FIFA: ganador de la copa mundial de la corrupción

Escrito por Steve Jones Lunes 08 de Junio de 2015
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Vivimos en un momento en que el conjunto del Establishment no sólo está corrompido y podrido hasta la médula, sino que es visto como tal por una gran parte de la clase obrera, tanto en Gran Bretaña como en el resto del mundo. Sin embargo, si se le preguntara a una persona común de la calle que definiera algo cercano, y por encima de todo, a la corrupción, el soborno y los chanchullos en general; muchos responderían con una palabra: la FIFA.

 

[Este artículo fue escritro apenas un par de días antes de la dimisión de Joseph Blatter, como presiente de la FIFA, NdT]

 

Vivimos en un momento en que el conjunto del Establishment no sólo está corrompido y podrido hasta la médula, sino que es visto como tal por una gran parte de la clase obrera, tanto en Gran Bretaña como en el resto del mundo. Los banqueros y financieros están manipulando los mercados para conseguir ganancias rápidas, los políticos se están embolsando todo lo posible mientras exigen a los pobres que acepten recortes salariales y prestaciones sociales decadentes; los ricos y poderosos están quedando expuestos con numerosos actos de corrupción extrema justo delante de nuestros ojos, y nada se está haciendo al respecto; los patrones confeccionan listas negras ilegales ayudados por el Estado... y la lista continúa. Sin embargo, si se le preguntara a una persona común de la calle que definiera algo cercano, y por encima de todo, a la corrupción, el soborno y los chanchullos en general; muchos responderían con una palabra: la FIFA.

La FIFA no es una organización secreta gubernamental o un cártel criminal, sino la autoridad de gobierno internacional de un deporte - en este caso del fútbol. Durante más de una década, este organismo ha estado en el centro de un escándalo tras otro. Se han escrito libros, los reporteros han investigado profundamente, incluso las investigaciones oficiales han comenzado... y luego han sido enterradas. Todos han señalado la misma conclusión: la FIFA está atestada de perfidia y doblez, detrás de escena hay sospechas de fraudes, sobornos, y mucho, mucho más. Sin embargo, hasta ahora nada ha salido de esto. Los dirigentes de la FIFA y sus miembros han sido capaces de llevar a cabo todo lo anterior con extrema impunidad, aparentemente a salvo de cualquier reclamo.

La mafia del deporte internacional

Mientras los delegados de la FIFA se reunían este mes de mayo, en una gran escapada juntos, las cosas tomaron un giro desagradable. Una operación conjunta de la FBI estadounidense y de los servicios policiales suizos condujo a la incautación de archivos, al dictado de acusaciones y a que siete funcionarios de la FIFA fueran sacados por la policía de sus habitaciones del hotel de cinco estrellas al amanecer. A medida que estaban siendo introducidos en los coches de la policía, deben haberse preguntado: ¿qué ha cambiado? ¿Por qué nos están haciendo esto ahora?

Estas son buenas preguntas. Después de décadas de ser dejados solos, deben haber asumido que eran impermeables a cualquier acción oficial. Ahora estamos viendo que se habla de dictar más investigaciones y acusaciones. El fiscal general de Estados Unidos ha aparecido en la televisión delante de un gráfico de la organización de la FIFA que recordaba la escena de la investigación del Senado en El Padrino II. Los delegados de la FIFA en su reunión en Suiza - un país elegido para ser la base de la FIFA debido a sus leyes de secreto financiero - se han visto obligados a esconderse detrás de las puertas, evitando las miradas indiscretas de los periodistas. Las similitudes con la mafia son múltiples hasta en sus detalles ¡Un raro logro para un organismo deportivo!

La FIFA ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años. Ha pasado de ser simplemente una organización deportiva, llena de hombres de chaqueta divagando, para convertirse en una corporación de negocios multimillonarios. Se han sellado ofertas increíbles con conglomerados internacionales, con "socios" de negocios, empresas de televisión y otros que han dado lugar a un aumento fuera de toda proporción de los ingresos de la FIFA. En teoría, la mayor parte de este dinero debía, luego, haber sido reciclado a los diferentes órganos nacionales del fútbol en todo el mundo. Hasta qué punto esto ha sucedido realmente y en qué forma, es una cuestión que sigue abierta. Sin duda, el fútbol se ha convertido en un gran negocio en verdad.

Sigue al dinero

En el centro de todo esto ha estado el presidente de la FIFA, Joseph Blatter. Él ha mantenido su posición de privilegio durante décadas explotando una interesante regla de votación de la FIFA. Cada organismo nacional tiene precisamente un voto cada uno. Así las Islas Caimán tiene el mismo poder de voto que Alemania, por ejemplo. Ahora Blatter se dio cuenta de que sería difícil influir financieramente en las grandes asociaciones nacionales, y relativamente fácil de influir en las pequeñas. Estas pequeñas asociaciones, a menudo con pocos ingresos para jugar, podrían ser fácilmente ganadas por las promesas de fondos adicionales sin romper los fondos de la FIFA. Era fácil para alimentar las sospechas de que los grandes organismos nacionales, a la mínima oportunidad, tomarían todo el dinero y dejarían a las asociaciones más pequeñas pudrirse. Además muchos de estos organismos, atestados de hermanos y tíos de personas poderosas, eran más que proclives a una situación en la que podían viajar por el mundo, dormir en hoteles destellantes, ser agasajados y, por supuesto, recibir un montón de regalos jugosos.

Esto tiene mucho sentido cuando se recuerda que los delegados de la FIFA están acusados ​​de mirar y decidir sobre las ofertas para organizar la Copa Mundial cada cuatro años. La tentación de "ayudar" a estos hombres y mujeres para que lleguen a la decisión correcta es demasiado obvia. Así fue que cuando se llegó a la elección de los países anfitriones de los años 2018 y 2022, los delegados eligieron a ... ¡Rusia! .... y ¡Qatar!

Tan pronto como se anunciaron los votos, se hacían cuestionamientos ¿Cómo puede un país como Qatar ser elegido para organizar una competición de verano con temperaturas tan altas que nadie podría sobrevivir a un juego de noventa minutos? Rápidamente se hizo evidente que esto no era posible y se han anunciado a toda prisa planes para cambiar las fechas de la final, del verano al invierno. Esto ha enfurecido a las autoridades futbolísticas europeas y estadounidenses, que ya tienen ofertas lucrativas para televisión y patrocinios que dependen de que no ocurra ningún tipo de interrupciones inesperadas. Con razón la gente se pregunta: ¿Por qué los delegados no piensan esto antes de votar? Es evidente que algunos de ellos han sido pagados para no pensar. En esto han sido ayudados por funcionarios de la FIFA de alto nivel que han confabulado estos acuerdos. No es de extrañar cuando se anunció el resultado, que la delegación de Qatar apenas podía disimular su falta de sorpresa por el anuncio.

El hedor putrefacto de la hipocresía

Desde los arrestos, la FIFA y Blatter han estado negándolo. Blatter ganó su  reelección como presidente de la FIFA, un resultado que él aceptó con un discurso tan extraño que cabe preguntarse que es lo que había en detrás de ello. Tienen la esperanza de que todo va a pasar al olvido - pero han permitido que el genio salga fuera de la botella. Seguirán más acusaciones e investigaciones. Los patrocinadores, que fueron los iniciadores de la podredumbre con su dinero, no están contentos. Se habla de escisiones y boicots. Incluso personajes como Platini, han roto la formación y atacado al status quo.

Esto no va a desaparecer. La FIFA parece estar siendo abastecida con personas que no tienen ninguna conexión real con el juego - muy pocos de los amigotes de la FIFA han jugado alguna vez, entrenado o gestionado - y están allí sólo por el dinero. No tenían ningún problema en tomar el dinero y elegir a un país como Qatar para organizar la Copa Mundial. Los informes de mano de obra barata que se utilizan para construir los estadios han pasado por delante de ellos. La ira de las masas en Brasil antes de la última Copa del Mundo en 2014 no fue un problema para ellos. Era siempre el dinero. Así es en la FIFA, así es para todos los capitalistas.

Saquemos el capitalismo del fútbol

La ironía más sabrosa de todas es que el cambio en la fortuna de los compinches de la FIFA no ha llegado a causa de los abusos flagrantes sobre el voto a Qatar, sino más bien sobre el voto a favor de Rusia. Aunque Rusia, igual que todos los países anteriores que han ganado los derechos de puesta en escena, fueron claramente muy generosos con los delegados que decidían, sus votos fueron vistos al menos como cuestionables. Rusia es el único país importante, aparte de Australia y China, que todavía no ha organizado una Copa del Mundo. Sin embargo, la política mundial ha cambiado en los últimos años. Rusia volvió a ser vista como el enemigo de los EE.UU. y sus perros falderos en Europa. Estados Unidos ha estado buscando maneras de vengarse de Rusia por haberlos desafiado sobre temas como Ucrania. Después de haber visto cómo Rusia le restregaba en las narices a EEUU durante los Juegos Olímpicos de Invierno (donde los reporteros de televisión se vieron obligados a dar informes delante de una estatua gigante de Lenin), la puesta en escena de la Copa Mundial de 2018 en Rusia era un objetivo demasiado bueno para perdérselo. Así comenzaron los arrestos y los que se creían seguros se están dando cuenta de lo contrario.

Este escándalo en curso no sólo va a parar con Blatter y la FIFA. La podrida configuración que vemos aquí se refleja en todos los niveles del fútbol. Todos ellos han operado para hacer dinero cualquiera sea el costo para el juego en sí. El aumento de precios de las entradas; cambiar los tiempos de juego para adaptarse a los horarios de televisión de las diferentes zonas del planeta; carteles que tratan a los hinchas con desprecio. Así es como la mayoría de los hinchas ve el juego hoy. El escándalo de la FIFA es sólo el ejemplo más visible y decadente.

Todos estos amigotes deben ser arrancados y reemplazados por los representantes de los hinchas, los entrenadores y las comunidades locales. Tenemos que arrancar al juego de los adinerados y sus compinches para que se ejecute en beneficio de todos. Los clubes deben ser nacionalizados y  utilizados para el beneficio de la población local. A nivel internacional, la democracia real debería ser llevada a organismos como la FIFA para que actúen como deberían hacerlo, y no como máquinas de hacer dinero a cargo de chantajistas y mafiosos. Lo que necesitamos es una revolución de arriba a abajo.