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“La fidelidad a la causa de los trabajadores nos exige la mayor devoción hacia nuestro partido internacional. El partido, por supuesto, también puede equivocarse. Con el esfuerzo común corregiremos los errores. Se pueden infiltrar en sus filas elementos poco valiosos. Con el esfuerzo común los eliminaremos. Las miles de personas que entren mañana a sus filas probablemente carezcan de la educación necesaria. Con el esfuerzo común elevaremos su nivel revolucionario. Pero nunca olvidaremos que nuestro partido es ahora la mayor palanca de la historia. Alejados de esta palanca, cada uno de nosotros no es nada. Con esta palanca en las manos, somos todo”. (León Trotsky. La fundación de la IV Internacional. 18 de octubre de 1938). En Marina de Massa, Italia, los pasados días del 2 al 7 de agosto, se desarrollo el congreso mundial de la Corriente Marxista Internacional, con una asistencia de más de 270 compañeros de prácticamente todos los continentes del mundo.

Está de sobra mencionar que el ambiente que se respiraba en esa reunión era debate, no es para menos, en un periodo de crisis sin igual del capitalismo que ha creado condiciones muy turbulentas en la mayoría de los países, donde las tendencias subterráneas se cocinan y maduran de tal forma que en algunos países esta crisis acelera los procesos de toma de conciencia y conforma corrientes de izquierda dentro de las organizaciones de masas y en algunos otros se está expresando en una lucha abierta entre las clases. Todo esto plantea un análisis sobre las tácticas de los marxistas para desarrollar nuestro trabajo entre las masas.


El congreso comenzó con un debate sobre las perspectivas internacionales, el carácter de esta crisis y el reflejo que tienen en la conciencia de los trabajadores, esto no es un proceso lineal ni sencillo, es un complejo proceso en donde las conciencias puedan dar grandes giros, donde los acontecimientos grabaran su sello.
El segundo tema en abordar fue el de las tácticas, sin lugar a dudas este nuevo periodo está sentado las bases materiales para la creación de fuertes tendencias marxistas, pero esta posibilidad simplemente es eso, posibilidades que se pueden desarrollar o no. La consideración de los métodos que utilizamos para acercarnos a los trabajadores y las tácticas que han desarrollado los clásicos del marxismo son toda una rica escuela que se tienen que inculcar en los elementos más jóvenes de nuestra internacional.


La participación en este punto de camaradas de los diferentes países nos ha servido para reafirmarnos en la conclusión de que no existe un recetario para la construcción del partido revolucionario,  que Marx, Engels, Lenin y Trotsky siempre fueron muy flexibles en las cuestiones tácticas de intervención e inmovibles en las cuestiones de principios.
A diferencia de otros grupos que creen que con declararse la “vanguardia del proletariado” y balbucear 3 o 4 ideas correctas los trabajadores les seguirán  hasta la toma del poder, la CMI toma en cuenta que es necesario el trabajo dentro de las organizaciones de masas, como una continuación del planteamiento hecho por León Trotsky en el programa de transición, no solo hay que hacer que las ideas se liguen a la amplia capa de trabajadores, sino que tu organización se ligue a nuestra clase.


El tercer tema a discusión fue un balance de la internacional. Es inevitable que en un momento de cambio general de la situación objetiva surjan a la luz diferencias y discrepancias sobre la apreciación de la situación y los métodos de intervención de los marxistas. 


Algunos desarrollaron una aproximación mecánica hacia las perspectivas y un método sectario en relación a las organizaciones de masas. La impaciencia es mala consejera y esto les empujó hacia el ultra izquierdismo. Esto causo una escisión ultraizquierdista en España, que tuvo también repercusión en Venezuela y México. Lamentablemente, cuando apenas empezaba el debate los compañeros decidieron escindirse sin prácticamente discutir las diferencias de fondo.


Esto no es nuevo en nuestro movimiento y entendiendo la dinámica de las experiencias pasadas y viendo las perspectivas concluimos que aunque no estamos a favor de las divisiones y no queríamos esta división, si aprendemos las lecciones políticas de la misma, la organización sale fortalecida.


Por último se cerró con un extenso y positivo balance de la internacional, los avances que ahora tenemos en las diferentes secciones de la internacional. Por encima de todas las dificultades que significo nadar contra corriente, sentir la dureza de la crisis y las diferentes respuestas de nuestra clase, la influencia y autoridad de la CMI a nivel internacional es la más grande que se ha tenido en la historia, esto es gracias al nivel de comprensión de los procesos revolucionarios que se han desarrollado, principalmente en América Latina y por el maravilloso trabajo de nuestros compañeros de todas las secciones de la Internacional.

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