Argentina
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En este momento está reunida en Buenos Aires la cumbre del G20, teóricamente las 28 mayores potencias económicas del mundo. Macri recién firmó un paquete de ajustes sanguinarios para el año que viene, pero para organizar esa reunión de sanguinarios destinó 3.000 mil millones de pesos. Y una buena parte de esos pesos fue invertido en represión, para contener a estudiantes y trabajadores que se manifiestan contra la ofensiva capitalista en Argentina.

Entre los líderes del G20, están Michel Temer de Brasil, Emannuel Macron de Francia, y Vladimir Putin. El gobierno argentino quiere cuidar de esos "grandes" líderes mundiales cueste lo que cueste, y mostrar que todo funciona bien en el país del FMI.

En todos los países que participan, la reunión está siendo esperada y acompañada por banqueros y empresarios, ansiosos por los resultados, ansiosos por saber cuánto más de ganancia pueden arrancar de la espalda de la clase obrera.

A todo esto la respuesta popular no se hizo esperar. A pesar del operativo inédito de militarización de la ciudad -con tanques, aviones, helicópteros, barcos de guerra y miles y miles de policías y militares- una multitud se lanzo a las calles quebrando la idea inicial del Gobierno de prohibir actos de protesta durante la cumbre.

El G20 está reunido para discutir cómo resolver la crisis económica mundial, creada por la propia burguesía, eso en otras palabras significa encontrar más maneras de hacer que la clase obrera y la juventud sigan pagando por la crisis. La burguesía ya se organiza internacionalmente, en grupos y cumbres, a pesar de haber tensiones y discordancias entre ellos, como el caso de Donald Trump que canceló su encuentro con Vladimir Putin días antes de que sucediera. Pero una cosa es cierta, esas tensiones expresan nada más, nada menos que la lucha por la dirección de la economía mundial, pero con certeza ningún desacuerdo entre la burguesía mundial, pone en riesgo ese sistema de opresión explotación a la que la clase obrera mundial está sometida, mucho menos lleva a su fin .

Los trabajadores, mujeres y jóvenes alrededor del mundo han estado en combate con sus gobiernos reaccionarios. Nosotros desde la Corriente Socialista Militante creemos que la respuesta para resolver la crisis en la Argentina, y también la crisis mundial, no está en una reunión de líderes burgueses y mucho menos en las elecciones, sino en la unión de la clase trabajadora y en la lucha por el fin del sistema capitalista. Nos posicionamos contra la presencia del FMI en la argentina, contra la reunión del G20, y exigimos la libertad de los ocho manifestantes detenidos.

¡Fuera el G20 de Argentina!
¡Por la Unidad Socialista de América Latina!
¡Por la Federacion Socialista mundial!
¡Trabajadoresdel mundo, únanse!