El 26 de octubre se cumplieron 40 días del asesinato de la joven iraní-kurda, Mahsa Amini, por la policía de la moral del régimen. Siendo el último día del período de duelo chiíta tradicional, se encontró con protestas masivas, convirtiéndose en un nuevo punto culminante del movimiento, con protestas en casi todas las ciudades importantes. En muchas ciudades kurdas estalló una huelga general; en todo el país se realizaron huelgas de los bazares en apoyo al movimiento; y en el Metro de Teherán los conductores se declararon en huelga en apoyo a la juventud revolucionaria.

Ha pasado más de un mes desde que estalló el levantamiento juvenil en Irán, provocado por el asesinato por parte del régimen de una joven kurda, Mahsa Amini. Desde entonces, se han sucedido enfrentamientos casi constantes entre las fuerzas de seguridad y la juventud en todas las ciudades importantes, además de oleadas de huelgas en bazares y una serie de huelgas industriales.

Las protestas en Irán, desencadenadas por el asesinato de la joven kurda Mahsa Amini, se han extendido ya a al menos a 140 ciudades de todas las provincias del país. Se ha convertido en un levantamiento nacional, incomparable con cualquier movimiento anterior en la historia de la República Islámica.

Cuando el movimiento nacional de protesta en Irán entra en su cuarta semana, los esfuerzos del régimen por reprimirlo sólo parecen haber tenido el efecto de agitar aún más a las masas y de atraer a nuevas capas. Ahora, se han unido miles de estudiantes y comerciantes de los bazares, así como importantes capas de la clase obrera, a los jóvenes de las calles y de los campus universitarios.

El asesinato de una joven kurda, Jina Mahsa Amini, a manos de la “policía de la moral” en Irán ha desatado una ola de protestas en todo el país. Comenzando en las áreas kurdas de Irán, las protestas se extendieron a más de 30 ciudades, incluidas las más grandes del país: Teherán, Mashhad, Isfahán, Karaj, Tabriz y la llamada ciudad santa de Kom.

El movimiento contra el régimen iraní continúa en las calles, a pesar de la fuerte represión de las fuerzas del régimen. Tras extenderse a más de 140 ciudades, pueblos y aldeas de todo el país, lo que empezó como una protesta contra el asesinato de una joven kurda se ha convertido en un poderoso movimiento revolucionario de la juventud contra el régimen en su conjunto. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿hacia dónde va el movimiento?

El resultado de las elecciones libanesas nos revela que es evidente que está produciéndose un importante cambio en el equilibrio de poder. La Alianza 8 de Marzo, coalición formada por Hezbolá, Haraket Amal y el Movimiento Patriótico Libre Cristiano, ha perdido la mayoría que tenía desde 2018. Han pasado de 71 escaños, que les daban la mayoría, a 58, mientras que las Fuerzas Libanesas Cristianas (FL), de la oposición, han crecido.