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Publicamos a continuación un artículo aparecido en un medio periodístico de la ciudad de Dijon (Francia). Es muy interesante el artículo porque habla de los antecedentes de la actual movilización. Muestra cómo los trabajadores son conscientes de que un sólo sector de ellos (bien sea los de la energía, o bien los transportistas, por ejemplo), pueden paralizar el funcionamiento de la economía.

Al mismo tiempo, se entrevé las diferencias en sectores de la base y de diferentes federaciones sindicales (por ejemplo, la rama química de la CGT), que son partidarias de un sindicalismo de movilización, con respecto a la dirección estatal de los sindicatos (en este caso, la CGT estatal). En el actual conflicto están demandando ya la convocatoria de una huelga indefinida por parte de los sindicatos mayoritarios, empezando por la CGT y CFDT, que son quiénes pueden concretar dicha convocatoria unitaria, con garántías de que pueda ser seguida de forma masiva. 

Fuente: www.dijonscope.com

Un revés para el Gobierno. Después de pasarse todo el fin de semana asegurando que no iba a haber riesgos de desabastecimiento, los ministros se han quedado muy callados sobre este asunto el lunes 18 de octubre, ahora que una de cada tres gasolineras se encuentra cerrada en Francia, según nuestros colegas de NouvelObs.com. Los trabajadores de las refinerías ¿Estarían convirtiéndose en los nuevos ferroviarios? Desde hace algunos días están haciendo temblar a Francia, a la espera, quizás de dividirla ...

Los trabajadores de las refinerías, a la cabeza de las protestas

Cómo se explica este compromiso? Charles Foulard, coordinador de la CGT en la empresa TOTAL, apunta a las profesiones que por su particular penosidad en el trabajo, se ven más directamente afectadas por esta reforma de las pensiones:

Dos años más trabajando, esto no cuela. Sabemos el coste que esto va a tener en términos de salud. Y el apartado que hace referencia al ‘cese anticipado de la actividad’[jubilación anticipada] sólo a ‘título excepcional, nos hace temer un cuestionamiento de los convenios de empresa.“

En 1995, los ferroviarios defendían ante todo los regímenes especiales. Hoy los trabajadores químicos se sienten mucho más involucrados.

Pero también hay otras razones para este bloqueo, “nunca visto” desde 1968 según la CGT estatal. El anuncio del cierre de la refinería de Flandres en marzo del 2010, rechazado después por decisión judicial, ha demostrado dos cosas. Por un lado, los trabajadores franceses se sienten muy amenazados por la construcción de refinerías en Arabia Saudí y en Asia. Por otro lado, estos asalariados asustan al Gobierno.

Si todos los albañiles se ponen en huelga, al Gobierno le da igual, sintetiza Marcel Croquefer, delegado sindical de la CGT en la refinería de Flandres de Dunkerque. Mientras que durante nuestro movimiento de febrero, vimos al Gobierno preso al pánico ante la idea de que esto pudiera influir en las elecciones regionales.”

Esta movilización ha actuado como un disparador.

Nos hemos dado cuenta de nuestro peso, de nuestra capacidad para emprender actuaciones destacables. Y las otras profesiones también se han dado cuenta, prosigue Marcel Croquefer. Ahora recibimos miles de euros de empleados de las PME (pequeña y mediana empresa), de maestros, de interinos del espectáculo, de gente que trabaja en las oficinas de la región de Lille y que nos manda dinero de forma espontánea diciendo:

‘Yo, si me pongo en huelga, no cambia nada. Pero vosotros ¡No tenéis que tirar la toalla!’ Es una tipo de movilización totalmente novedosa. Esto está bien, pero al mismo tiempo, cuantos más hagamos huelga, más fuertes seremos.”

“Es un sector donde están los tíos mejor pagados”

En la CGT estatal, explican:

Es un sector donde los tíos están mejor pagados. Es más fácil así aguantar 15 días, que cuando se cobra el SMIC (salario mínimo interprofesional), sin primas y sin paga extraordinaria”.

Los trabajadores químicos no lo niegan.

Es verdad que aquí, nuestros salarios más bajos rondan los 2200 euros, primas incluidas. Eso no quita que tengamos que hacer frente a varios préstamos, y que siempre resulta difícil secundar la huelga”,

explica Marcel Croquefer, quien nos confirma que sus tropas calientan músculos en vista a futuros combates en el sector.

En teoría, la empresa Total (seis refinerías de las 12 existentes en Francia) se ha comprometido a no acometer ningún cierre en los próximos 5 años.

Pero nos preguntamos cada día cual será la próxima en cerrar. Ahora mismo, se habla de la de Provence (Bouche-du-Rhône).”

En la Union Francesa de industrias petroleras (la Patronal), nos confirman las dificultades que atraviesa el sector:

“Hay que adaptar la herramienta a la demanda ya que estamos en situación de sobre-capacidad. El ambiente está tenso desde el 27 de septiembre, y desde la huelga del Puerto de Marsella contra la reforma portuaria, que enfrenta a la dirección del puerto con los estibadores. No nos olvidemos que si en este momento hay desabastecimiento, particularmente en el Sudeste, es en gran parte por esta huelga. Allí se han sumado estas primeras reivindicaciones a las de las pensiones” , explica la Patronal.

Según Sophie Beroud (profesora de la Universidad Lyon-2), especialista del movimiento social, también “había que ocupar un espacio”:

Los ferroviarios de la CGT y de SUD emplearon algunas de sus fuerzas militantes desde principios de año en movimientos que no acabaron. Había, pues, un espacio que colmar. Y ha sido la federación petroquímica, una federación dura y favorable a la lucha de clases, la que ha ocupado esta posición, puesto que el movimiento de febrero-marzo ya había creado una dinámica interna. Ya, en ese momento, se empezaron a formar los enlaces y apoyos entre las diferentes refinerías.

De pronto, a diferencia de los movimientos de 1995, 2003 y 2006, es una parte del sector privado la que se convierte en el motor del actual movimiento:

A principios de 1996, los transportistas se habían movilizado bastante. Pero éste no era un movimiento interprofesional, recuerda Sophie Beroud. Ahora, es un movimiento clave porque es el que más molesta al Gobierno. Y si volvieran a funcionar las refinerías, eso sería un golpe muy duro para la movilización.”

En este contexto, la CGT estatal se niega a todo pronóstico sobre el futuro de esta movilización. Dice apoyarla sin reservas, a la vez que explica que no hay que circunscribirse a las refinerías. Tampoco Marcel Croquefer quiere polemizar. Pero explica.

Desde los primeros años 2000 se teme en las refinerías que la posición moderada de la CGT estatal nos termine perjudicando. Nosotros hemos permanecido en la cultura del combate, no en la del compromiso. Si nosotros tiramos la toalla, ¿Quién luchará? ...”.

Fuente: http://www.dijonscope.com/008784-pourquoi-les-raffineries-menent-le-bal