Análisis Político
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Hace unos años Barcelona fue uno de los principales escenarios de los movimientos sociales que hizo tambalear los antiguos equilibrios del Estado Español: como las luchas contra los desahucios, que vieron nacer a la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH); el 15-M, donde millones de jóvenes y trabajadores expresaron su voluntad de romper definitivamente con el bipartidismo y manifestaron sus necesidades de democracia directa y justicia social; de las Mareas, y de todas las huelgas y luchas sindicales contra los recortes y privatizaciones del Gobierno central, de la Generalitat y del Ajuntament.

Llegir l'article en català: Barcelona en Comú: Guanyem Barcelona per canviar el país!

La Barcelona del 2014 pudiera parecer a un observador neutral como un lugar totalmente diferente, por su foco de atención sobre la cuestión nacional. Ya hemos hablado extensamente de cómo la burguesía catalana ha intentado y sigue intentando servirse del legítimo deseo de un pueblo a ejercer su derecho a la autodeterminación, para dividir a la clase obrera de todo el estado y así anular toda lucha contra los feroces recortes del Govern de Mas.

Como marxistas, analizamos todo a partir de las relaciones entre clases sociales. Por esto, vimos en la revuelta del pueblo catalán la continuación de aquellos movimientos donde ahora la clase trabajadora catalana proyectaba en la independencia las mismas necesidades de cambio, de justicia social y de condiciones laborales dignas que caracterizaron los movimientos anteriores.

La experiencia de todas estas luchas ha cambiado para siempre la conciencia de muchísimos jóvenes y trabajadores, que han empezado a darse cuenta de que la posibilidad de cambio sólo está en sus manos.

En Barcelona, todas estas experiencias se están aglutinando en Barcelona en Comú, la coalición donde confluyen Podem, EUiA, ICV y Procés Constituent. En junio de 2014 Ada Colau, hasta el momento portavoz de la PAH, presentó un manifiesto llamado Guanyem Barcelona, firmado por numerosas asociaciones de vecinos y personalidades del mundo de la cultura, donde se expresaba la necesidad de crear una candidatura de confluencia con el objetivo de ganar el Ajuntament de Barcelona. Finalmente, en marzo de 2015 se oficializa la propuesta de Barcelona en Comú y se presenta el equipo electoral encabezado por Ada Colau, confirmado por unas elecciones primarias celebradas vía web en todos los barrios de la ciudad.

Barcelona es una ciudad que hace muchos años padece de un mal gobierno, laboratorio de las políticas de privatización de CiU que han convertido Barcelona en un escenario diseñado sólo para el 2% de la población. Han hecho de Barcelona un lugar donde se invierten millones de euros en reformas “cosméticas” en las avenidas de lujo (como, por ejemplo, la Diagonal) mientras que muchísimos barrios siguen sufriendo la falta de equipamientos mínimos (como la Sagrera o Nou Barris). Han privatizado salvajemente el agua, los hospitales (como en el caso del Hospital Clínic) y las guarderías. Barcelona se ha convertido en una ciudad donde se deniega el derecho a la vivienda mientras hay miles de pisos deshabitados en manos de entidades financieras, y el turismo descontrolado alimenta el proceso de “gentrificación”, echando a los vecinos de sus barrios. En pocas palabras, una ciudad sumisa a los intereses del gran capital y de sus representantes institucionales. En Barcelona hay más de 100.000 personas en el paro, un 40% de los jóvenes está desempleado y el 15% de los trabajadores percibe un sueldo que está por debajo del límite de la pobreza.

Para detener esta "deriva privatizadora y para tener una red de derechos sociales mínimos", utilizando las palabras de Ada Colau, Barcelona en Comú ha redactado un "plan de choque", votado por todos los participantes de las asambleas de barrio. Este plan cuenta con unas medidas concretas sobre cómo actuar en los primeros meses de gobierno. Todo ello con el objetivo de revertir las privatizaciones, detener los desahucios y los cortes de suministros, bajar los costos de las facturas y del transporte público, remunicipalizar el agua, recuperar la gestión pública de las guarderías, garantizar el derecho a la vivienda y, en general, garantizar a todos una existencia más digna. Este “plan de choque” necesitaría sólo 160 millones de euros que, en un Ajuntament que tiene más de 2.300 millones de euros de presupuesto, se encontrarían fácilmente si se invirtieran los millones de euros que el señor Trias destina a la Fórmula 1, a las reformas estéticas de las avenidas de lujo, a la construcción de una pista de esquí metropolitana y a todas las subvenciones a las empresas, escuelas y hospitales privados.

En todas las asambleas y los actos de Barcelona en Comú se respira un entusiasmo palpable. Para todos aquellos que participaron generosamente en las luchas del pasado ahora hay la sensación de que existe una nueva herramienta para cambiar las cosas con la posibilidad de ganar. Muchas personas intervienen en las asambleas diciendo que por primera vez podrán votar sin taparse la nariz. Barcelona en Comú es un movimiento sano, donde cientos de vecinos de la ciudad están participando en el proceso participativo de redacción del programa electoral aportando sus experiencias de lucha, expresando las necesidades de sus barrios y contribuyendo a la campaña electoral.

Barcelona en Comú también tiene la suerte de tener como alcaldable a Ada Colau, una persona con una trayectoria de militancia al servicio de los trabajadores y que demostró su valor en luchas muy concretas. El 14 de abril, día del aniversario de la proclamación de la República, en la histórica sala de la Biblioteca Bonnemaison, Ada Colau dijo ante 300  personas “Barcelona en Comú es una candidatura contra las viejas lógicas y vicios de los partidos, pero es una candidatura con memoria"; es decir, que quiere ligar las luchas del presente con las luchas y tradiciones del mejor pasado de Barcelona, Catalunya y España. También promoverá un modelo de democracia directo con la revocabilidad de todos los cargos políticos y administrativos. “Si no hacemos nuestro deber, no aceptéis discursos autojustificativos y echadnos” dijo Ada a un público entusiasta.

Hay mucha conciencia de que el camino será largo y que con conquistar Barcelona no es suficiente. Todas las buenas medidas que podrían pasar si ganamos, verán todo tipo de intentos de sabotaje por parte del gran poder financiero, como está ocurriendo hoy en día en Grecia. Barcelona debe ser, como dice Ada Colau, la “capital del cambio”, debemos conquistar Barcelona para conquistar todas las ciudades del Estado, las autonomías y el gobierno central. Por eso Barcelona en Comú se ha coaligado con muchas otras candidaturas a nivel estatal.

La lucha no se acaba con el voto, esto debe ser sólo el principio de una movilización general para cambiar todo el país y toda Europa, y los marxistas deben luchar para que se adopte en las luchas un programa revolucionario de ruptura con el capitalismo. Las últimas encuestas posicionan a Barcelona en Comú como primera coalición de la ciudad con un empate técnico con CiU, pero con eso no es suficiente. Es importante que todos los marxistas y los compañeros de Podem participen activamente y trabajen para que Barcelona en Comú pueda obtener el mejor resultado posible y ganar las elecciones municipales con mayoría. La tarea será complicada contando con que Esquerra Republicana (ERC) ya ha pactado con CiU para las elecciones de la Generalitat, priorizando la cuestión nacional a cualquier precio. Pero con la determinación de todos los militantes, vecinos, y la justicia de la historia de nuestra parte, ¡se puede conseguir! Tenemos la oportunidad de demostrar a todo el país que con la Unidad Popular ¡¡SI SE PUEDE !!

 

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