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AMLO_foto_carnet_-_JULIO_2011López Obrador será el candidato de las izquierdas para el 2012. Esto ha elevado la moral y animado a millones de trabajadores, se respira un ambiente de felicidad en estos momentos; el temor a que una maniobra le arrebatara el triunfo a AMLO siempre estuvo presente (aunque formalmente se le declarará candidato oficial de la izquierda hasta febrero del año siguiente). Marcelo Ebrard ha reconocido su derrota queriendo mostrar una imagen de un demócrata congruente.

AMLO_foto_carnet_-_JULIO_2011Los medios de comunicación de la oligarquía han inflado la imagen de Ebrard mientras que continúan con su campaña de desprestigio de AMLO, pero esto no ha podido eliminar la gran popularidad del hombre que ganó las elecciones en el 2006 y que le fue arrebatada la presidencia por un escandaloso fraude. Ebrard, los chuchos [chuchos, apelativo con el que se conoce a los partidarios del ala de derechas del PRD, nota del editor] y el resto de la derecha del PRD tenían más que perder al no reconocer a AMLO como candidato, eso incluso podría haber llevado a una ruptura de la izquierda dejando en minoría e incluso aislados a estos burócratas que aunque hoy quieren mostrar otra imagen, su trayectoria nos ha mostrado su completo oportunismo.

El método de elección y el “resultado cerrado”

Un chiquero es más limpio que las elecciones internas del PRD, que fueron un real cochinero. Ebrard se fue de luna de miel el día que se tendría que realizar la elección interna del partido pero sus seguidores reventaron con métodos porriles los comisios en el DF. Cuando fueron las elecciones para gobernador del Edomex, Ebrard defendía una alianza entre el PRD y el PAN; llamaron a una consulta abierta para decidir si esta se realizaba, miles de priístas y panistas sumados a la gente que acarreó Marcelo y la derecha del PRD votaron porque esta se realizara. Es decir, una consulta abierta donde la población o la militancia de izquierda dieran su opinión se prestaba más fácilmente a una elección fraudulenta. Bajo estas condiciones no era del todo malo el método de elección vía consulta telefónica realizada por dos empresas diferentes, aunque sabemos que no es el método más democrático y que en la vía de los hechos lo que hubo fue una negociación cupular, aunque respetando la decisión de la mayoría de la izquierda.

Los medios de comunicación resaltan que fue un resultado cerrado, pero si uno observa más detalladamente no es tan correcto esto. Se dice que AMLO ganó 3 de las 5 preguntas de las encuestas. En las preguntas “¿Cuál es su opinión respecto a….?” y “¿Por quién o quiénes nunca votaría?” los resultados favorecieron a Ebrard, pero esto no hace más que reflejar la consciente campaña mediática que Televisa, TV Azteca, etc. han venido realizado en contra de AMLO y el ahora llamado Morena. AMLO fue favorecido en las preguntas: “Si los candidatos a la Presidencia en 2012 fueran los siguientes (presentaban cinco nombres), ¿usted por quién votaría?”, “¿A quién de los (cinco) personajes que aparecen en la tarjeta preferiría usted como presidente?” y “¿Entre Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, a quién preferiría como presidente de la República?”. Es decir en las que se muestra a quien quieren los encuestados como futuro candidato y presidente, todos los ganó AMLO.

Esta imagen de “batalla cerrada” no tiene otra lógica que la dar mejor correlación de fuerzas a la ala de derecha del PRD para la negociación de cargos y para presionar para que haya una política más moderada en la campaña.

No a la alianza con los empresarios

Ebrard señaló:

“Le he propuesto a Andrés Manuel, que demos paso a un frente amplio que, en su momento puede transitar a un partido frente, capaz de incluir a los partidos de la izquierda, superar la recurrente lucha de fracciones que tanto daño han hecho y capaz sobre todo, de representar a la amplia gama de colectivos, causas y aspiraciones que se han alejado de los partidos progresistas”.

“Le he propuesto que vayamos a un frente amplio, en el que se respete a todos, pero sobre todo, que vayamos a una dinámica política colegiada y de consenso, que pueda atraer a intelectuales, a empresarios, a clases medias, causas ambientales, la defensa de los derechos humanos y las libertades, de la equidad de género, y las nuevas y muy diversas reivindicaciones de las generaciones más jóvenes” (El Universal online, 15/11/11).

Para Marcelo, la clase obrera y el campesinado, que representamos la inmensa mayoría de la población simplemente no existimos. Basta escuchar su discurso donde reconoce su derrota para mostrar que Marcelo busca, como se dice en el lenguaje marxista, un frente popular, tratando de aliar al Morena, que agrupa a miles de trabajadores, con la clase capitalista. Esto puede sonar muy democrático pero el jefe de gobierno lo que convenientemente olvida, o no quiere reconocer, es que es ésta la mafia que se adueñó de México y ha mantenido una política de ataques constantes a la clase obrera, basta mencionar el caso de Luz y Fuerza del Centro o de Mexicana de Aviación, a quienes recientemente Marcelo reprimió una protesta de los trabajadores de esta compañía que luchan por su derecho al empleo.

¿Es la hora de la reconciliación con los chuchos?

Marcelo Ebrard también añadió: “Le he propuesto [a AMLO] también, que cese el conflicto con el PRD y sus dirigentes, que la campaña del 2012 incluya a todos, que intensifique el diálogo con el sector privado, las clases medias y el exterior, no veo otro camino para el triunfo” (El Universal online, 15/11/11).

Se da la imagen de un Marcelo con gran altura política al reconocer su derrota y permitir la unidad de las izquierdas, Obrador incluso lo comparó con Ulises de La Odisea por no dejarse cautivar con el canto de las sirenas. En esta parte no coincidimos con AMLO. Como hemos dicho, Ebrard estaba ya muy desprestigiado entre la izquierda y oponerse al triunfo de AMLO lo hubiera llevado al aislamiento. Ebrard actúa de esta forma porque tenía más que perder al empecinarse al ser el candidato de las izquierdas.

Pero seamos claros en esto, en el PRD se han incrustado toda una capa de políticos burgueses que han copado la dirección y el aparato en los últimos años, y que busca descarrilar al movimiento de masas que se ha formado a partir de la lucha contra el desafuero, las elecciones del 2006 y el fraude electoral, y que aspira a un cambio profundo del país declarando una guerra a muerte a la oligarquía. Estos agentes de la burguesía infiltrados en el movimiento de los trabajadores se empecinaron en aliarse con el PAN y una y otra vez y lucharon con todo para que Ebrard fuera el candidato del PRD y de las izquierdas.No tuvieron éxito en sus objetivos.Ahora como lo señala Marcelo Ebrard, lo que buscan es que cese el conflicto interno del PRD, pero las causas de ese conflicto no han desaparecido.

En realidad en estos momentos el PRD y particularmente su dirección se comportan como el ala derecha del movimiento de izquierda, el PT y Convergencia están aliados a AMLO porque hay presiones de su base y por intereses de sus direcciones, sin embargo la dirección del PRD se cree con fuerza argumentado que “es la organización de izquierda con más votos” y con esto trata de que se adopte un programa más reformista.

¿Qué busca la derecha del PRD y Marcelo Ebrard? Primeramente el jefe de gobierno deja de lado esta batalla que tenía perdida y se prepara para mantener como coto de poder la Ciudad de México aspirando a tener a un elemento cercano a él como el próximo candidato. Pero más importante que estas aspiraciones inmediatas y mezquinas, lo que desea la burocracia de derecha es atar de manos al Morena.Con un discurso de unidad quiere impedir que el movimiento se radicalice y mantener a sus agentes controlando los hilos de la campaña para contener el movimiento, desorganizar a las bases y sabotear al Morena. En esencia, lo que buscan es impedir que los trabajadores del campo y la ciudad consigamos nuestro objetivo de acabar con los privilegios de la mafia que se ha adueñado de México y construyamos una sociedad radicalmente diferente a favor de los trabajadores. Frente a eso debemos fortalecer al Morena, formar cuadros, elevar el nivel político y dotarlo de métodos democráticos que se apliquen en todo el Movimiento Progresista donde las bases tengamos el poder de decisión, se controle a los dirigentes y se elimine el negocio cupular como el método de toma de decisiones.

AMLO no debe hacer concesiones

Previo a la consulta que daría como resultado al futuro candidato, vimos a un AMLO reuniéndose con empresarios y con un discurso más moderado. Algunos compañeros pueden justificar este giro como una medida táctica para que no hubiera obstáculos en su elección de candidato, sin embargo eso confunde a los trabajadores honestos, a los más pobres que son por los que se lucha en este nuevo proyecto. Por otro lado es evidente que AMLO tenía la mayoría de apoyo pero que hubo varias negociaciones con Marcelo y las demás fuerzas del PRD y las izquierdas. En estas últimas semanas hemos visto a un AMLO bajo la presión de este tipo de negociaciones donde interactúan fuerzas ajenas a los intereses de los trabajadores.

López Obrador ha defendido que ante todo están los más humildes del país, que él velará por los intereses de los más pobres, aunque también ha defendido un proyecto al que le llaman incluyente donde los empresarios tengan cabida. El Morena pese a todo está conformado fundamentalmente por trabajadores del campo y la ciudad que luchan día a día por una sociedad más justa y es utópico creer, sobre todo en estos momentos de crisis orgánica del sistema capitalista, que es posible conciliar los intereses de clases antagónicas como el proletariado y los capitalistas, estos últimos quieren cargar sobre nuestra espalda la crisis y sólo pueden mantener sus tasas de ganancia atacando constantemente las conquistas de los trabajadores. No se puede mezclar agua y aceite, tarde o temprano las contradicciones de clase saldrán a flote en el Movimiento Progresista, que es el nombre que tendrá la coalición electoral de la izquierda en el 2012.

AMLO dijo:

“Abro el compromiso con Marcelo de convocar a todos los ciudadanos de todos los sectores productivos, de todas las clases sociales, de todas las corrientes de pensamiento, a la construcción de un nuevo pacto social para la equidad y el progreso, estoy consciente de que Marcelo representa a amplios sectores de las clases medias y empresariales, promueve nuevas causas ciudadanas como la ambiental, libertades y nuevos derechos, una mayor cooperación internacional en materia de seguridad y desarrollo económico, por lo mismo al ir juntos, nos vamos a complementar, y eso se los aseguro, nos permitirá potenciar nuestras fuerzas, con el objetivo superior de transformar a México” (El Universal online, 15/11/11).

Nos parecen muy peligrosas estas medidas, en matemáticas y en física sabes que si sumas vectores que tienen sentidos opuestos la resultante no siempre es positiva. Nosotros estamos a favor de construir la mayor de las fueras progresistas, pero la burguesía nunca en la historia ha sido progresista y cada vez que ve afectado sus intereses traiciona. La alianza que se debe hacer en el Movimiento Progresista es entre los trabajadores, con el Morena, con las bases de los partidos de izquierda, con los sindicatos, organizaciones campesinas, con las organizaciones que luchan contra la guerra de Calderón, etc.

Hace 160 años Marx y Engels dijeron que los trabajadores no podían confiar más que en sus propias fuerzas. Somos los trabajadores la fuerza más progresista de la sociedad, la que la hace funcionar y la única capaz de transformarla radicalmente. Lo que veremos en el Movimiento Progresista es una lucha de clases en su interior, en ésta los trabajadores debemos fortalecer al Morena de arriba a abajo, pugnar por una independencia de clases y dando una guerra sin cuartel contra nuestros enemigos de clase y sus representantes dentro del movimiento. Sólo derrotando a nuestros enemigos de clase y sus infiltrados en el movimiento de los trabajadores podremos aspirar a vivir en una sociedad más justa, más humana y más igualitaria, esto solo se puede conseguir en una sociedad socialista.

Fuente: La Izquierda Socialista (Mèxico)