Europa
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Las elecciones a la Duma de la ciudad de Moscú (ayuntamiento), a pesar de la típica manipulación de votos y artimañas, infligieron una derrota aplastante a Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, en comparación con las elecciones anteriores. La oposición recibió casi la mitad de los puestos en la Duma de la ciudad, mientras que algunos distritos fueron ganados por Rusia Unida, gracias a las medidas burocráticas y las acciones de saboteadores pseudocomunistas. Fue sólo debido a estos métodos solapados que el gobierno pudo mantener el control de la Duma local.

También fueron responsables quienes en la izquierda optaron por adoptar la táctica sectaria del boicot electoral. Al negarse a participar, renunciaron a asumir ninguna responsabilidad en la lucha política en curso.

Podemos decir con certeza que los barrios obreros en las afueras de Moscú (especialmente el Distrito Oriental) dieron un voto de no confianza a quienes están en el poder. El Partido Comunista de la Federación Rusa se ha convertido en una fuerza dirigente de la oposición después de un largo período de retroceso. Esto no es gracias a la habilidad de su dirección (incluido Ziuganov y su camarilla), sino a trabajadores que están hartos de las autoridades y que se han movilizado políticamente por la crisis actual.

Aunque esto no es una victoria total, sin duda abre nuevas perspectivas para la lucha en la capital de Rusia y muestra que el monopolio del poder que disfruta la banda capitalista de Putin ya no se puede mantener, incluso en el marco de elecciones mayormente decorativas y altamente controladas.

¡Una victoria para la táctica del frente único!

En uno de los distritos electorales (Ziuzino, Nagorni, Chertanovo), Liubov Nikitina, una candidata del PC respaldada y apoyada por la CMI local, tuvo una victoria política sensacional. Durante una tremenda movilización política, logramos derrotar a Serguéi Zverev de Rusia Unida (quien había sido elegido concejal por el distrito durante más de 15 años), consiguiendo más del 45 por ciento de los votos. ¡Y esto a pesar del hecho de que, en todas las elecciones anteriores en el distrito, los candidatos del Partido Comunista consiguieron un promedio de no más del 16 por ciento!

Además, esto se logró a pesar de la actividad saboteadora del partido Rusia Justa y del partido llamado "Comunistas de Rusia" en el distrito electoral, ¡que llevaron a cabo una colaboración tan estrecha con Rusia Unida y las autoridades locales que observamos a los mismos individuos haciendo campaña por estos tres partidos simultáneamente! Las autoridades discernieron muy claramente el poder de la política del frente único aquí e hicieron todo lo posible para garantizar una victoria para su candidato. Y sin embargo, fracasaron. Los residentes de la zona han elegido el socialismo.

Debido a las limitaciones objetivas de nuestros recursos, nos vimos obligados a tomar una decisión concreta de en qué distrito enfocar nuestros esfuerzos en la lucha contra Rusia Unida. Nos decidimos por el Distrito 31 y Liubov Nikitina se convirtió en nuestra candidata. Esta decisión se tomó en base a la experiencia de nuestro trabajo activista en el área, durante el cual esta candidata en particular se mostró verdaderamente digna de apoyo y era cualitativamente diferente de muchos candidatos nominados en los últimos años por el Partido Comunista, que en muchos casos han sido francamente pro-capitalistas.

Durante los actos y mítines de campaña, enfatizamos que votar en el distrito plantea la cuestión, no solo de la confianza en el próximo candidato parlamentario, sino de que los trabajadores alcen sus voces por sus derechos legítimos, por el socialismo y por una perspectiva obrera democrática. Además, realizamos propaganda a favor de la democracia obrera de base, que recibió una animada respuesta entre los habitantes de los distritos.

El resultado fue un triunfo para la política del frente único. ¡La región de Moscú, que estuvo coloreada con un azul profundo durante muchos años, se ha vuelto roja!

¿Y ahora, qué?

Sin embargo, esta victoria no debería crearnos ilusiones en que podemos resolver los problemas de Rusia sólo a través de métodos parlamentarios. Esta victoria es solo un primer paso pequeño en la gran lucha que se avecina. Los trabajadores de Moscú solo están en el inicio de una gran batalla por nuestros derechos, por el poder de los trabajadores y por la transformación socialista de la sociedad. La oposición aún no tiene una mayoría absoluta en la Duma local, pero ya puede ejercer una presión tangible sobre las autoridades.

Además, debemos continuar avanzando en el camino de poner las bases, el poder de los trabajadores en el orden del día. No deberíamos simplemente aceptar de buena gana la palabra de los partidos de oposición de izquierda, no importa cuán buenos sean sus representantes individuales.

En este sentido, sólo podemos repetir lo que ya escribimos en un documento anterior sobre nuestra posición sobre las elecciones en Moscú:

“No [podemos] confiar completa y exclusivamente en la lealtad y la consistencia de los candidatos del Partido Comunista de la Federación de Rusia, cuyos máximos dirigentes han demostrado repetidamente su capacidad para traicionar cínicamente los intereses de los trabajadores; y, por lo tanto, nuestro objetivo debería ser aprovechar el momento presente para ejercer una autoorganización y control de base constante sobre las actividades de los representantes elegidos. Cualquier delegado debe estar subordinado a la voluntad de los trabajadores, y no al revés, pero esto no será posible sin nuestros propios esfuerzos y estructuras de base, que son cuerpos políticos por derecho propio y, al mismo tiempo, un mecanismo para tal control: los consejos obreros".