America Latina
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PAÍS: ARGENTINA

La deuda pública ejerce un peso insoportable sobre la economía argentina. En diciembre del 2009 alcanzaba un valor de 147.100 millones de dólares, 2.000 millones más que en diciembre del 2008, pese a haber destinado el año pasado una suma de 11.000-12.000 millones de dólares por este concepto.

La deuda contiene un mecanismo perverso por el cual cuanto más se paga más se debe, por la toma de nuevos créditos para pagar deudas vencidas y los intereses usureros. Dejar de pagarla es vital para disponer de recursos que permitan hacer avanzar y desarrollar el país. Pero la burguesía argentina no lo va a hacer. Ella participa entusiastamente en el festival de saqueo y expolio del país en hermandad con los buitres financieros internacionales.

La decisión del gobierno de pagar deuda con reservas del Banco Central es una medida reaccionaria que reprobamos. Más reaccionaria aún es la propuesta de la oposición a su derecha que pretende pagar la deuda exclusivamente con el presupuesto estatal lo que implica recortes y un ajuste mayor a los gastos estatales.

Igualmente, nos oponemos a que el ANSES, que gestiona la caja de los jubilados, sea el principal prestatario del Estado, con el 30% de la deuda pública en sus manos.

También rechazamos la reapertura del canje, apoyada por el gobierno y la oposición de derecha, a favor de los buitres financieros que detentan la parte de la deuda pública que no entró al canje del año 2005, que sumarán cerca de 15.000 millones de dólares de capital a la deuda actual. Esta gente se hizo con bonos de 100 dólares por 20 ó 30 dólares y va a recibir bonos nuevos por valor de 50 ó 60 dólares junto a otros beneficios añadidos, todo un saqueo al Estado argentino.

Un dinero que debería destinarse a modernizar las infraestructuras del país, a educación y salud se dedica a hinchar los bolsillos de un puñado de especuladores. Estamos a favor de investigar el origen de la deuda externa, pero es ridículo que lo haga el Congreso, compuesto en su mayoría por políticos burgueses vinculados al gran capital nacional y extranjero causante del endeudamiento. Deben hacerlo organizaciones obreras y populares, y especialistas vinculados con la causa de los trabajadores y el pueblo pobre. Dejamos claro que la deuda externa no fue un asunto originado exclusivamente por unos milicos canallas. La opresión imperialista y la injusta división internacional del trabajo empujan irremisiblemente a los países dependientes y menos desarrollados a endeudarse, sea cual sea el régimen político imperante en el país.

El no pago de la deuda externa sólo debería ser un primer paso para encarar la transformación social y económica que necesitamos. Es necesaria una planificación democrática de la economía, con la nacionalización de los bancos, los monopolios y los latifundios, bajo control obrero y sin indemnización, salvo a pequeños accionistas sin recursos.

No distinguimos entre deuda "legítima" e "ilegítima". Argentina ya pagó cuatro veces la deuda original en 40 años, y aún debe 150.000 millones de dólares. Casi toda esta deuda pública son créditos tomados para pagar créditos vencidos. Tuvo un efecto mínimo en el desarrollo social y económico del país, y fue engordada con deudas privadas de bancos y empresas. Por eso defendemos su no pago y expropiar por un monto igual el capital de las empresas privadas que estatizaron sus deudas en décadas pasadas para que el país rescate los recursos que le sacaron fraudulentamente.