Análisis Político
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El otro día, mientras preparábamos la máquina para la siguiente fabricación, surgió el tema del salario de la señora De Cospedal (del PP), de casi los 250.000 euros y de cómo se había defendido diciendo que aquella polémica venía porque era mujer.

Hablamos un rato sobre como todo son excusas cuando se trata de políticos, para después intentar aclararnos por qué los políticos tenían que cobrar esos sueldazos. El resultado fue que, si bien los políticos tienen que tomar importantes decisiones que afectan a todos, no todos los políticos son los que toman estas decisiones, pero todos ellos tienen unos importantes sueldos directos, más luego dietas,...

Entonces di mi opinión, que no es otra que la de que los políticos no cobran por lo que hacen, sino por lo que representan. Los partidos se llaman precisamente partidos porque son parte de algo. En el caso del partido que representa a la derecha, sus representantes dan la cara por los intereses de sus representados, la Patronal principalmente, que les gratifica generosamente. El problema está en los representantes de los trabajadores, que también son gratificados con buenos sueldos. Pero ¿cómo una persona que cobra, como mínimo, más del doble que sus representados, puede defender sus intereses fielmente?

Cuando el verdadero poder apriete, -el dinero-, hará prevalecer el interés personal de esos políticos antes que el interés de sus representados. Además, en el tema de las decisiones, el estado de los partidos hoy se debe a que no se votan programas ampliamente debatidos y trasparentes, sino a siglas. El poder ejecutivo, el Gobierno; y el poder legislativo, el Parlamento, van de la mano porque el partido que forma el Gobierno no fiscaliza de ninguna manera la acción del Gobierno, cosa que debería haberse dado con los últimos recortes laborales, por ejemplo.

El mayor problema de la clase política hoy, entiendo, es el nulo control que los representados pueden hacer sobre sus representantes de modo directo, reclamando dimisiones si no está cumpliendo el programa aprobado por el partido, o si se están dando prebendas económicas que lo único que consiguen es llenar el Parlamento de burócratas sin principios.