Análisis Político
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El 26 de junio, ante 1.800 personas en una escuela pública del Raval, se presentó la iniciativa Guanyem Barcelona, promovida por activistas sociales y de la izquierda con el objetivo de conformar una candidatura que pueda disputar a la derecha la alcaldía de la capital catalana. Después de tres años de movilizaciones y de auge de los movimientos sociales, cada vez es más evidente, para un gran número de activistas, que es necesario pelear también en la arena de la política institucional para disputarle el poder político a la oligarquía económica. También es cada vez más evidente para muchos militantes de la izquierda la necesidad de una confluencia entre la izquierda política y los movimientos sociales para ganar mayorías.

Los resultados de las elecciones europeas, con el crecimiento importante de IU y la irrupción de Podemos, así como las movilizaciones de junio contra la sucesión monárquica, ponen de manifiesto la crisis del Régimen del 78 y el crecimiento de un espacio cada vez más amplio a la izquierda de la socialdemocracia que, si se articula y se dota de un programa claro de transformación de la sociedad, puede disputar espacios de poder, e incluso el gobierno.

En nuestros primeros análisis sobre los resultados de las europeas ya planteamos la necesidad de un frente único de la izquierda y los movimientos sociales para derrotar a la derecha. La iniciativa Guanyem Barcelona, y otras que se están desarrollando en el resto del Estado, pueden ser una concreción de ese frente en el terreno de la política municipal, y como tal lo saludamos desde Lucha de Clases.

La crisis en Catalunya

No es casualidad que la primera iniciativa de frente amplio para las elecciones municipales provenga de Barcelona. La ciudad cuenta con una larga tradición de lucha obrera y movimientos sociales que se han desarrollado exponencialmente desde el estallido de la crisis, especialmente la lucha por el derecho a la vivienda llevada a cabo por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), nacida en la ciudad, que está siendo un punto de apoyo fundamental para Guanyem Barcelona, al contar entre sus impulsoras con la portavoz de la misma durante tres años, Ada Colau.

Ya en pleno boom, Barcelona sufrió un proceso de deslocalización industrial masiva que destruyó miles de empleos. La burbuja inmobiliaria empezó en Barcelona con las grandes operaciones especulativas que acompañaron a los Juegos Olímpicos de 1992, y llegó al paroxismo, al igual que el resto del Estado, en los primeros años de la década del 2000, tanto con la construcción de vivienda (por supuesto, en su mayoría libre) como con grandes proyectos especulativos como el del Fórum, Front Marítim y Diagonal Mar. Todo esto convirtió a Barcelona en la segunda ciudad con la vivienda más cara de todo el Estado, sólo por detrás de San Sebastián, lo que provocó el endeudamiento masivo de las familias para acceder a este bien de primera necesidad, junto con el subsiguiente proceso de desplazamiento de las poblaciones tradicionales de los barrios, sobre todo de Ciutat Vella, facilitando la especulación sobre los pisos de renta antigua.

La burguesía catalana y los ayuntamientos del PSC, al igual que ahora el de CiU, han convertido a Barcelona en una ciudad de servicios, orientada a un turismo masificado y de bajo rendimiento económico que supone una presión insoportable para los vecinos, especialmente en Ciutat Vella, Eixample y Gràcia, incrementando desorbitadamente los precios de alquiler. Mediante prácticas mafiosas se han expulsado a inquilinos de renta antigua y arrendatarios de pequeños negocios para llenar el centro de Barcelona de hoteles y pisos turísticos. Los planes urbanísticos obedecen a este fin, como el Plà Paral.lel o el plan de usos de Ciutat vella, que han despertado luchas vecinales en defensa de unos barrios para vivir, como se explica en el documental Bye Bye Barcelona.

El impacto de la crisis en Catalunya y en el área de Barcelona ha sido devastador. La ciudad sufre un desempleo del 22% de media, con un paro juvenil del 56%. La de Barcelona fue la provincia en la que se ejecutaron más desahucios en 2013, fundamentalmente en la capital y su área metropolitana: 11.101 desahucios, el 16% del total del Estado, y serían más sin la acción de la PAH. El área de Barcelona sufre índices de pobreza infantil de los más altos de Europa. El efecto de la desindustrialización, la especulación inmobiliaria y turística y los recortes sociales han provocado un cuadro social que acerca áreas enteras de Catalunya a la situación de las comunidades menos desarrolladas del Estado Español. Barcelona es la ciudad clásica de la lucha de clases, y hoy las diferencias de clase están tan marcadas en la ciudad como a comienzos del siglo XX.

También la crisis, junto a las provocaciones de la derecha española, ha provocado la agudización de la cuestión nacional en Catalunya y han puesto el derecho de autodeterminación en el centro de la agenda política. La idea de la independencia está teniendo un apoyo creciente en la sociedad catalana, aunque cuenta con la oposición de la gran burguesía. Ante la falta de iniciativa política y sindical de ICV, EUiA y los grandes sindicatos de clase que marque una salida colectiva a los graves problemas sociales por medio de una estrategia de lucha consecuente, la novedad es el apoyo importante que la idea de la independencia está encontrando en la juventud y en algunos sectores de la clase obrera. Esto expresa de manera distorsionada su protesta contra la crisis y el odio al gobierno del PP, aunque bajo la dirección del nacionalismo burgués y pequeñoburgués de CiU y ERC, lo que provoca pendularmente en su lado opuesto el crecimiento del confuso populismo españolista de Ciutadans.

El govern de CiU, apoyado ahora por ERC, es un alumno aventajado a la hora de aplicar recortes sociales salvajes y de contestar a las movilizaciones sociales con represión. Fue su creciente desprestigio social lo que le llevó a subirse al carro soberanista para desviar la atención de la población sobre los problemas sociales básicos y ampliar su apoyo popular en base a demagogia nacionalista. Trató de utilizar las movilizaciones multitudinarias del 11 de septiembre de 2012 y 2013 para aparecer como víctima y culpar de todos los problemas al “expolio español”.

En realidad, la mayoría de quienes participaron en esas movilizaciones no sólo reclamaban el derecho a decidir- que apoyamos – sino oponerse a los efectos de la crisis capitalista y golpear a quien consideran su principal enemigo, el gobierno de la derecha del PP. Además, el derecho a decidir, para un número cada vez mayor de ciudadanos catalanes, no se limita sólo a la relación que quieran mantener con el resto de pueblos del Estado Español, sino que va mucho más allá: el derecho a decidir también sobre la economía, los servicios públicos y la democracia. En definitiva, de forma incipiente, está apareciendo entre los sectores más radicalizados la idea que identifica el derecho a decidir con el hecho de tomar el control de sus propias vidas rompiendo con el sistema que les oprime. Es en este caldo de cultivo donde aparece Guanyem Barcelona.

El papel de Ada Colau y la PAH

Un elemento clave de la plataforma Guanyem Barcelona es la participación de la compañera Ada Colau, hasta hace poco la portavoz y principal cara visible de la PAH. El papel que ha jugado la PAH a la hora de movilizar por el derecho a la vivienda, consiguiendo casi millón y medio de firmas para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la vivienda digna, paralizando desahucios mediante la acción directa e incluso proveyendo alternativas habitacionales a las familias desahuciadas, mediante la Obra Social de la PAH, ha colocado a la Plataforma como el movimiento social de referencia en la etapa posterior al 15M. La PAH es ahora un movimiento consolidado con una amplia red de asambleas por todo el Estado, sobre todo en Catalunya. Sus métodos de organización, basados en la ayuda mutua, han sido adoptados por otros nuevos movimientos, como la Red de Solidaridad Popular, que se empezó a organizar en Madrid en 2013 y que, como la PAH, trata de elevar el nivel de conciencia de los más golpeados por la crisis haciéndolos partícipes de la búsqueda de soluciones colectivas partiendo de su experiencia individual.

La compañera Ada Colau ha jugado un papel de suma importancia en el movimiento de protesta general contra los gobiernos de los recortes. Su identificación con la PAH, y todo lo que esta encarna, y su lenguaje claro y directo a la hora de enfrentarse con los poderes financieros y los gobiernos que han provocado la situación de emergencia habitacional, ha investido a la compañera de una enorme autoridad moral, cimentada además por los ataques furibundos de los enemigos de clase.

La PAH contribuyó, sobre todo, a visibilizar el problema de las hipotecas y los desahucios y a señalar a los culpables: los bancos y los gobiernos de la derecha y la socialdemocracia. El éxito de la ILP por la vivienda y la campaña de escraches contra los responsables políticos del problema, colocó a la PAH y a Ada Colau en el punto de mira de la derecha política y mediática, incluyendo desde las ya clásicas acusaciones de afinidad con ETA hasta insultos y descalificaciones personales de lo más bajo. Todo esto, en lugar de perjudicar a la PAH y a su portavoz, las fortaleció enormemente ante las masas trabajadoras de todo el Estado.

Aunque por el momento la compañera Ada Colau insiste en que no es candidata a nada, es evidente que ella es la figura con más autoridad política y que puede generar más consensos a la hora de encabezar la candidatura de Guanyem Barcelona. Ada Colau es enormemente conocida y respetada en la ciudad y en todo el Estado, y es toda una heroína en los barrios obreros. Posiblemente, Guanyem Barcelona realice un proceso de primarias con más candidatos, pero no hay duda que, como ya ocurrió anteriormente con Pablo Iglesias en la formación de Podemos, la principal referencia del movimiento es Ada Colau.

La izquierda ante Guanyem Barcelona

Como en el caso de Podemos, el programa de Guanyem Barcelona se va a elaborar a través del debate y las aportaciones de colectivos e individuos, pero ya el manifiesto y la declaración de principios señalan unos mínimos en general asumibles por las organizaciones de la izquierda, sin perjuicio de que las organizaciones y tendencias en su seno puedan defender un programa más acabado de transformación de la sociedad. La defensa de los servicios públicos, la sanidad, la educación, el bienestar social y la vivienda están presentes en la propuesta, así como la democracia participativa, que está en el centro del debate desde el 15M. Son propuestas absolutamente necesarias e imposibles de llevar a cabo sin una confrontación con el gobierno central, la Generalitat y los poderes financieros a los que estos representan y, sobre todo, sin la movilización y el apoyo consciente de la clase trabajadora y los sectores explotados de la sociedad barcelonesa

Ada Colau y el resto de integrantes de Guanyem Barcelona no han dejado de insistir en que este proyecto no puede ser simplemente una suma de siglas sino una construcción colectiva desde abajo. Siendo cierto, no podemos dejar de señalar que las organizaciones de la izquierda, tradicionales y nuevas, tienen una gran responsabilidad, por su peso e implantación, a la hora de echar a rodar una candidatura de unidad que sea capaz de movilizar masas. Hasta el momento, ICV, EUiA y las CUP, así como algunos miembros de ERC, han saludado la aparición de Guanyem Barcelona y se han comprometido al diálogo con la plataforma. En el caso de las CUP, su participación se ha formalizado en un “sí crítico” a causa de la invitación lanzada también a ICV. En parte esto se debe a las responsabilidades que la formación “ecosocialista” ha tenido en los gobiernos tripartitos de la Generalitat y el Ayuntamiento en la década pasada, junto a las nefastas tradiciones de adaptación a las instituciones capitalistas, y a todos sus vicios, que ha conllevado la política socialdemócrata de los dirigentes de ICV.

Ada Colau explica en una entrevista el 29-6-14 en EL PAIS “Hay formaciones como ICV o ERC que no podemos decir literalemtne que sean “régimen”, porque han participado puntualmente en algunos gobiernos, pero no tienen corrupción generalizada, no tienen la misma reponsabilidad que que tiene el PP, PSOE o CiU en el rescate de la banca o políticas de recortes. Pero han tenido reponsabilidades y les hemos criticado por cosas que han hecho y ahora tienen la oportunidadad de definirse”.

David Fernández, diputado de las CUP en el Parlament declaró que es una contradicción incluir en un proyecto rupturista como Guanyem una formación que ha gestionado el modelo de ciudad durante las últimas tres décadas. Siendo cierta esta critica, no se deberia excluir de un frente único a los activistas de ICV-EUiA, que de hecho han participado en las luchas sociales contra éste modelo de ciudad. De hecho, ICV-EUiA han declarado el 4 de julio que se suman a Guanyem Barcelona.El bloque ICV-EUiA cuenta con una importante base social de apoyo y de votantes en Barcelona a la que es necesario incluir y movilizar para ganar las elecciones municipales. Un síntoma de cuán potente es la corriente a favor del frente único es que las CUP se han visto obligadas a participar en Guanyem Barcelona, aun teniendo que dejar a un lado sus prioridades independentistas, para no quedarse fuera de juego.

Con respecto a ERC, no dudamos que pueda haber militantes de la formación que, a título individual, puedan coincidir con los planteamientos de Guanyem Barcelona; pero la realidad es que la dirección de ERC está apoyando al gobierno de CiU, sus recortes y su política represiva. Los dirigentes de ERC se negaron a pedir responsabilidades por los casos de violencia policial con resultado de muerte o lesiones graves, como el del empresario Juan Andrés Benítez o el de Ester Quintana y las demás personas que han perdido un ojo por las pelotas de goma de los Mossos. ERC defiende una Catalunya independiente en el seno de la UE, sin oponerse de ningún modo a las políticas de austeridad de la Troika. En la práctica, ERC lleva a cabo una política socialdemócrata de derechas que no se diferencia en nada fundamental de la que practica el PSOE, lo que la sitúa muy lejos de las propuestas y la filosofía de Guanyem Barcelona.

Por otro lado, tanto EUiA como IU federal están difundiendo el manifiesto y las actividades de Guanyem Barcelona a través de sus webs y las redes sociales. En el acto de presentación del 26 de junio estuvieron presentes también representantes de Podemos, muchos de cuyos miembros y simpatizantes en Barcelona ven con simpatía a Guanyem. Esto es absolutamente positivo, y debe ir acompañado de una implicación total de ambas organizaciones para fortalecer Guanyem Barcelona y extender esta experiencia al resto del Estado, también para combatir los prejuicios nacionalistas que existen en un sector importante del movimiento en Catalunya y que se expresan en desconfianza hacia la izquierda federal. De la misma manera que ayudaría a combatir los prejuicios del nacionalismo españolista en el resto del Estado para generar apoyo a favor del derecho de autodeterminación de Catalunya, fortaleciendo de esa manera la unidad de la clase obrera en ambas zonas por encima de diferencias nacionales.

Entre el sector más consciente de las masas, organizadas y no organizadas, es general el ambiente a favor de la confluencia y la unidad de acción de todas las organizaciones y movimientos que se oponen a las políticas de la Troika. Las organizaciones o los dirigentes que pongan palos en las ruedas o se queden fuera de éste proceso quedarán desacreditados y fuera de juego ante las masas. La clase trabajadora y los demás sectores explotados y oprimidos están exigiendo un Frente amplio para derrotar a la derecha, y todo lo que vaya en esa dirección será bienvenido.

IU y Podemos deben impulsar un frente único para las municipales en todo el Estado

El ejemplo de Guanyem Barcelona está cundiendo en el conjunto del Estado. El sábado 28 de junio se reunió en Madrid la plataforma Municipalia con el fin de lanzar una candidatura unitaria para ganar la alcaldía de Madrid. El peso de los movimientos sociales no es menor en Madrid que en Barcelona; y además, a diferencia de la capital catalana, Izquierda Unida tiene en Madrid una gran implantación, además de ser la segunda plaza fuerte de Podemos tras Asturias. En las últimas semanas hemos conocido iniciativas similares en Valladolid y en Vigo. Como planteamos más arriba, la inmensa corriente a favor del frente único va a hacer surgir este tipo de iniciativas en más ciudades de todo el Estado.

Es necesario darle una forma organizada a este ambiente. Los ojos de millones de trabajadores y activistas están puestos en IU y en Podemos, y les están exigiendo que se pongan de acuerdo para derrotar al Régimen. Es este ambiente el que ha hecho posible que el compañero Alberto Garzón haya ganado en el último Consejo Político Federal un peso mayor dentro de IU con el objetivo declarado de buscar la confluencia con Podemos, con otras organizaciones a la izquierda de la socialdemocracia y con movimientos sociales. El acuerdo del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica para presentar a Pablo Iglesias como candidato a la presidencia del Parlamento Europeo fue otro paso en ese sentido. La implantación y las raíces profundas de IU y el enorme caudal de apoyo que está recibiendo Podemos deben ponerse a trabajar en la misma dirección; sus dirigentes tienen la responsabilidad de extender el ejemplo de Guanyem Barcelona y Ganar Madrid, posibilitando un Frente amplio para las elecciones municipales, al menos en las capitales de provincia y en las principales zonas industriales, combatiendo las resistencias que pueda haber en los aparatos regionales y provinciales, y las tendencias sectarias que pueda haber en una parte del movimiento.

Es perfectamente posible organizar en todas las ciudades importantes candidaturas de unidad, encabezadas por figuras conocidas y respetadas del movimiento (sean de IU, de Podemos o de otros ámbitos) y organizadas en base a un programa de defensa de lo público, democracia participativa y transformación de la sociedad; un ámbito donde cada organización o grupo tenga plena libertad de crítica constructiva y de defensa de sus posiciones.

Las elecciones municipales son enormemente importantes en nuestro país. No olvidemos que la Segunda República vino tras la victoria de la conjunción Republicano – Socialista en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Hoy se pueden disputar al régimen muchas ciudades importantes y eso, en este contexto, sería un salto enorme a la hora de derrotar al moribundo régimen del 78.

Como marxistas, somos conscientes de las limitaciones que el poder municipal (que gestiona actualmente apenas el 15% del gasto público) tiene para llevar a cabo una verdadera transformación de la sociedad. Como explica Ada Colau en la entrevista antes mencionada: ”Puedes ganar y cambiar la correlación de fuerzas, pero mantener la relación entre las instituciones y los poderes fácticos; pero si no hay movilización ciudadana que vaya más allá, no puedes hablar de ganar Barcelona. Debe ser la ciudadanía quien se implique y sea garante de generar un contrapoder a las entidades financieras, las grandes empresas, que hoy gobiernan la ciudad”. El verdadero poder no reside en las instituciones de la democracia burguesa, sino en la oligarquía de las 100 familias del capitalismo español, en la banca y el IBEX-35. Para la clase trabajadora la lucha institucional es una disputa contra la clase burguesa por arañarle parcelas de poder, para fortalecerse y organizarse para disputar el Poder en la arena de la lucha de clases.

El papel de una tendencia marxista es aportar claridad política e ideológica al movimiento que, por su propia naturaleza, no cuenta con un programa socialista acabado. IU, Podemos y las candidaturas de unidad para las municipales defienden un gran número de reformas absolutamente necesarias e imposibles de aplicarse plenamente sin expropiar al gran capital, sin dominar las fabulosas palancas económicas en poder de los banqueros, de los grandes empresarios y de los terratenientes, como única manera de planificar la economía en interés de la inmensa mayoría de la sociedad. Compañeros como Alberto Garzón han apuntado en este sentido y es eso lo que hay que hacer posible. Los marxistas no tenemos intereses de aparato ni burocráticos a la hora de sacralizar unas siglas determinadas. No tenemos otro compromiso que no sea contribuir a dotar al movimiento de las herramientas más eficaces para luchar contra la explotación y la injusticia social, por eso seremos los constructores más consecuentes y comprometidos del Frente Único.