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Momentos decisivos para la izquierda en México

La solicitud de licencia por parte de Andrés Manuel López Obrador en protesta contra la imposición de la consulta para definir la alianza con el PAN en las próximas elecciones del Estado de México ha desencadenado todas las fuerzas contenidas durante el último periodo en PRD, ha provocado una reacción en cadena entre un sector importante de los militantes y algunos dirigentes que se oponen a las alianzas que puede llegar incluso hasta la ruptura del partido.

Estos acontecimientos han sido consecuencia de la lucha de dos proyectos distintos de la izquierda, una encabezada por Nueva Izquierda que aspira a convertir al PRD en un satélite del PAN y de la oligarquía y la otra representada por Andrés Manuel López Obrador, las bases militantes del PRD y el Movimiento Regeneración Nacional.

El camino de las alianzas

Jesús Ortega y Nueva Izquierda le deben la presidencia del PRD al espurio Calderón, no es una aventura afirmarlo, el Tribunal Federal lo impuso en la dirección del partido tras una elección bastante cuestionada. Miles de militantes de base sabemos que hubo un sin fin de irregularidades en la elección interna del 2008, un fraude interno se maquinó entre la Nueva Izquierda y el gobierno de Calderón.

Tras su imposición, Jesús Ortega y su corriente, inmediatamente aplicaron una política de conciliación con el actual gobierno usurpador, la dirigencia ha estado ausente en todas las luchas que ha encabezado los trabajadores y el pueblo mexicano, se ha desligado del movimiento en torno a Andrés Manuel López Obrador y se ha encargado de apoyar varias propuestas e iniciativas del gobierno espurio. 

Esta política obedece a una línea general que ha seguido el gobierno usurpador para atacar y dividir a las organizaciones del pueblo y los trabajadores, es la misma línea seguida en el Sindicato Minero y el Sindicato Mexicano de Electricistas, tratando de imponer una dirección espuria, dividir a la organización y después lanzar un golpe contra ese sector del pueblo o la clase trabajadora. La Nueva Izquierda es una dirección espuria, impuesta desde el gobierno, en beneficio del gobierno usurpador, son los agentes de Calderón y la oligarquía en la izquierda.

Está política de colaboración con Calderón los dirigentes espurios han llevado a tal extremo que han apoyado las alianzas con el PAN en las elecciones de los estados como Puebla, Sinaloa, Oaxaca y se han negociado las candidaturas del partido en Guerrero y Baja California Sur.

La responsable nacional de Alianzas y Relaciones Políticas Nacionales del partido nos presenta así su versión de los hechos para justificar las alianza: “De una población de 7 millones 540 mil personas que eran gobernadas por el PRD en el 2007, ahora son 11 millones 44 mil 800 en los 15 estados donde hubo elecciones el año pasado.” y por si no fuera poco nos explica que “Los tiempos actuales exigen a los partidos políticos explorar otras formas más allá del asunto ideológico. La gente quiere soluciones a sus problemas por eso aceptan candidatos provenientes de alianzas amplias sin que ello implique la pérdida de principios por parte de los partido”.

Quienes han sido beneficiados de las alianzas, sin duda han sido los panistas y los priistas, aunque la dirección del PRD quiere presentar una visión diferente. Se le han abierto al PAN espacios políticos que antes no podía aspirar ni en sueños: como es el caso de Guerreo y Oaxaca donde este partido es inexistente. Además el programa aplicado por los gobierno de coalición en los estados donde ha triunfado la alianzas ha ido en contra de los intereses de los trabajadores, los campesinos pobres y el pueblo en general. El programa de los gobiernos de coalición, para hablar claro, lo ha impuesto el sector de la oligarquía vinculada al PAN.

En Puebla el gobernador en turno está estrechamente vinculado con Elba Esther Gordillo, con expriístas y panistas; Mario López en Sinaloa incluyó a connotados priístas y panistas en su gabinete; en Oaxaca el gobierno de Gabino Cúe está más preocupado por quedar bien con Calderón, que por resolver los problemas reales del pueblo, incluso no ha dudado en usar la fuerza pública contra los maestros y la APPO como en tiempos anteriores lo hizo el PRI. Y es innegable que la dirección del PRD negoció el triunfo del PAN en Baja California Sur por el apoyo pírrico que la derecha “brindó” en Guerrero al expriísta Ángel Aguirre postulado por PRD-PT-Convergencia.

La izquierda no gobierna absolutamente nada, el programa emanado de estos gobiernos no se diferencia en lo absoluto a los del PAN o al PRI, los principios de la izquierda han sido relegados en aras de la visión pragmática de sumar los votos para que al obtener “el triunfo” repartir los puestos burocráticos entre la izquierda moderada. A la Nueva Izquierda no le importa que programa, ni que línea política defiendan los gobernadores, lo importante es mantener los puestos, las diputaciones, las secretarías, el poder para servirse del poder.

Los gobiernos de coalición los han presentado como un “paso hacia la transición democrática” en los Estados, como “una derrota histórica del PRI”. Pero se les ha olvidado que algunos candidatos de la coalición PRD-PAN provienen de las filas del priismo, como es el caso de Guerrero, Sinaloa y en Puebla es un priista convertido al panismo.

La realidad está lejos de la visión triunfalista sobre las alianzas, que presenta la izquierda domesticada: Nueva Izquierda, Foro nuevo Sol y el grupo de Manuel Camacho Solís. La izquierda, el pueblo, los trabajadores, nada ha obtenido de estas alianzas y gobiernos de coalición. Los aduladores de la alianza con el PAN presentan los triunfos de la coalición como “sus triunfos”, y se olvidan que son responsables de la derrota electoral del PRD en Zacatecas y Baja California Sur, son los responsables de alejar al partido del movimiento obrero, social y popular.

Bajo este contexto se presentan las elecciones en uno de los estados más importantes a nivel nacional: el Estado de México. La dirección apoyada por algunas corrientes de la izquierda domesticada insiste en apoyar una alianza del PRD con el PAN.  Ante este panorama, AMLO optó por iniciar las “Giras de la Lealtad” en el Estado de México para luchar contra la imposición de la alianza, miles de militantes y simpatizantes del PRD, PT, Convergencia, han asistido y manifestado su rechazo a la política de colaboración de la dirección.

La supuesta mayoría de Nueva Izquierda no existe en las bases del partido, un ejemplo claro fue el cierre de la primera gira de AMLO en el Estado de México, con una asistencia de más de 20 mil personas que se suma a los mítines en los 125 municipios en donde la asistencia sumada se cuenta por decenas de miles, el ambiente entre las filas de la izquierda es de amplio rechazo a las alianzas. Por su parte Nueva Izquierda y sus allegados, en un evento cercano al cierre de AMLO, en Toluca no pudieron reunir ni a 5 mil personas, fue un evento desangelado, la convocatoria fue mínima a pesar de la presencia del actual jefe de gobierno: Marcelo Ebrard, quién en meses pasados también fue un entusiasta promotor de las alianzas con el PAN.

La fuerza de la Nueva Izquierda radica en el control que ejerce sobre la estructura del partido, de las secretarias, Comités Estatales, Municipales. Pero abajo, entre la militancia, el repudio a la política de colaboración sin duda se ha profundizado. La primera y segunda gira de AMLO por el Estado de México, revitalizó a un sector de la militancia, le dio confianza para afrontar a la Nueva Izquierda y dirección del partido y buscar una alternativa de reorganización de la izquierda en el Estado de México.

La consulta para legitimar la alianza con el PAN y sus consecuencias en el PRD

El 19 de febrero en el Consejo Nacional del PRD, Nueva Izquierda y sus allegados impusieron realizar una consulta en el Estado de México para definir si se realiza la alianza entre el PAN y el PRD.  Además la dirección le encargó a 2 asociaciones civiles (AC), la tarea de elaborar la consulta: Alianza Cívica y Propuesta Cívica, al frente de una de estas AC se encuentra Rogelio Gómez Hermosillo que fue director del programa oportunidades durante el gobierno de Fox, la consulta tendrá un costo de al menos de 4 millones de pesos.

Es claro que se alteraran los resultados de esta encuesta para legitimar  las alianzas en el Estado de México. De hecho los panistas son los promotores más entusiastas de la consulta, Gustavo A. Madero afirmó que los ciudadanos mexiquenses piden la alianza, Santiago Creel se ha manifestado abiertamente por una alianza PRD-PAN. Estos señores se han otorgado el derecho de hablar por el pueblo del Estado de México. No podemos otorgarle la más mínima confianza a una consulta organizada por estos señores. Los fraudes, las marrullerias, las imposiciones, compra de conciencias, compra de votos, son mañas que la Nueva Izquierda y los panistas le han aprendido muy bien al PRI.

AMLO ha solicitado licencia en el PRD, mientras se mantenga esta política de colaboración con la derecha  y mientras el PRD no retome los principios que le dieron origen al partido se dedicará a construir el Movimiento Regeneración Nacional. Además (MORENA)  ha dicho: “Sostengo que de ninguna manera podemos convalidar el proyecto de la mafia del poder, que pretende consolidar un bipartidismo de derecha con el PRI o con el PAN que, al final de cuentas, representan lo mismo; es decir, prolongar el régimen de opresión, corrupción y privilegios”, y ha hecho un llamado para impulsar una alianza entre los militantes de base del PRD-PT y Convergencia, con el pueblo en general, para luchar por un verdadero cambio en particular para los pobres y los desposeídos.

Esto ha provocado que  se profundice la crisis que se venía viviendo al interno del partido. Ya que por un lado están las corrientes Nueva Izquierda, ADN y Foro Nuevo Sol queriendo convertir al PRD en una herramienta más de la burguesía y por otro lado las corrientes que rechazan las alianzas con la derecha, pero que no ha sido lo suficientemente firmes como para plantear la salida del partido de NI y sus aliados.

También, en el momento que AMLO solicitó licencia le pidió a Alejandro Encinas que hiciera lo mismo. Cuando se le ha preguntado si sería candidato de otro partido, si se concreta la alianza con el PAN, Encinas ha rechazado ir en alianza pero también ha declarado que no va ser factor para dividir a la izquierda. Encinas ha hecho un llamado bastante ambiguo a la unidad, por una parte se mantiene firmes en sus principios de rechazar la alianza con el PAN, pero por otra parte pide la unidad del MORENA, de los militantes de base del PRD, PT  y Convergencia, con la dirección que no ha dado marcha atrás en sus intenciones por promover la alianza. 

Está claro que la consulta aprobada por el Consejo Nacional será sólo para legitimizar lo que ya han acordado la dirigencia del PRD con el PAN. La unidad en el PRD se ha fracturado porque las dos alas representan proyectos totalmente distintos: la izquierda domesticada aspira no a combatir a la oligarquía, sino a coexistir con ellos, a  ser sus representantes “de izquierda”; por otro lado el Grupo de los 8 que se ha opuesto a las alianzas no podemos decir que tenga un programa claro, lo único que nos une es nuestro rechazo a mantener la alianza con el PAN. El movimiento de AMLO se está fortaleciendo y las bases aspiran a un combate contra la mafia dueña del país, contra la oligarquía y sus representantes en la izquierda. Este es el verdadero punto antagónico entre las dos alas del PRD y la izquierda.

¿Qué intereses representa Nueva Izquierda?

Todos sabemos el método por el cual llegó Nueva Izquierda a la presidencia del partido, debemos reconocer que ellos y sus allegados controlan una parte importante de la estructura del PRD. En la votación en el Consejo Nacional los opositores solo contamos con 72 votos, ellos superaron los 120. ¿Cómo pudo ser que estos grupos se adueñaran del PRD sin una oposición interna por parte de las bases del PRD o las corrientes de izquierda del partido? 

La mayor parte de las corrientes afines a Nueva Izquierda se definen a sí mismas como socialdemócratas y de izquierda moderna. Ven con simpatía a los dirigentes de la socialdemocracia Europea, aspiran a ser como ellos, imitan sus programas de gobierno y sus ideas. Aspiran en convertirse en los Felipe González o Tony Blair mexicanos. Se enorgullecen de ser socialdemócratas, leen los discursos, los documentos, los programas  de los partidos socialdemócratas europeos. Se ven asimismo como grandes demócratas, parlamentarios y hombres de Estado y no son más que juguetes desechables de la oligarquía mexicana.

La burguesía y la oligarquía no duda en utilizarlos para sus intereses, al estar completamente desprestigiado uno de sus partidos: el  PAN, apuntalan al PRI encabezado por Peña Nieto,  pero a su vez tratan de que las masas no se encaucen por la izquierda, utilizando a este tipo de dirigentes  para desmoralizar, desmovilizar y destruir el ánimo de lucha entre el pueblo y los oprimidos. Por eso resulta gracioso escucharles decir que el movimiento en torno a AMLO le hace el juego al PRI y a Peña Nieto, ellos son los que le están abriendo el camino, son los juguetes y representantes de la oligarquía en el PRD y la izquierda.

Para ellos la conciliación y la moderación es la mejor herramienta para llegar al poder y al gobierno, pueden defender en sus programas el derecho a la diversidad sexual, la defensa de la naturaleza, la ecología, la paz mundial y demás reivindicaciones que al momento de concretar las alianzas pueden abandonar sin mayor problema para no asustar a los conservadores y mochos panistas. Además, estos socialdemócratas nunca propondrán reivindicaciones sociales o económicas que asusten a las buenas conciencias de la oligarquía. Los dirigentes de Nueva Izquierda, Foro Nuevo Sol y la Alianza Democrática Nacional, representan los intereses de los potentados, de la oligarquía y la burguesía en el PRD. Son los agentes de la mafia en la izquierda mexicana. 

Los dirigentes socialdemócratas europeos, a quienes admiran e imitan. La socialdemocracia tercermundista que tenemos dentro del PRD no ha dudado en aplicar programas de ajustes en contra de sus pueblos y la clase trabajadora producto de la crisis económica, su programa ha sido: recortes salariales, despidos, eliminación de la seguridad social, ampliación de la edad de jubilación, reducción del monto de las pensiones y ataques a los derechos democráticos de los jóvenes y trabajadores. Los dirigentes de este tipo de corrientes en el PRD con gusto aplicarían el mismo programa, sin el mayor rubor.

Si la base natural de la izquierda ha estado siempre entre las capas pobres, la clase explotada y los oprimidos, la base de apoyo de estas corrientes las encuentras en los burócratas del partido, y la burocracia de los gobiernos que ha conquistado el PRD. Sus principales métodos para mantener una base de apoyo con la gente, es la de lucrar con las necesidades de las personas, el clientelismo es común donde tiene alguna base de apoyo estas corrientes.

Su principal objetivo es mantener esos privilegios que han conquistado en los gobiernos o el propio partido. La moderación en el programa y las reivindicaciones sociales es un medio para no desagradar a un sector de la oligarquía, ¿para qué luchar contra los privilegios de la oligarquía y la mafia que nos robo la presidencia si estando en la Nueva Izquierda puede tener migajas de esos privilegios? No es de extrañar la forma en que han actuado, esta capa en el partido defiende a capa y espada sus propios intereses que han creado a partir de que las masas han llevado al PRD al gobierno, un sector de dirigentes se han acostumbrado a convivir con las instituciones del Estado de la oligarquía y de su Estado burgués, se han elevado por encima de los intereses de los trabajadores y han creado una nueva psicología, nuevos intereses de camarilla privilegiada, se han acostumbrado a convivir con la oligarquía y ahora se niegan a dar la batalla contra ellos, debido a que están sumamente vinculados con la mafia en el poder.

El odio, el temor y el desprecio que destilan hacia López Obrador, refleja el odio, el temor y desprecio que sienten hacia las masas que lo siguen y estamos en su movimiento. Estos señores de la izquierda domesticada le temen al movimiento de las masas porque estas  reclamarán (y lo están haciendo) que el PRD sea una herramienta de lucha y combate y no de colaboración con el régimen. El impulso de las masas pone en riesgo los privilegios partidarios de la Nueva Izquierda, que han obtenido producto de su pacto con la burguesía.

Lo importante para ellos es mantener los puestos en el gobierno o el partido, para vivir a costa de ellos. La política de las alianzas no es más que el programa de estos señores de la izquierda moderada llevado hasta las últimas consecuencias, su principal objetivo es mantener los puestos y los privilegios de un sector de la burocracia, no importando si en este camino se le cede el puesto principal al PAN y a la derecha. Lo importante para ellos es estar ahí incrustados en el aparato del Estado y del partido y como lo logren o se mantengan es secundario para ellos. Si se aplica un programa en el gobierno en beneficio de la oligarquía y los imperialistas a la Nueva Izquierda le tiene sin cuidado, hace mucho que estos señores han dejado de representar (si es que alguna vez lo hicieron) los intereses del pueblo, se han venderse a los intereses de la burguesía y la mafia que nos robó la presidencia.

El Grupo de los 8 y el MORENA

Recientemente se ha formado el Grupo de los 8 a lo interno del partido en respuesta a las alianzas y a la política traidora de la dirigencia del PRD, lo conforman: Izquierda Democrática Nacional, Unidad Nacional de las Izquierdas, Movimiento Cívico, Izquierda Social, Red de Izquierda Revolucionaria, Democracia Social, Grupo Acción Política y Frente Amplio de Restauración Social.

En el pasado Consejo Nacional el G-8 propuso una resolución que decía: “Estamos asistiendo a competencias bipartidista entre PRI y sus aliados, y el PAN y sus aliados. Al PRD se le ha sometido a jugar un papel subordinado; a sujetarse a las reglas y condiciones que le ha impuesto la fuerza política que cuatro años antes le robó la Presidencia de la República mediante un fraude. Se le ha convertido en el aliado de una fuerza política antagónica a su programa, la del conservadurismo, la de Provida, la de las privatizaciones, la del oscurantismo...”.

Martí Batres dirigente de Izquierda social mencionó, en el pasado Consejo Nacional:  “la política de alianzas en realidad ha sido exitosa, pero para el PAN, porque le ha permitido perder menos o recuperarse a costa del PRI o del PRD. Es tan buena que le ha permitido dividir al PRD y profundizar su crisis política... El PRD ha quedado confundido y aturdido y con la aplicación de ese esquema se ha convertido en partido satélite del PAN”.

Con el desarrollo de los actuales acontecimientos se presenta una disyuntiva para el G-8. Nueva Izquierda y sus aliados están dispuestos a imponer las alianzas en las recientes elecciones. El G-8 tiene que organizar la oposición y las bases del partido para evitar la alianza, no hay duda de que la única manera de lograrlo es una política decidida de lucha frontal contra el sector moderado del partido.

En este proceso debemos ser críticos en la forma en que queremos encauzar a la izquierda, si alguna corriente o dirigente del G-8 ha cometido, o en su momento fue contagiado, por el virus de la socialdemocracia y sus métodos se debe de identificar, debemos combatir el clientelismo y el corporativismo, los métodos antidemocráticos que prevalecen dentro del PRD y que los ha profundizado nueva Izquierda, debemos darle voz a la base en las decisiones del partido, revitalizar los organismos de base y evitar caer en las tentaciones de quedar bien con los de arriba, con la oligarquía, con los capitalistas, sacrificando los intereses del pueblo. La degeneración de la dirección del PRD nos debe quedar de lección, no podemos ingresar a las instituciones del Estado sin esperar que estas instituciones creadas por la oligarquía nos absorban en su dinámica, debe haber control desde la base para nuestro representantes populares.

Andrés Manuel López Obrador ha recorrido el país a nivel nacional, ha visitado cada uno de los municipios en el país, ha organizado al pueblo desde abajo, se han formado comités territoriales. Los dirigentes del G-8, siguiendo este ejemplo, desde nuestro punto de vista, tendrían que lanzar una campaña nacional de movilización en contra de las alianzas, una campaña nacional entre toda la militancia para pedir la salida de Jesús Ortega, la Nueva Izquierda y todos sus aliados; deberían llamar a una insurgencia nacional de las bases del PRD contra la política traidora de la actual dirigencia.

Nuestro principal punto de ataque debería ser rechazar la consulta que avalará las alianzas, el llamado en contra de la consulta debería estar acompañado por movilizaciones, asambleas, mítines de la base para discutir el rumbo de la izquierda y la lucha contra la consulta. La Nueva Izquierda no resistiría ni una semana de movilización generalizada, decidida y bien orientada de la base en contra de sus decisiones.

Recientemente un militante del PRD escribió una carta en el periódico La Jornada que expresa de manera sencilla el sentir de la base y de miles de simpatizantes del MORENA y la izquierda (incluyendo al PRD) en nuestro país: 

“Los mexiquenses estamos listos para enfrentar la elección estatal venidera y lograr que Encinas sea gobernador. Es hora de arriesgar y buscar la alianza con el pueblo organizado, no debe existir ningún temor a lanzarse sin el PRD de arriba; la militancia perredista de abajo sabrá fortalecer la candidatura”.

“Vale más mostrar fidelidad a las causas del pueblo que ser leal a un partido que abandonó sus principios por una dirección nacional entreguista y claudicante. Ser fiel al pueblo lo sabrá premiar la gente con su voto. Nunca los cambios han sido tersos, y si queremos que el Edomex sea la antesala de 2012, es hora de tomar decisiones trascendentes. El pueblo mexiquense está listo, pero necesitamos que nuestro candidato a gobernador también lo esté”.

Es hora de tomar decisiones trascendentales, no es el momento de vacilar, no debemos tener temor de lanzarnos a la lucha sin el PRD de arriba,  debemos tener confianza en la militancia, el pueblo está listo, necesitamos que nuestros dirigentes lo estén, este llamado no solo se le debe de realizar a Alejandro Encinas, el llamado debería de incluir a los dirigentes del G-8 y aquellos que aun vacilen ante estos hechos trascendentales.

Ante la eliminación de las estructuras donde la base pueda organizarse y pueda expresar su descontento, este se ha canalizado por diversas vías, la más fuerte de estas es el Movimiento Regeneración Nacional. No es aventurado afirmar que AMLO ha realizado lo que los dirigentes deberían de haber hecho desde años atrás, se han formado comités territoriales, se ha dado una estructura nacional, involucrando a nuevas capas que entran a la lucha en la conformación de un proyecto de izquierda. Muchos simpatizantes y militantes de la base del PRD están entregados a esta tarea y ahí el rechazo a las alianzas es absoluto.

Debemos continuar fortaleciendo el MORENA, extendiendo los comités territoriales en cada colonia, barrio, pueblo, ranchería, etc. tenemos también que explorar la formación de los comités sectoriales: estudiantes, trabajadores, campesinos, en las universidades y centros de trabajo. Nuestro objetivo es que los 3.5 millones de personas que se afiliaron al Gobierno Legítimo, ahora sean parte del MORENA. Debemos seguir impulsando el movimiento desde abajo si queremos lograr una transformación radical de la sociedad. Vincular el MORENA a las luchas populares, sindicales, estudiantiles y del pueblo en general, convertirlo en una herramienta de lucha de los explotados y los oprimidos, impulsar todos los métodos de lucha, desde la electoral hasta la movilización masiva del pueblo.

El futuro del PRD

Hay muchos análisis acerca del futuro del PRD, no podemos negar lo que es visible: hay una ruptura profunda. Hay dos alas que representan dos proyectos totalmente opuestos dentro del partido, los llamados a la unidad y a la negociación que han  hecho algunos dirigentes puede que tengan un interés honesto, pero querer unificar al partido, a AMLO, a las bases del G-8 y a las bases del MORENA con la Nueva Izquierda es como querer sanar una grieta en un muro de concreto con cinta adhesiva. En el mejor de los casos se podrá cubrir durante algún tiempo la ruptura, la grieta, pero no evitará que se haga más profunda. Cuando la cinta adhesiva caiga nos daremos cuenta que el muro se ha separado completamente en 2, debido a que está sometido dos fuerzas antagónicas que actúan dentro de él.

Querer unificar al partido, negociando con los chuchos es volver al pasado, nosotros queremos la unidad pero sin los chuchos dentro del PRD, ellos han trazado ya su camino, tienen  claros sus objetivos de ser fieles servidores de la oligarquía, ser su oposición de terciopelo y nosotros, miles de ciudadanos libres, nos hemos organizado para destruir los privilegios de esta oligarquía.

No podemos hablar de la unidad de la izquierda en lo ambiguo, no podemos hablar de unidad con los Chuchos o la Nueva Izquierda, si realmente queremos recuperar el proyecto del PRD, el primer paso es que Nueva Izquierda y sus aliados no solamente se vayan de la dirección, se tienen que ir del partido y esta responsabilidad recae sobre la militancia pero principalmente sobre la dirigencia del G-8, incluyendo a Alejandro Encinas, que hasta el momento se ha negado a ser el candidato del MORENA argumentando que quiere la “unidad” del PRD.

Dentro del PRD existen intereses antagónicos, Nueva Izquierda y sus aliados representan los intereses de la oligarquía, como ya lo hemos explicado, nuestro objetivo y nuestros intereses divergen. Las bases del PRD y MORENA, los humildes agraviados por las políticas neoliberales y por el capitalismo, queremos ver derrocada a la oligarquía, queremos acabar con sus privilegios y construir una sociedad más justa e igualitaria.

Los socialistas, los marxistas de la izquierda del PRD y del MORENA aglutinados en torno al periódico Militante  CMI, sabemos dónde está nuestro puesto de batalla, está en el PRD de abajo, está en el MORENA y está en el combate sin cuartel a la Nueva Izquierda y sus colaboradores. Hacemos un llamado a todos aquellos que militen y simpaticen con el PRD y el movimiento en torno a AMLO y a los que reivindiquen las ideas del socialismo o simpaticen con ellas a aglutinarnos para ayudar al triunfo del MORENA y de la izquierda del PRD a la vez que defendemos un claro programa a favor de los trabajadores. Es necesaria la re agrupación de los socialistas de la izquierda en nuestro país dentro del movimiento de masas de los trabajadores. 

Compañeros, son tiempos decisivos para el PRD. Las compuestas se han abierto y se han desatado fuerzas que no se controlaran con negociaciones y llamados ambiguos a la unidad, el proceso puede durar algún tiempo dependiendo de cómo actúen los dirigentes del G-8 y de si las bases somos capaces de dar una respuesta organizada. No podemos negar que se ha abierto una lucha interna dentro del partido que acabará con la salida de la izquierda domesticada (es decir la derecha del PRD) o con la salida de un movimiento que está fortaleciendo otro proyecto y en el que participamos las bases del PRD, el PT, Convergencia y trabajadores sin partidos aglutinados en el MORENA.

Hacemos un llamado a la congruencia, a la acción y a la lucha contra la Nueva Izquierda. Son tiempos de decisiones, no podemos estar en el mismo partido dos alas que representamos intereses antagónicos, queremos la unidad de la izquierda con los trabajadores del campo y la ciudad y la juventud, no con la oligarquía y sus representantes en el PRD. Recordemos que “nunca los cambios han sido tersos”.

¡Movilización y acción contra la consulta amañada y las alianzas con el PAN!
¡Fuera los Chuchos y sus aliados!