Análisis Político
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Ahora Madrid Capital Cambio campana TINIMA20150505 0857 5Desde el momento en que los nuevos alcaldes y alcaldesas fueron investidos en junio, se desató la campaña contra los “Ayuntamientos del Cambio” por parte de una oligarquía que no está dispuesta a permitir que sus privilegios se pongan si quiera en cuestión. En particular,  el gobierno municipal de Madrid se enfrenta a una campaña de acoso y derribo sin precedentes en la historia reciente de este país. La derecha política y mediática radicadas en Madrid se han lanzado con denuedo a la tarea de intentar desprestigiar y deslegitimar al gobierno municipal, atacando sistemáticamente cualquier medida del consistorio en los aspectos político, económico y cultural. En este empeño han contado también con el respaldo buena parte del aparato del Estado, en particular del poder judicial.

Ahora Madrid Capital Cambio campana TINIMA20150505 0857 5www.teinteresa.esVimos hace poco el espectáculo de cientos de policías municipales increpando y rodeando al concejal de seguridad ciudadana, Javier Barbero, tras una protesta contra la disolución de la unidad antidisturbios de la policía municipal. Estas unidades, de dudosa legalidad, fueron creadas por los anteriores gobiernos del PP como una especie de élite dentro de la policía local, y fueron empleadas en la represión de manifestaciones y en la ejecución de desahucios. Esta protesta, que no estaba respaldada por el sindicato mayoritario de la policía local, expresaba los intereses creados de esta capa de agentes en la actividad represiva y sus vínculos con la derecha, que se ha opuesto a la disolución de los antidisturbios. La derecha, en su infinita hipocresía, ha querido equiparar la agresión a Barbero con los escraches de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), cuando ambas cosas expresan intereses y métodos de lucha totalmente opuestos. Éste ha sido un episodio especialmente grave dentro de la campaña contra Ahora Madrid, pero no es ni el primero ni el único, como veremos a continuación.

Poco después de comenzar su mandato, Ahora Madrid tuvo que enfrentar el primer ataque de la reacción a cuenta de la denuncia presentada por varias asociaciones católicas integristas y de ultraderecha contra la portavoz del gobierno municipal, Rita Maestre, militante de Podemos, por un acto de protesta en 2011 contra la presencia de capillas católicas en la Universidad pública. Usando el método que Jordi Évole bautizó como la “máquina del fango”, es decir, la de la amalgama y la difamación sin tasa, la prensa de derechas quiso equiparar esta imputación, que no es más que un ataque reaccionario al derecho de manifestación, con las imputaciones diarias de miembros del PP por casos de corrupción, exigiendo la dimisión de la compañera, dimisión que afortunadamente no se ha producido ni se debe producir.

Poco después, conocimos la denuncia a la Audiencia Nacional de unos tuits satíricos que el concejal Guillermo Zapata, uno de los impulsores de Ganemos Madrid, escribió allá por 2011. De nuevo la “máquina del fango” se puso en marcha para hacer aparecer al activista social Zapata como un loco antisemita y partidario del terrorismo. Zapata fue encausado por la Audiencia Nacional y, aunque la causa ha sido archivada ya dos veces por el juez Pedraz y hasta la Fiscalía pide el archivo de la causa, la acusación particular de la ultraderechista asociación Libertad y Justicia insiste en que el compañero sea procesado. Zapata abandonó la responsabilidad de Cultura que ostentaba en el momento de la denuncia, aunque no el equipo de gobierno, en lo que fue una primera muestra de la forma que tendrá Ahora Madrid de responder a los ataques de la reacción.

La histeria macartista de la derecha ha puesto la lupa del escándalo sobre el Ayuntamiento de Madrid incluso en detalles aparentemente insignificantes, como por ejemplo los cambios introducidos en la cabalgata de los Reyes Magos de este año. Esto que puede parecer una anécdota, fue en realidad el primer capítulo de un debate en torno a los símbolos vinculados a la religión y a los elementos culturales e identitarios, que tan importantes son para la derecha y su base social. Esta batalla cultural y política ha tenido su apogeo con la aplicación de la Ley de memoria histórica y con la detención y encarcelamiento de los titiriteros granadinos y el acoso a la concejala de cultura.

Como explicamos en un artículo anterior, la primera reacción del equipo de gobierno tras la detención de los titiriteros fue defensiva, pidiendo disculpas por la programación de esta obra y anunciando acciones legales contra Títeres desde Abajo por supuesto incumplimiento de contrato. Con los dos titiriteros detenidos, el anuncio de acciones legales no hizo más que añadir confusión y alimentar el furor represivo de la derecha, debilitando con ello la propia posición del gobierno municipal. Éste perdió una magnífica oportunidad de denunciar la hipocresía de los que querían ver un delito en una obra que denunciaba los montajes policiales y judiciales contra activistas mientras instigan tales montajes y, con sus políticas, hacen la vida más difícil cada día a la mayoría social, sobre todo a los niños a los que dicen defender. También este hecho ha dejado claro, una vez más, el carácter reaccionario de la Audiencia Nacional, y del código penal vigente, en lo referido a la libertad de expresión. Jueces como Ismael Moreno han hecho su carrera al calor del conflicto vasco y quieren prolongar su vida útil y la de este tribunal de excepción con el uso indiscriminado del “enaltecimiento del terrorismo” contra los artistas y activistas que no comulguen con el régimen.

La reacción timorata ante los ataques de la derecha ha evidenciado las diferencias existentes en el seno de Ahora Madrid. Los sectores más vinculados al activismo social y a la izquierda, nucleados en torno al Ganemos Madrid de Zapata y a los concejales de IU Valiente y Sánchez Mato, han mostrado su malestar por la actitud “poco valiente” de la alcaldesa Manuela Carmena, especialmente frente a los ataques por los títeres y por la revisión del callejero y los monumentos urbanos para eliminar de los nombres de asesinos y torturadores franquistas. La actitud de Carmena expresa las presiones de la opinión pública burguesa y señala un peligro de adaptación a la lógica de la política institucional, reduciendo el papel del gobierno municipal al de un buen gestor de la “res pública” sin mayores veleidades ideológicas.

Recientemente se ha celebrado la vista oral del juicio a Maestre, en un ambiente que recordaba a los procesos de la Inquisición o la Caza de Brujas. La protesta en la que participó la compañera fue un acto legítimo contra la presencia de capillas católicas en la universidad pública, lo que supone una violación flagrante de la aconfesionalidad del Estado, recogida en la sacrosanta Constitución de 1978. Aun entendiendo la presión a la que está sometida la compañera y todo el equipo de gobierno, es nuestro deber señalar que pedir disculpas al obispado por este hecho o querer hacerlo pasar por “pecadillos de juventud” es una actitud que debilita la posición de Ahora Madrid, de la propia Rita Maestre y que contribuye a deslegitimar la protesta y a perpetuar la imagen de “marginalidad” del activismo frente a la “responsabilidad” de la política institucional.

Esa es una falsa dicotomía que hay que romper. Si Ahora Madrid existe y gobierna el ayuntamiento de la capital es precisamente por ser el resultado político de un ciclo de movilización sin precedentes desde la Transición, y también fruto de numerosas experiencias de organización y movilización consideradas “marginales” hasta el estallido del 15M. Ahora Madrid corre el peligro de convertirse en un partido más si olvida de dónde viene y por qué está aquí. Aunque hay elementos interesantes de participación, como en la elaboración de los presupuestos, es necesario dar un paso más, organizando una gran movilización de todo lo vivo y vibrante de Madrid contra la caza de brujas a la que está sometido este gobierno municipal y contra el sabotaje del resto de administraciones, controladas por la derecha.  La movilización y el apoyo activo de la clase trabajadora fueron la clave para alcanzar el gobierno municipal, y tienen que ser clave para llevar a cabo su programa frente a la presión de los poderosos y para defenderse de los ataques de la reacción.