Bolivia
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Un análisis de la situación política boliviana

La nueva Ley de Pensiones ha dejado muchas interrogantes ¿Por qué no se obtuvo más? ¿Era posible y realístico luchar por más que esto? Una respuesta a estas dudas puede venir solo de un análisis político de todas las negociaciones y de la actual situación en la COB.

El mismo análisis que debe guiarnos a entender que nos espera y como prepararse a la lucha por el salario, la reforma laboral y los demás temas pendientes que afectan a la clase trabajadora.

La Ley de Pensiones

El primer dato que emerge de todas las negociaciones entre la dirección de la COB y el gobierno es que este último no ha aceptado ninguna de las más significativa propuestas del sindicato, cuyo anteproyecto de Ley de pensiones se basaba en un aporte tripartito (trabajador, Estado y patrones) para garantizar pensiones equivalentes mínimamente al 70% del último sueldo. Para precaverse frente al malestar de los trabajadores, malestar comprobado por el enésimo aplazamiento del Congreso de la COB convocado para el pasado septiembre y nuevamente postergado, el gobierno ha buscado el apoyo de sectores como los mineros, cuyo aporte a la economía en este periodo de auge es decisivo. Este correcto trato particular a los mineros ha servido para justificar intolerables concesiones a sectores históricamente privilegiados como las FFAA, que son los únicos que se jubilarán con un 100% de su último sueldo, los más altos de Bolivia.

El problema de las inversiones

Según los economistas del gobierno el aporte tripartito comprometería las inversiones públicas y privadas por representar una carga sobre el Tesoro General de la Nación y las finanzas empresariales. La falta de inversiones es lo que más aflige a nuestra economía. Se necesitan inversiones para aumentar la producción y combatir el alza de precios, explorar y explotar recursos, generar empleos y aprovechar del auge de la minería. Sin embargo en 2009 la inversión privada decayó de un 53% y la inversión pública ejecutada fue de tan solo el 52% de la presupuestada para 2010 (Fuente: BCB y MEFP).

La falta de inversiones hace que nuestra economía siga siendo siempre más dependiente de la exportación de materias primas y de la importación de alimentos. Gas y minerales representaban el 40% de todas las exportaciones de Bolivia en 1998 ahora este porcentaje ha ascendido a aproximadamente el 80%. Por otro lado la importación de alimentos y bebidas destinados al consumo de los hogares se ha incrementado del 159% desde 2005 a 2009 (Fuente de estos datos: INE). Esto no solo indica que hay menos pobreza y más gente que puede permitirse comprar para alimentarse, sino también y sobre todo que la agricultura, la industria y la economía en general están estancadas, lo cual se convierte en un constante aumento de precios.

Trabajadores e inversiones

Evidentemente el tema de las inversiones interesa muy de cerca a la clase trabajadora, aunque esto no quiere decir abrazar las teorías de los economistas del gobierno. Empresarios y multinacionales insisten en que la falta de inversiones productivas debe ser atribuida a la “inseguridad jurídica”, que en su lenguaje refleja el temor que un sobresalto de la base social del MAS pueda empujar el proceso hacia la izquierda. El punto es que para invertir los empresarios nacionales y las multinacionales deben tener la garantía de que su propiedad no sea afectada y que podrán sacar ganancias de sus inversiones.

Bajo la ilusión que sea posible complementar diferentes modelos económicos – privado, cooperativo, comunitario y estatal – lo único que se ha obtenido es que multinacionales y empresarios privados se sienten con toda su codicia a la mesa del proceso de cambio. Sin expropiar a bancos privados, fábricas, minas y latifundios, la inversión productiva sigue dependiendo del sector privado al cual se debe hacer necesariamente concesiones para tranquilizarlos sobre la posibilidad de seguir ganando. En nombre de estas concesiones el gobierno ha rechazado la oferta de aumento salarial de los trabajadores y está violando la consulta previa a las comunidades indígenas para la exploración y explotación de recursos en Tierras Comunitarias, un principio constitucionalizado por el proprio MAS. Estos ejemplos demuestran que la frazada es corta, si se tapan los ojos descubren los pies. Este es el marco real de la lucha de clase en la actual coyuntura.

El papel de la burocracia sindical

En esta perspectiva el gobierno puede ofrecer a los inversionistas privados solo una garantía: que los reclamos del movimiento obrero y de los movimientos sociales serán limitados, gobernados y contenidos. Por esto se torna tan importante mantener el control sobre la burocracia sindical para paralizar al movimiento obrero, así como cooptar o acallar las voces de disenso en los movimientos sociales. A este juego se está prestando la actual burocracia de la COB. Era técnicamente posible y políticamente necesario insistir sobre el aporte tripartito e incluir el debate sobre la Ley de Pensiones en un más amplio balance de las políticas económicas del gobierno y del rumbo del proceso.

Esta burocracia en cambio ha capitulado frente a presiones de los economistas del gobierno y encerrándose en una torre de marfil ha aprobado la ley negando cualquier debate entre las bases. Es más, sigue prorrogando a sí misma y sin moral alguna amenaza con sanciones disciplinarias a quienes manifiesten el disenso que no tuvo espacios democráticos de expresión en la COB. En el ampliado de Cochabamba algunos dirigentes apelaban al “centralismo democrático” para declarar concluido el debate. Para Lenin – quien acuño esta expresión – centralismo democrático quiere decir “máxima discusión interna y máxima unidad de acción”, cosas a las cuales estos dirigentes han renunciado.

¿A servicio de quien?

La burocracia de la COB pudo mantener el control del sindicato por el apoyo de todos los trabajadores próximos a la jubilación que comprensiblemente ven la nueva Ley de Pensiones solo por el lado de sus mejoras, y sobre todo por el apoyo a la Ley de los mineros. Entendemos la posición de los compañeros mineros quienes, frente a las debilidades del sindicato, han querido recorrer este carril preferencial que el gobierno ha abierto para ellos. Sin embargo sabemos que entre los propios mineros se va avivando un debate y que los obreros del socavón no van a dejar que se hagan otras concesiones a los empresarios y las multinacionales sobre temas como el salario y la seguridad laboral. Pero si se sigue priorizando el tema de la inversión privada los reclamos de los trabajadores deberán necesariamente ser postergados.

La vanguardia minera debería también reflexionar sobre como la línea del cogobierno está fracturando la unidad sindical, debilitando al sindicato frente a las próximas batallas. Renunciar a la organización y la lucha no es hacerle un favor al proceso sino solo al ala derecha del gobierno y del MAS, aquellos que hoy hablan de ocupar el Estado conformando una burocracia masista, expresiones que solo sirven a dar cuerpo y cobertura ideológica al oportunismo y a los apetitos personales. La baja ejecución de la inversión pública es porque la misma se pierde en una maraña burocrática que alimenta y es alimentada por fenómenos de clientelismo y corrupción. Esta burocracia estatal aplaude todos los intentos de limitar, gobernar, dividir y debilitar al movimiento obrero y los movimientos sociales porque así ven alejarse el fantasma del autentico control social y del control obrero-campesino sobre la producción que los privarían esta burocracia de su poder.

Por la democracia sindical

El proceso se encamina rápidamente hacia su verdadera encrucijada. No existe una forma de cuadrar este círculo: las masas se mantienen unidas bajo la perspectiva del socialismo que representa la única solución a sus problemas más urgentes, esta perspectiva alimenta en las masas expectativas y reclamos pero estos deben contenerse si se pretende alentar la inversión productiva privada, al intentar contener a las masas el gobierno aleja de sí los elementos más comprometidos con la lucha revolucionaria y se rodea de oportunismo que debilita a los movimientos sociales y todo el proceso. En el próximo futuro el frágil equilibrio en que estamos sentados será puesto a prueba en más de una ocasión, a partir del tema salarial y la reforma laboral.

Lo que corresponde es prepararnos para esta fase que se viene, en primer lugar recuperando a la COB para que nuestro ente matriz organice la participación y la lucha de los trabajadores. El Congreso es un primer paso, pero puede revelarse hasta insuficiente si, como reza la convocatoria desatendida el pasado septiembre, al Congreso participarán solo delegados nombrados por las CODes, CORes y federaciones nacionales. Más grave es la enfermedad más fuerte debe ser la cura. Compañeros (as) trabajadores (as), los que les proponemos es movilizarse desde ahora, proponiendo resoluciones y discusiones en cada sindicato, exigiendo:

  • Asambleas en cada lugar de trabajo para elaborar nuestro pliego petitorio;
  • Ninguna negociación con el gobierno debe considerarse cerrada sin aprobación de las asambleas de base;
  • Un verdadero Congreso de la COB con delegados elegidos en asambleas de cada sindicato de base afiliado a la COB. Las mismas asambleas deben poderse confrontar sobre documentos políticos que expliciten las diferentes posiciones;
  • Conformar comités abiertos a otros sectores sociales para aunar al pueblo en la lucha por mejores condiciones laborales, salariales y para avanzar al socialismo.