La lucha de clases en Guatemala. La caída del presidente es el principio, avanzar a la revolución

Escrito por Ubaldo Oropeza (La Izquierda Socialista-México) Lunes 14 de Septiembre de 2015
Imprimir

El 2 de septiembre renunció el, hasta entonces, presidente guatemalteco Otto Pérez. La noticia se dio a conocer después de que la mayoría de los diputados votaron por unanimidad que perdiera su inmunidad y pudiera ser juzgado por dirigir el grupo delictivo denominado La Línea. Por la noche de ese mismo día se le giró orden de aprensión por delitos de desfalco, corrupción y demás. Con la caída de Otto se cierra el primer episodio de la revolución guatemalteca.

La caída de Otto Pérez
 
Las movilizaciones comenzaron después que saliera a la Luz un escándalo de corrupción en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) de un grupo denominado La Línea, el cual había defraudado de forma millonaria las finanzas del estado y en la cual están involucrados empresarios y particularmente todo el círculo de dirección del país. Esta información la dio a conocer la  Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) el 16 de abril. 
 
Desde ese momento las movilizaciones fueron avanzando de forma ininterrumpida hasta el paro nacional del 27 de agosto, este fue el punto definitivo para que la cámara de diputados quitara el fuero al ahora ex presidente y  renunciara.
 
La caída de Otto Pérez es resultado de la movilización masiva de las fuerzas más vivas de la sociedad guatemalteca: los jóvenes de las universidades públicas y privadas, de los trabajadores y campesinos indígenas. Las masas sacaron conclusiones de que no querían sólo la cabeza de la vicepresidente Baldetti —una corrupta y cínica ejemplas de la burguesía guatemalteca— ni de otros empleados menores. El jefe era el ex presidente y así lo hicieron saber en las diferentes movilizaciones  cuando gritaban “renuncia ya”. 
 
Al final  otros sectores de la sociedad estaban pidiendo la renuncia del presidente, como la misma burguesía guatemalteca, diferentes sectores burocráticos del aparato de gobierno. No  es porque estos señores sean más honrados que el preso Pérez, querían su salida para frenar las movilizaciones y que la lucha no fuera más allá. 
 
El papel del imperialismo Yanqui
 
El imperialismo americano ha estado metido desde el comienzo en este conflicto, en esta ocasión no apoyando al presidente sino en su contra. La CICIG es una comisión organizada y dirigida por la ONU. No es el lugar para hacer un análisis del papel que ha jugado este organismo internacional como brazo político de los gobiernos americanos, bástenos dos ejemplos: la invasión de la ONU en Haití lleva más de 10 años, en este periodo nada de humanitario ha tenido esta ocupación, en realidad se encubre un protectorado americano por un posible levantamiento de la población ante la ineptitud del gobierno para solucionar las necesidades más urgentes; el segundo caso lo podemos ver en el bloqueo criminal a  Cuba. Por muchos años la ONU ha servido para endulzar el bloqueo asesino a un pueblo digno y revolucionario.  
 
Como lo explicamos anteriormente en el artículo de la revista América Socialista (AS) (http://laizquierdasocialista.org/node/3765) la CICIG entró en conflicto con el gobierno guatemalteco desde el 2013 por el veredicto contra el ex dictador y asesino Ríos Montt. Este desacuerdo no era esencialmente porque el imperialismo americano estuviera muy interesado en llevar a la cárcel a su antiguo colaborado. Lo que encubrió en aquellos momentos este desacuerdo fue el acercamiento del ex presidente Pérez a Rusia y un posible acuerdo que se podría firmar entre los dos países de colaboración política y económica.
 
Así, en el 2015 la CICIG terminaría su gestión en Guatemala y todo apuntaba que el gobierno no solicitaría más sus servicios. El imperialismo tenía que hacer algo para mantener un pie firme en el país centroamericano. Primero dio a conocer el escándalo de corrupción de La Línea, al mismo tiempo la embajada americana accionaba y presionaba a los diputados para que votaran para quitarle el desafuero al ex presidente.
 
¿Esto es un golpe de estado o una revolución?
 
Algunos se preguntarán ¿Esto es un golpe de estado o una revolución? La respuesta a esto la debemos encontrar en las causas de la movilización de las masas y no las presiones diplomáticas para favorecer los intereses del imperialismo.
 
En el citado artículo de AS habíamos explicado que la corrupción en los países centroamericanos, y muchos otros, es prácticamente un deporte nacional. El presidente anterior a Pérez, Álvaro Colom, un reformista, también fue acusado de corrupción. En todo el periodo que duró la guerra civil el saqueo a las arcas del Estado y a los pobres del país fue brutal.
 
La corrupción en el interior del Estado, la mafia denominada La Línea ha sido el accidente que ha sacado a las masas a la calle pero el factor fundamental de esta lucha es la pobreza. Guatemala es el país donde la pobreza ha crecido más en Centroamérica desde la crisis del 2008, lo que vemos es la falta de educación, de empleo, la violencia, el sin salida en que vive la juventud. Estas son las bases de esta lucha. Como decíamos: no sólo es la corrupción, es el capitalismo.
 
El lograr la renuncia de Otto las masas están esperando un cambio radical: oportunidades de trabajo y estudio, mejores salarios y créditos baratos para los campesinos, sanidad pública y un alto a la violencia. En general están luchando por transformar su sociedad, por eso no les ha importado las amenazas o la represión al salir a manifestarse, se sienten seguras en conjunto, se están dando cuenta de su fuerza cuando luchas unidos y esto es algo muy peligroso para la burguesía.
 
Por otro lado el imperialismo ha querido montarse en esta lucha, hasta cierto punto dirigirla pero ha sido desbordada, ahora está tratando de maniobrar para frenar las movilizaciones e imponer a algún títere del imperialismo. Ha sacado su careta democrática y se las da de luchador contra la corrupción. Este mismo imperialismo fue el que bombardeo la capital cuando el presidente Jacobo Árbenz estuvo en el poder, y no paró hasta derrocar a un presidente progresista democráticamente electo.  
 
El imperialismo está viendo por sus intereses, que por supuesto no son los mismos que las masas guatemaltecas. Se puede decir que la moneda ahora está en el aire. Los imperialistas junto a la burguesía nativa están tratando de imponer en las próximas elecciones —no les es tan importante que si las elecciones son este fin de semana o en dos meses, en todo caso es una cuestión de tiempo, para el movimiento sería mejor retrasarlas— a un títere que corresponda a sus intereses.
 
Por otra parte los partidos de izquierda como la URNG y otros más pequeños no han figurado en las movilizaciones, particularmente la juventud no los ve como un factor serio para un cambio radical. En general podemos decir que el sector en lucha está descabezado políticamente no cuenta con un partido revolucionario solido que pueda ser esa palanca, esto va a tener un alto costo.
 
Mientras la burguesía tiene una conciencia de clase sólida y a pesar de sus diferencias se agrupa como clase para enfrentar el siguiente periodo, los trabajadores  y la juventud solo cuentan con pequeñas organizaciones políticas, campesinas, estudiantiles y sindicatos, no son políticamente homogéneos y hay muchas ideas confusas.
 
EL próximo periodo será de mucho aprendizaje para las masas, verán que el problema no es quitar a uno para poner a otro que representa la misma política capitalista, se darán cuenta que el problema está en el sistema, en el régimen y el aparato de gobierno, que es necesario luchar por una transformación socialista de la sociedad. Será un buen periodo para las ideas revolucionarias. La CMI celebra la caída de Otto Pérez, esta es el primer paso en un camino empedrado. No debemos de tener confianza ni en la embajada americana ni en sus órganos supuestamente humanitarios. Los cambios sucederán, como ha sido hasta ahora, por el impulso de la movilización y por la iniciativa de la juventud. Debemos de dotarnos de un partido revolucionario, esa es la tarea más urgente.
 
¡Únete a la CMI y organízate con nosotros!