Argentina: La derecha da un paso al frente ante la impotencia del reformismo. La respuesta es el Socialismo

Escrito por Corriente Socialista Militante (CMI-Argentina) Martes 03 de Mayo de 2016
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Este artículo fue escrito días antes de la gran jornada de movilización sindical del pasado 29 de abril, la primera gran respuesta del movimiento obrero argentino a las políticas reaccionarias del gobierno derechista de Mauricio Macri. En este artículo nuestros compañeros de la Corriente Marxista Internacional de Argentina, hacen un balance de la política del gobierno de Macri y marcan el fracaso de la oposición kirchnerista en ofrecer una alternativa de lucha y resistencia, y plantean la necesidad de una alternativa socialista a nivel de programa y de organización política.

La sed del gobierno macrista por recuperar los años “dilapidados” después del Argentinazo pareciera, por momentos, que pierde la perspectiva política desde su asunción el 10 de diciembre último. Esta pérdida de perspectiva política es la que hace que el gobierno de los empresarios crea que con el triunfo de diciembre, la burguesía a través de él podrá avanzar contra las conquistas que costaron años de lucha por parte de los trabajadores y los sectores populares.

La propia Unión Industrial Argentina advertía, hace poco tiempo, que el macrismo parecía querer suicidarse por cómo estaba aplicando el paquete de austeridad. Desmantelamiento de los planes sociales como Conectar Igualdad, FINES, Procrear, etc. dejar literalmente en la calle a miles de trabajadores. Pero no es sólo en el plano Estatal ya que la burguesía ante la crisis mundial capitalista avanza en las industrias con adelanto de vacaciones o simplemente con suspensiones y despidos. Solo pensar que en tan sólo 120 días 1.500.000 de personas pasaron a estar por debajo del nivel de pobreza, marca la magnitud del ataque.

La ofensiva de las diferentes burguesías regionales tiene una concordancia pareciera que tienen una cierta borrachera. En general han pateado el tablero siendo el caso más visible el de la burguesía brasilera que ha avanzado en el juicio político a Dilma y con esta decisión han desatado fuerzas políticas en las masas de las que la clase dominantes se va a arrepentir. En la región, podemos observar el caso de Venezuela con la pérdida de la Asamblea Legislativa por parte del gobierno Bolivariano en manos de la ofensiva de los escuálidos, los mismos que siguen amasando la idea de la destitución de Maduro. En Bolivia, la derrota de Evo Morales en el plebiscito por la reelección, o en Perú a Keiko Fushimori queriendo hacerse del timón del Estado.

El aislamiento cada vez más acentuado de Macri y su gobierno, no sólo es de los trabajadores y sectores populares incluyendo a gran parte de quienes lo votaron, sino también del arco opositor que se aglutina intentando diferenciarse del macrismo para no ser arrastrados ante una posible irrupción de las masas en la escena política.

Hubo momentos antes de la convocatoria a la formación del Frente Ciudadano por parte de Cristina Fernández en que el gobierno de los empresarios parecía zozobrar.

En su último discurso Cristina Fernández hizo una advertencia a la burguesía, “nos dejaron un país arrasado en 2003 y ahora entregamos un país normal”. Esta advertencia dicha en palabras simples significa que en 2003 tomaron un país después del Argentinazo, atravesado por el “que se vayan todos” y por los cinco presidentes tumbados en tan sólo una semana. El kirchnerismo vino a recomponer la gobernabilidad y las instituciones capitalistas vapuleadas por las masas en aquellos años. Pero a cuenta de hablar el idioma que hablaban las masas y poner en su agenda política las demandas que estaban en las calles. Este periodo duró lo que el boom económico, encontrando el principio del fin en la crisis capitalista abierta en 2008.

La burguesía se encuentra en una contradicción, o avanza más en el paquete de ajuste y sigue reconfigurando al Estado aún más a sus intereses y genera una situación de mayor inestabilidad o, saca el pie del acelerador y maneja otros tiempos para implementar el paquete de medidas. Es evidente que la facción burguesa en el gobierno decidió ir a fondo. Entonces esta suerte de borrachera que hace que avance sin piedad en implementar el paquete de ajuste puede parecer una cierta locura, como dicen o se escucha comúnmente, pero ésta decisión y apuro por parte de los capitalistas está determinada por la crisis mundial de un sistema que descarga sobre las espaldas de los trabajadores y sectores populares su crisis.

Y nuevamente es la dirigencia kirchnerista con la convocatoria al Frente Ciudadano la que sale a salvar la situación política, las instituciones parlamentarias y la gobernabilidad ante la zozobra de un gobierno que suma cada vez más repudio.

La respuesta de las masas ante el intento del macrismo de hacer pasar el ajuste no se hizo esperar porque no soportan otro profundo deterioro en sus condiciones de vida. Esperar la batalla al 2017 a las legislativas y al 2019 a las presidenciales, como el kirchnerismo pretende encarrilar la bronca en la senda parlamentaria, es sólo subordinar los intereses de los trabajadores y sectores populares a la agenda de las patronales.

En las últimas semanas, el rechazo desde la base a estos 120 días de gobierno se expresó en dos paros generales de las Centrales Estatales. Diferentes Universidades han salido con planes de lucha de 4 días con acompañamiento de marchas, docentes nucleados en CTERA y SADOP, bancarios logrando la reincorporación de 20 compañeros cesanteados y el acuerdo paritario a enero del 33% con cláusula gatillo si se dispara nuevamente la economía y, la convocatoria al viernes 29 de abril de una marcha de todas las Centrales Obreras en repudio a las políticas presentes.

Se trata de sacar las conclusiones necesarias y debatir qué programa necesitamos para frenar la avanzada capitalista y derrotar a este sistema que sólo genera hambre, guerras y desocupación. Se trata de avanzar en unidad para luchar por:

Ningún despido ni suspensión.
Pase a planta permanente de todos los contratados y tercerizados.
No al trabajo informal y en negro.
Nacionalización bajo gestión democrática por parte de los trabajadores de toda empresa que cierre o despida masivamente.
Ningún techo a las paritarias. Indexación automática mensual de los salarios de acuerdo a la inflación; salario mínimo igual a la canasta familiar ($20.000).
Anulación del “impuesto a las ganancias” para los trabajadores bajo convenio.
82% móvil para los jubilados.
Abajo el tarifazo. Congelamiento de tarifas y alquileres.
No a la criminalización de la protesta.
No al pago de la deuda externa.
Estado de alerta y asamblea en todos los lugares de trabajo.
Libertad a Milagro Sala.
Continuidad y resolución definitiva en una mega causa de los juicios de lesa humanidad contra los represores civiles y militares.

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