Mundo árabe y oriente medio
Typography

 Matanza de 19 muertos y sesenta heridos

 ASISTAMOS A LAS MANIFESTACIONES DE PROTESTA

La Flotilla de la Libertad, organizada por la fundación humanitaria turca IHH (Insani Yardim Vakfi), la Campaña Europea para Acabar el Asedio de Gaza (ECESG), la campaña griega y la sueca ‘Barco a Gaza’ y el Free Gaza Movement, ha sido la mayor acción coordinada realizada hasta el momento para intentar ofrecer ayuda humanitaria al pueblo palestino asediado en Gaza desde hace años, ante la pasividad de la ONU y del resto de la comunidad internacional institucional.

 

Según las organizaciones mencionadas, 750 personas de sesenta nacionalidades distintas, entre los que se encuentran periodistas, parlamentarios y activistas, llevaban 10 mil toneladas de suministros médicos, materiales de construcción, material educativo y quinientos vehículos eléctricos para discapacitados, además de cien casas prefabricadas destinadas a las familias que perdieron sus casas durante los ataques israelíes en la Operación Plomo Fundido en enero de 2009.

El ataque del gobierno israelí se ha llevado a cabo en aguas internacionales contra una flota civil que no portaba armas de ninguna clase, por lo que está tipificado por el derecho internacional como “crimen de guerra”. Al estar ordenado por las más altas autoridades del gobierno israelí, realmente es otro crimen de estado del gobierno sionista.

Hay que recordar que activistas, militantes y personal humanitario están en esa flotilla porque la llamada comunidad internacional, encargada de la salvaguarda del derecho internacional y del derecho de los pueblos, en los hechos, se contenta con asentir y contemplar impávida los crímenes del gobierno de Israel.

La hipocresía de la comunidad internacional institucional

La excusa del gobierno israelí a la hora de perpetrar la masacre es que la flotilla transportaba armas para organizaciones islámicas, entre otras, el movimiento de resistencia islámica, Hamas. Evidentemente, se trata de una burda excusa: cualquiera entiende que los barcos militares israelíes podían haber hecho conducir los barcos hasta puertos israelíes para ser registrados sin haber realizado un baño de sangre.

De hecho, después de más de un día de control militar de los barcos, todavía no han aparecido esas armas. Si apareciera ahora un arsenal que supuestamente demostrara la tesis del gobierno sionista, después de centenares de manifestaciones de condena que se están dando a nivel mundial, ese hallazgo no tendrá para nadie ninguna credibilidad.

Por otra parte, tras más de doce horas de reunión, el Consejo de Seguridad de la ONU concluyó pidiendo "una investigación” y se lamentó de la “situación insostenible en Gaza”, en su habitual actitud hipócrita. Es decir, el Consejo de Seguridad de la ONU ni siquiera fue capaz de condenar a Israel, que al fin y al cabo sigue siendo el principal aliado en la zona de los Estados Unidos.

A año y medio de la matanza de enero de 2009, los palestinos viven una situación deseperada

Hay que recordar cómo en enero de 2009 más de 1.300 palestinos fueron muertos en la gigantesca matanza perpetrada por el gobierno sionista, justo antes de la toma de posesión de Obama. Los heridos ascendieron a 5.000. La mayor parte de la infraestructura local quedó reducida a ruinas, incluidas centrales eléctricas, el suministro de agua, sistemas de alcantarillado, casas, mezquitas e incluso escuelas quedaron reducidas a cenizas.

La ONU cuantificó entonces el coste de la reconstrucción de Gaza, en varios miles de millones de dólares. Según el Palestinian Central Bureau of Statistics, la cuantía económica de los daños ascendió en un primer momento a 1.900 millones de euros.

El acoso israelí obliga al pequeño estado palestino a una existencia de condena, con 1,5 millones de personas encerradas dentro de la franja de Gaza sometidas a un bloqueo férreo. Su vida económica antes de la invasión poco a poco ya se iba estrangulando. Después quedó totalmente destrozada. La perspectiva para estas pobres personas es sombría.

Todos los corruptos regímenes pro-occidentales árabes fueron presas del pánico durante las manifestaciones que tuvieron lugar durante la guerra de Gaza: Arabia Saudí, Egipto, el Líbano, Jordania, incluso Marruecos. Sus élites dominantes están cada vez más desacreditadas y son incapaces de solventar los problemas crecientes de subsistencia básica de su propia población.

Tras las gigantescas manifestaciones de millones de personas que conmovieron especialmente al mundo árabe, el nuevo gobierno de Obama se vio obligado en un primer momento a marcar ciertas distancias con el gobierno del reaccionario Netanyahu y nuevamente se “reabrieron negociaciones” para tratar el problema palestino.

En realidad estas negociaciones son una farsa. Netanyahu dice estar dispuesto a alcanzar un acuerdo pero ha puesto condiciones que los palestinos nunca podrían aceptar. Deberían desarmarse y aceptar el control israelí. ¿Qué clase de Estado sería ese, y qué clase de independencia?

La población palestina no puede esperar nada de "amigos" como Obama o los gobiernos de la Unión Europea. Menos aún lo pueden esperar de los "amistosos" gobiernos árabes que temen a los palestinos porque pueden sublevar a las masas de sus propios países, o que utilizan la causa palestina como un peón en el juego de ajedrez de la diplomacia.

Ninguno de los dirigentes palestinos de entidad demostraron ofrecer una solución satisfactoria hasta el momento. Hay millones de palestinos viviendo en Jordania, o malviviendo como ciudadanos de segunda clase en Líbano, donde según las leyes sectarias de dicho país no pueden acceder a más de cincuenta profesiones y les está prohibido meter un ladrillo para reconstruir sus casas en sus maltrechos campos de refugiados.

El gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, ANP, tanto en la época de Arafat, como ahora con Mahmud Abbas ignoró prácticamente a estos millones de compatriotas en los últimos años, dejándoles a su triste suerte. Fue por eso, junto a la degradación económica de Palestina y sobre todo Gaza, junto con la corrupción tan brutal de la ANP, que Hamas emergió con tanta fuerza.

Las élites árabes y turcas utilizan la causa palestina de manera mezquina y criminal, para desviar las frustraciones de las masas de sus problemas domésticos. Mientras, pactan y llegan a todo tipo de acuerdos con el estado sionista. El gobierno islamista turco ahora cortó relaciones diplomáticas con Israel. Al fin y al cabo, la flotilla humanitaria llevaba bandera turca, y la mayor parte de los muertos abatidos son turcos. Pero el gobierno islamista turco estaba a punto de celebrar unas maniobras militares conjuntas con el hasta ayer “estado amigo de Israel”.

El Gran Juego de Oriente Próximo

Ante la situación económica recesiva y la inestabilidad global, al gobierno Obama se le multiplican los problemas. Quizás a Obama le gustaría llegar a algún acuerdo con los palestinos, para dar algo de estabilidad a una zona económica vital para el imperialismo norteamericano, pero la clase dirigente israelí tiene sus propios intereses, que no coinciden estrictamente con los de Washington.

EEUU tiene una considerable influencia con Israel porque éste recibe una cuantiosa financiación de EEUU (más de 3.000 millones de dólares al año), pero Israel también puede negociar duro con EEUU ya que es su único aliado fiable en la región. EEUU no puede permitirse provocar demasiado a Israel.

La invasión de Gaza de enero de 2009, de hecho, formó parte de la estrategia de negociaciones del gobierno israelí, que quiso subrayar su independencia y “marcar” sus intereses ante el nuevo gobierno Obama. A su vez, estas “negociaciones”, tanto en 2009 como ahora, no tienen que ver tan solo con la situación del pueblo palestino, sino que afectan a toda la geoestrategia política de Próximo Oriente.

Hay un gigantesco juego de ajedrez donde todas las pequeñas naciones y pueblos se disponen como si fuesen simples peones, para que “las grandes fichas”, los estados imperialistas más poderosos, puedan obtener sus principales objetivos que, en primer lugar, pasan por el dominio económico de la región.

La influencia de tradicionales enemigos de Israel, como Siria e Irán, con todos sus problemas y contradicciones, se ha reforzado en el último año. [1]

Rusia retomó el padrinazgo y apoyo económico a Siria. Irán tiene una influencia de importancia en Iraq, cuya situación se ha estabilizado, anunciándose importantes inversiones en su industria petrolera. Lula, el presidente brasileño apoyó en la última semana al régimen iraní, junto con el gobierno turco:

“Irán, Brasil y Turquía firmaron el lunes un acuerdo sobre intercambio de combustible nuclear, diseñado para apaciguar la preocupación internacional sobre las ambiciones atómicas de la república islámica y evitar nuevas sanciones para el Gobierno de Teherán” (Agencia Reuters, 17/05/2010).

Los llamados BRIC: Brasil, Rusia, India y China son potencias emergentes imperialistas, que tienen sus propios intereses. En este caso, el petróleo de la zona, junto con todo tipo de pactos que les posibiliten la utilización del mismo, justifican estas maniobras diplomáticas, que llegan junto a inversiones.

A su vez, Hillary Clinton declaró que “el mundo es más peligroso” después del acuerdo nuclear alcanzado entre Turquía, Brasil e Irán. Lo que ocasionó la inmediata replica de los afectados:

“Luiz Inacio Lula da Silva, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, tensaron el debate con sendos discursos ante el III Foro de las Civilizaciones en Río de Janeiro: La existencia de armas de destrucción masiva es lo que hace al mundo más peligroso, y no los acuerdos con Irán, dijo Lula ante representantes de 119 países.” (AFP, 29/05/2010).

Esto es algo evidente pues el gobierno israelí se niega a firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares o a plantearse abandonar sus armas nucleares, que se calculan en unas 200 cabezas nucleares.

Por tanto, con el ataque a la flotilla humanitaria internacional, se trataba por parte del gobierno israelí de dar una lección de calado a los palestinos, y de pegar un puñetazo en la mesa ante la situación que se está generando en el gigantesco tablero de ajedrez que es Oriente Próximo.

Ante intereses tan enormes, el pueblo palestino significa un solo peón si acaso, para todos estos cínicos, falsarios e hipócritas negociadores y diplomáticos, a sueldo de mezquinos y gigantescos intereses, ya sean de los Estados Unidos, de la UE, ahora de los BRIC, o de los propios países árabes.

Qué solución hay para el pueblo palestino

Israel padece de tradicionales problemas económicos: crecimiento del paro, recortes sociales, … Millones de judíos que emigraron de la crisis de Europa oriental y de la exURSS cayeron a la larga de la sartén al fuego, yendo a vivir a un estado capitalista en crisis que ha recortado derechos básicos de su estado del bienestar (solo para la población judía), pero donde se han intensificado en los últimos años los enfrentamientos de tipo social, más allá de los que ha fomentado el estado sionista entre judíos y árabes.

La falta de satisfacción de las necesidades de la población se refleja en Israel en la crisis de los partidos tradicionales y el florecimiento de agrupaciones sectarias y nacionales.

Es muy positivo en este sentido, que haya habido un cierto crecimiento del Partido Comunista Israelí, más allá de las zonas habitadas por los árabe-israelíes. Por ejemplo, en las últimas elecciones de Tel Aviv, el candidato apoyado por el Partido Comunista logró en esta ciudad un 36% de los votos.

Sobre la base de la crisis del capitalismo, las élites dominantes, ya sean árabes, turcas o judías, van a buscar distraer a las masas, enfrentándolas entre sí en líneas nacionales o religiosas. Están puestas las bases para que haya un enfrentamiento cruento que no va a solucionar ninguno de los problemas de la población.

En este sentido, el pueblo palestino, como explican los marxistas árabes [2], necesita luchar de manera coordinada con el resto de pueblos de la región, para resquebrajar la propia unidad del estado sionista israelí, que es el bien más preciado para clase dominante israelí.

Pero la experiencia demostró que los militarmente débiles cohetes Katyusha, no pueden romper el espinazo del estado sionista, sino una política de lucha de clases, por encima de las nacionalidades, religiones y etnias. A eso es a lo que más teme Obama o Netanyahu.

Sobre la base del capitalismo, y dentro de los estrechos límites de Israel-Palestina, esta cuestión es irresoluble. Israel nunca permitirá un estado palestino genuinamente independiente, que le prive de un territorio y recursos valiosos, que le pueda desafiar económicamente. Lo mejor que Israel puede ofrecer es una serie de estados "batustán" desconectados, que actuarían como fuentes de mano de obra barata para el capitalismo israelí y mercados para sus productos, en el mejor de los casos.

En el peor de los casos, lo estamos viendo. Algo parecido al horror institucionalizado al que sometían en la antigüedad los espartanos a los mesenios, de cuya explotación se beneficiaban, y que periódicamente eran sometidos a saqueos para entrenar a los soldados jóvenes espartanos.

Ha habido manifestaciones de protesta en Palestina, numerosas. También, y es muy importante, ya se registraron protestas callejeras en varias ciudades israelíes, en especial las mayoritariamente árabes, como Acre y Nazaret, y en la zona oriental de Jerusalén. La izquierda israelí convocó también una marcha en Tel Aviv.

Frente a la ayuda que iba en lo barcos, donde había centenares de jóvenes animados por sinceros sentimientos internacionalistas, la solución a este complicado problema pasa por un programa internacionalista, y de clase.

La explotación planificada, democrática y colectiva de los recursos minerales, el petróleo, el agua de Mesopotamia, … en beneficio de la inmensa mayoría de la sociedad sí pondría las bases para la convivencia más armoniosa de cada pueblo, por encima de las barreras étnicas o religiosas. Esa es la solución socialista, una federación socialista para todos los pueblos de Próximo Oriente.