Movimiento Obrero
Typography

tagasa11 familias, sostenidas por los trabajadores de TAGA S.A., pequeña empresa de galvanizado de piezas metálicas están en pie de guerra, haciéndose oír, a pesar de las inclemencias metereológicas y lo exiguo de su número,  contra el impago de sus salarios -ya les adeudan 4 mensualidades-, y en defensa de sus empleos.

tagasaEsta situación esta causada por la crisis económica que ha provocado un descenso de los pedidos y por una gestión demencial por parte de la dirección, que según los trabajadores ha agravado esta situación critica.

La dirección de la empresa ha comunicado a la representación de los trabajadores que va a recurrir a un concurso de acreedores, lo que provocara un mayor sufrimiento. En este tipo de procedimientos judiciales los trabajadores son considerados como meras herramientas de producción que pueden esperar estoicamente sin percibir salarios durante meses hasta que los juzgados mercantiles resuelvan la rescisión de sus contratos con las condiciones mínimas legales de 20 días por año de trabajo; en la mayoría de los casos con los topes del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), que el gobierno del P.P. ha bajado del triple del Salario Mínimo Interprofesional al doble del S.M.I., a pesar de llevar años de antigüedad en las empresas.

Ante esta perspectiva, y con las provocaciones del empresario, que plantea seguir trabajando y cobrar cuando se pueda, los trabajadores han decidido incrementar el nivel de movilización con el objetivo de forzar una respuesta al impago de los salarios y al futuro de sus puestos de trabajo.

Esteban, trabajador de 58 años, con tres hijos y tres nietos que dependen de él económicamente, con un salario de 1400 euros, nos cuenta que ve el futuro muy difícil, está emocionado por la unidad de acción que surge del instinto de clase de los trabajadores de las empresas en lucha y que se concreta en la manifestación que tiene lugar todos los jueves a las 7 de la tarde en la plaza de Bilbao.

Este trabajador les dice a sus compañeros mas jóvenes que él siempre ha estado en crisis, que su vida siempre ha sido la supervivencia.

Esta reflexión me ha llamado la atención, es cierto que el fenómeno de trabajadores pobres se ve hace tiempo entre nosotros, que cada vez es mayor el número de trabajadores que vive en la mera supervivencia; es el objetivo de todo el paquete de leyes que componen la reforma laboral que persiguen obtener salarios y trabajo barato, para competir.

El sentimiento de Esteban, un alegre emigrante de Cabo-Verde, que siempre ha vivido en el límite, me ha hecho pensar que el periodo pasado, donde el capitalismo ha permitido, en países como el nuestro, vivir a una parte de la clase obrera en condiciones semidignas, se ha acabado.

El paréntesis que se abrió, por circunstancias históricas y por las luchas obreras en los años 70, consiguiendo un nivel de vida digno para los trabajadores y sus familias, se ha cerrado.

Estamos en guerra, una guerra social, que estamos perdiendo, y sin embargo, podemos ganar.

Para ganarla, nuestras organizaciones obreras, partidos y sindicatos deben ser conscientes de esta situación. Todavía piensan en términos de pacto social, de unas políticas, que incluso en los momentos de crecimiento económico fueron incapaces de mejorar la parte de los salarios en el reparto de la renta.

Esos pactos sociales y políticas sindicales nos abocan al fracaso.

La Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) en su último informe sobre salarios confirma el agravamiento del reparto desigual de la riqueza producida. La parte correspondiente al capital continúa aumentando en la misma proporción que disminuye la del trabajo.

Según ese mismo informe de la O.I.T. entre 1999 y 2011 el aumento de la productividad del trabajo medio de las economías desarrolladas ha sido mas de dos veces superior al de los salarios medios.

Así como Esteban confía y se alegra de la unidad de acción de fábricas en lucha, debemos participar y exigir en nuestras organizaciones obreras un plan de lucha.

Nosotros somos los principales actores de este drama, nosotros producimos la riqueza, nosotros somos la mayoría de la sociedad y nosotros debemos exigir que la política sea hecha a la medida de nuestras necesidades.