubillo en un tono nada constructivo. Agotado el tiempo, tenemos que salir a la manifestación, que discurre correctamente.

Solo puedo calificar el acto como pobre, insuficiente, gris. No quiero pensar el efecto que habrá tenido sobre cualquier nuevo delegado que haya venido por primera vez a una reunión de delegados.