La crisis griega ha alcanzado el grado de situación pre-revolucionaria. El domingo vimos la mayor manifestación en la historia de Grecia. Cientos de miles de personas se reunieron ante el Parlamento de Atenas para protestar contra el acuerdo reaccionario. Aquí estaba la verdadera cara del pueblo griego: trabajadores y estudiantes, jubilados y comerciantes, jóvenes y viejos. Todos salieron a las calles para expresar su rabia.
La huelga general de 24 horas del martes pasado en Grecia - el decimosexto día de huelga general en los últimos dos años- puso de manifiesto por un lado el deseo de luchar existente en el seno de la clase obrera y por otro, una vez más, la ineficiencia de tales huelgas, que no son parte de una lucha más general, coordinada y a largo plazo.
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Después de muchas discusiones, el gobierno griego anunció que había alcanzado un acuerdo con los tres partidos que le apoyan en relación a los recortes y las medidas de austeridad exigidas por la "troika" (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional).
La formación del gobierno de Papadimos es el resultado del estancamiento económico y político en que se encuentra el capitalismo griego y representa un esfuerzo desesperado por parte de la clase dominante de subyugar a la clase obrera, que se encuentra en estado de rebelión.
El hasta ahora vicepresidente del Banco Central Europeo, Lucas Papademos, fue nombrado primer ministro griego. Estará a la cabeza de un gobierno de unidad nacional cuya tarea es implementar severas medidas de austeridad y convocar elecciones en Febrero. Publicamos aquí un análisis de los Marxistas Griegos sobre lo que esto significa para los trabajadores griegos y europeos.
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