Análisis Político
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elkarrekin¡¡Ningún pacto con el PNV!!

Usar nuestras posiciones en el Parlamento y las instituciones para impulsar la movilización social

El primer dato destacable en estas elecciones es el incremento de la abstención, que crece en términos absolutos del 36,04% en las autonómicas de 2012 al 37,74% en 2016. Descontando los votos nulos y en blanco, el voto a las distintas candidaturas pasa de 1.111.760 en 2012 –con un censo total de 1.775.351-, hasta 1.056.006 en 2016 –de un censo total de 1.783.414. Es decir 56.000 votos menos.


Si indagamos en el detalle, lo que vemos es por un lado un importante incremento de la abstención en las zonas urbanas con mayor peso de la clase obrera y al mismo tiempo una movilización importante de la base electoral de la derecha que se expresa en el voto al PNV.

Como ejemplos significativos la abstención supera la media en:

*Vitoria 39,8%.
*Bilbao 39,10%.
*Baracaldo 41,8%
*Portugalete 39,6%
*Santurtzi 40%
*Sestao 42,9%
*Errentería 43,3%
*Irún 43,80%
*Andoaín 41%
*Eibar 39,4%
*Hernani 39,5%
*Lasarte Oria 39,80%

*Pasaia 43,8%

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Esta reducción en la participación de las zonas y barrios obreros, confirma el proceso que se viene profundizando tras el resultado de las generales del 26J, en el que un amplio sector del electorado de izquierdas vio evaporarse sus expectativas de acabar con el gobierno del PP mediante el voto – sentimiento de frustración más agudizado aún en el caso de Euskadi donde Podemos si que ganó- y al no ver la posibilidad de un cambio crece la abstención.

El segundo mejor resultado electoral en unas autonómicas de la historia del PNV

El PNV –sin contar los 32 escaños que lograron en coalición con EA en 2001, obtiene el segundo mejor resultado de su historia sólo superado por los 30 escaños de 1984.

El voto al PNV se incrementa en 3 puntos hasta el 37,66% -frente al 34,61% de las autonómicas de 2012. En términos absolutos, ganan 13.000 votos pasando de los 384.766 de 2012 a los 397.684 del 25S -con respecto a las generales de junio recuperan 110.000 votos. Consiguen dos escaños más –hasta totalizar 29- creciendo 1 escaño en Álava y otro en Vizcaya y se convierten en la primera fuerza en todos los territorios, incluyendo Guipúzcoa donde superan en 19.000 votos a EH Bildu.

Desplome del PSE y pinchazo del PP

El peor parado en estos comicios ha sido el PSE. Los socialistas pierden 85.000 votos y 7 escaños respecto a 2012-el 40% de su electorado-, desde el 26 J suman 38.000 votantes menos. Sus 126.139 papeletas no alcanzan el 12% ¡El peor resultado de su historia! Habría que remontarse a las primeras autonómicas de 1980 para encontrar un resultado análogo en escaños -9-, pero entonces los escaños a elegir eran 61 frente a los 75 actuales.

Este desplome electoral supone que el PSE se ve sobrepasado por Podemos y EH Bildu como primera fuerza de la izquierda en la mayoría de los centros industriales que antes eran su feudo. Así en Vizcaya sólo se mantienen como primera fuerza de la izquierda en Ermua y Portugalete, y en Guipúzcoa lo hacen en Eibar, Irún, Lasarte-Oria y Zumárraga.

En cuanto al PP, aunque viendo las imágenes de celebración del resultado en su sede electoral, uno podría pensar que asistíamos a un gran éxito electoral de la derecha españolista. Los datos objetivos pintan un cuadro muy diferente, el PP cosecha su peor resultado en unas elecciones autonómicas de los últimos 30 años – en 1.990-.Pierden 41.000 votos en comparación con el 26 J y 23.000 respecto a las autonómicas de 2012, su suelo electoral cae hasta el 10,16%-107.357 votos. Mientras parece claro que los electores que pierden se desplazan hacia el PNV, sus únicos consuelos son que mantienen el tipo en Alava -donde recuperan la 2ª posición tras el PNV-, y sobre todo porque el desplome del PSE es aún más profundo y Ciudadanos ni siquiera logra el escaño que tuvo UPYD en 2012.

Pobres resultados de Elkarrekin –Podemos

Sin restar peso al argumento de que la pérdida de votos a Podemos el 25S haya tenido que ver con el aumento de la abstención entre el electorado de izquierda, o con la notable diferencia en que se expresa el voto popular de ser elecciones estatales a unas autonómicas, esto no basta para explicar la pérdida en 3 meses de más de 179.000 votantes, el 55% de los obtenidos en junio –pasamos de 335.740 a 156.671. Somos la organización que más votos pierde respecto al 26J y no sólo en términos cuantitativos sino también en porcentaje. El PSE pierde 28.000, un 18%, y el PP cae en 40.000, un 27,7%. La izquierda abertzale en el otro extremo recupera 71.000 votantes con un incremento del 46% en su apoyo electoral.

Tenemos que preguntarnos ¿en que nos hemos equivocado? Es necesario hacer una profunda autocrítica y asumir que se ha perdido una gran oportunidad. Aún reconociendo los esfuerzos de muchos militantes, hay que llamar a las cosas por su nombre y reconocer que la campaña electoral ha sido francamente mala, reflejando la débil situación interna de la organización, en la que se combinan como dos caras de una misma moneda, la desmoralización y falta de participación de la base junto a la poca autoridad y capacidad de inspiración de la dirección de Podemos Euskadi.

En clave interna, el resultado comparando con el de En Marea de es mucho peor, mientras que en Galicia se mejoran los resultados y llegamos al 19,03% -superando de nuevo al PSOE- aquí con un punto de partida inmejorable los resultados son mucho más pobres- y esto  confirma y fortalece la posición del compañero Pablo Iglesias.

Si la oportunidad -que estaba latente- de superar los escaños del PNV con la suma de electos de EH Bildu y Podemos no se ha dado, se explica por nuestro mal resultado: 11 escaños y apenas un 15%. Incluso si comparamos el resultado con el de las elecciones forales de 2015, el balance es negativo. Entonces Podemos se presentó en solitario obteniendo 148.626 votos; es decir, el 13,93%; y por su parte Irabazi -candidatura en 2012 de IU- obtuvo 29.148 votos un 2,73%, la suma de ambos resultados fue de 177.774 votos. el 16,66%. El 25S yendo en coalición han sido 21.000 votos menos, un 14,83% del voto.

A pesar de un mal resultado, que defrauda nuestras expectativas electorales, tenemos que relativizar y no perder la perspectiva. El hecho es que en poco más de 2 años PODEMOS-partiendo de una débil situación interna, sin cuadros ni dirigentes reconocidos a nivel local, se confirma como tercera fuerza en Euskadi, sobrepasando claramente al PSE en la mayoría de las ciudades y pueblos industriales y confirmándonos en Bilbao, Barakaldo, Basauri, Santurce, Sestao o Vitoria, como la fuerza más votada de la izquierda, con el enorme potencial de futuro que ello representa.

EH Bildu mantiene sus puntos de apoyo

EH Bildu obtiene el 21,23% de los votos, pierde 54.669 votantes y 4 puntos respecto a su récord de las autonómicas de 2012 -277.923 votos el 25%. Pero recuperan 71.000 sufragios desde las generales del 26 J - de 153.339 pasan a 224.254, superando en 68.000 los votos obtenidos por Podemos.

Este buen resultado - además de por la campaña electoral y el peso que haya tenido la figura e inhabilitación de Otegui- pone de manifiesto las fuertes raíces sociales y la militancia que sigue teniendo la izquierda abertzale, que – particularmente en Guipúzcoa – conforma la primera fuerza de la izquierda.

Contradictoriamente, tras este resultado, la conclusión que saca la dirección de Bildu es que tienen que profundizar aún más en su giro a la derecha. De hecho, la misma noche electoral Otegi proponía –con poco éxito por el momento- su concurso al PNV para junto a Podemos conformar un gobierno estable y soberanista. Oferta reiterada y ampliada, por la nueva portavoz parlamentaria Miren Larrión, que entrevistada en el Correo el 27-09-2016- insistía en que EH Bildu estaba dispuesto a estudiar todo el abanico de posibilidades: desde el pacto de legislatura, al acuerdo de gobierno o cualquier otra fórmula posible de colaboración, que facilite sin condiciones previas la entente con el PNV.

El escenario que se abre en la izquierda abertzale, es que si bien en un primer momento - con la euforia por el resultado electoral-, las críticas por la izquierda han pasado a un segundo plano, más pronto que tarde esta falsa política “posibilista” se estrellará con la realidad de la crisis orgánica capitalista, recrudeciéndose la diferenciación en líneas de clase de la base abertzale, particularmente en los sectores más ligados a LAB y a ELA-STV.

 El futuro gobierno del PNV y el papel de la izquierda

Cuando se confirmó oficialmente que por menos de 100 votos el último escaño en liza por Vizcaya caía del lado del PNV y alcanzaban los 29 parlamentarios, se desataba la euforia en su sede electoral. Tras el susto del 26 J, Urkullu y los suyos podían respirar tranquilos, habían conjurado el peligro del crecimiento de la izquierda, que pudiera condicionar su política en el Parlamento.

Ahora con dos escaños más que en la legislatura anterior, los “jeltzales” se las prometen muy felices. Como viene siendo norma, mientras se escudan en sus poses “progresistas” de gente realista y dialogante, continuarán profundizando en la misma política de recortes sociales y ataques a los trabajadores que vienen aplicando durante años.

Desde Podemos tenemos que huir de los cantos de sirena negociadores del PNV y denunciar todas y cada una de sus medidas antisociales. No podemos entrar en pactos o componendas, siguiendo con la necesidad de huir del peligro del cretinismo parlamentario, y debemos dar pasos significativos para que los cargos electos sean controlados por la base y se impliquen en los movimientos sociales. De lo que se trata es de ir preparando el terreno para la respuesta y la movilización social. Claro está que esto debe ir de la mano de una clarificación ideológica, que pasa por fomentar el debate interno, potenciando la participación en los círculos y renovando las direcciones en base a criterios políticos e ideológicos. 

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