Movimiento Obrero
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puerto_malagaLa privatización del servicio de vigilancia en la nueva estación marítima del puerto de Málaga ha desencadenado un conflicto centrado en la defensa del empleo público.

 

 

Ante una petición al presidente de la Autoridad Portuaria por parte del Comité de Empresa para que nos explicara la función de la policía portuaria en el paseo llamado el Palmeral de las Sorpresas, nueva zona abierta al público, nos cita meses después, una vez aprobada por el Consejo de Administración la entrada de la seguridad privada en la estación marítima que se inauguraría el día 14 de mayo.

 Se nos dice que al ser una estación concesionada, es la concesión la que debe hacerse cargo de la seguridad (en la estación contigua a ésta, es la policía portuaria la que lleva a cabo la vigilancia). Además se nos argumenta que es imposible que se autorice desde Madrid un aumento de la plantilla o de la bolsa de trabajo existente. Por parte del Comité, se le rebaten y desmontan todos sus argumentos, por lo que en posteriores reuniones se nos hace la oferta de que la vigilancia sería privada pero supervisada por la policía portuaria. Esta propuesta es rechazada por el Comité de Empresa que convoca asamblea para explicar la situación y tomar medidas. En varias asambleas que se han llevado a cabo la participación ha sido muy numerosa existiendo una práctica unanimidad en la postura de los asistentes. Es de destacar la unidad en este caso de las centrales sindicales presentes en el comité, lo que ha servido al mismo tiempo de catalizador y estímulo entre el personal.

El fondo del problema está claro. Los puertos tienen una infraestructura y un volumen de negocio que es muy apetitoso para las empresas privadas, y esto es lo que se ha puesto en venta. La política de los sucesivos Gobiernos ha consistido en entregar lo público a las empresas privadas, proceso que se está acelerando cada vez más, como demuestra el caso de AENA, tras la cual con toda probabilidad estarán los puertos.

No nos vale que nos digan que tenemos el puesto de trabajo asegurado. Si nos quitan competencias, si están abriendo un vacío bajo nuestros pies, si nos están dejando incluso sin espacio físico (el puerto de Málaga es uno de los que tienen más terreno concesionado, y más que pretenden seguir entregando), ¿Dónde vamos a trabajar? ¿Qué trabajo vamos a realizar? Es de destacar también que la plantilla de la policía portuaria es bastante joven, con lo que el futuro de este colectivo es cuando menos inquietante.

Todo esto ha sido perfectamente comprendido por el personal, habiéndose aprobado en las asambleas un calendario de movilizaciones que han consistido en hacer trabajo a reglamento en las entradas al puerto con el consiguiente colapso del tráfico, rueda de prensa y posterior encierro en el edificio de la Autoridad Portuaria, concentraciones, diversas acciones para hacernos “notar” los días de escalada de cruceros, etc.

La lucha no ha hecho más que comenzar. Hay evidentes pruebas de nerviosismo por parte de la dirección. La razón nos asiste, los sindicatos estamos unidos, estamos recibiendo muestras de adhesión de otros puertos y otros colectivos, y esto nos anima a seguir la lucha. Por ejemplo, Pedro Moreno Brenes, concejal de IU, nos visitó y se solidarizó con nuestras posturas, por lo que va a promover iniciativas a través de IU tanto en el ayuntamiento de Málaga, como en el Parlamento regional.

En una reunión el presidente nos dijo que éramos “los últimos de Filipinas”, que estábamos fuera de la realidad. Posiblemente estemos fuera de “su” realidad, de la que quieren imponernos, pero también puede suceder que en vez de los últimos seamos los primeros en un proceso que acaba de comenzar.

 Manuel Muñoz. Miembro del Comité de Empresa de la APM por UGT