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El pasado 25 de enero, 48 empresas maquiladoras instaladas en Matamoros Tamaulipas estallaron la huelga. No es un movimiento menor, hablamos de alrededor de 45.000 trabajadores en huelga. En los pasados días las bases obreras se sublevaron contra sus líderes charros y sus patrones. Los obreros llegaron a paralizar parcialmente algunas fábricas. Bajo presión, entraron a trabajar varios, pero muchos otros se negaron a laborar. Se han realizado en la plaza pública asambleas masivas cotidianas. La base obligó a que el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de La Industria Maquiladora (SJOIIM), afiliada a la corporativa Confederación de Trabajadores de México (CTM), emplazara a huelga. Los dirigentes burocráticos, siempre más preocupados por defender los intereses de los patrones que los de la base, trataron de intimidar y actuaron buscando confundir y desorganizar. La base obrera se mantuvo firme y el 25 de enero, en medio de enormes tensiones, la huelga estalló.

Maquiladora MatamorosEl estallido de la huelga

Había un ambiente de tensión antes del estallido de la huelga. En una fábrica llamada Cepillos de Matamoros, la patronal comenzó a sacar maquinaria y amenazar con abandonar la ciudad. Los obreros han denunciado que fue la propia patronal quien provocó un incendio en sus bodegas para justificar su salida.

Algunos compañeros han sido agredidos físicamente, un ejemplo de ello es el caso de Juan José Rodríguez, conocido como el huelga man, quien después de una manifestación fue levantado en un auto y golpeado durante la noche. La abogada Susana Prieto, quien juega un rol dirigente en esta lucha, tiene amenazas de muerte. Eso es sumamente peligroso en una ciudad que ha estado sumida en la violencia. Unos 40 obreros se constituyeron en su comitiva de seguridad.

En algunas fábricas, horas antes del estallido, los empresarios comenzaban a ceder como en el caso de la fábrica CTS. En Polytech los obreros rechazaban el incremento de 15% y un bono de 18 mil. La demanda es incremento del 20% y un bono de 32 mil. En algunas empresas ofrecieron algunas concesiones a quien no se sumara a la huelga como el dar bonos. Hubo pocos trabajadores que titubearon pero al final la determinación de la mayoría rompió cualquier duda. Los obreros abandonaran las fábricas a la hora indicada. Los obreros que resistieron por dos semanas sin entrar al trabajo, siendo un elemento de moralización de la lucha, se alegraban al ver salir a sus compañeras y compañeros de las fábricas acatando el llamado a huelga. En algunos casos las empresas prácticamente secuestraron a los trabajadores impidiéndoles salir de las fábricas, pero adentro la producción estaba parada.

Un elemento importante que ha ayudado a elevar la moral es la campaña de solidaridad que ha incluido resoluciones de otros sindicatos y el envío de videos y fotos de estudiantes y trabajadores con mensajes de ánimo a la lucha. La Izquierda Socialista, la sección mexicana de la Corriente Marxista Internacional, hizo un llamado a la solidaridad nacional e internacional con este movimiento. Hemos recibido mensajes de muy diversos países como Canadá, EE. UU., El Salvador, Honduras, Costa Rica, Dinamarca, Suecia, Suiza, Gran Bretaña e Italia. Estos han circulado ampliamente en redes sociales e incluso, en algunos casos, han sido proyectados en pantallas frente a las puertas de las fábricas. En las horas y minutos previos al estallido, tanto la abogada Susana Prieto, como nuestro compañero Ubaldo Oropeza, recorrieron por su lado una serie de fábricas para dar discursos frente a las concentraciones de los trabajadores animando al estallido de la huelga.

En la Ciudad de México, el 22 de enero, La Izquierda Socialista realizó un mitin de solidaridad con los obreros de la maquila en Palacio Nacional. Entregamos un documento dirigido a AMLO y a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, exigiendo sean atendidas y cumplidas las demandas de los trabajadores de Matamoros. El 23 de enero, AMLO finalmente hizo una declaración en su conferencia matutina diciendo que estaba enterado de la huelga en Matamoros, que sabía que los obreros habían rebasado a sus líderes sindicales y que estaba a favor de la conciliación para llegar a un acuerdo. El día 25, el día del estallido de la huelga, hubo 2 mítines y una marcha en la Ciudad de México en apoyo a esta lucha.

Los dirigentes sindicales no dejaron de maniobrar contra la huelga, no movieron un dedo para que los trabajadores abandonaran las fábricas y por el contrario no se presentaban en las mismas a la hora indicada, pero nada les sirvió. Un obrero aislado poco puede hacer, pero cuando la clase obrera se une se convierte en un puño sólido. Hubo fábricas donde la organización era más débil pero el ambiente general ayudó para que al final las 48 empresas que tenían emplazamiento a huelga cerraran. Los obreros de Matamoros además de dar un ejemplo a los trabajadores del país, toman consciencia de su propia fuerza.

Los capitalistas, desesperados, empezaron a esparcir rumores, incluso hicieron un documento falso en nombre de la Secretaría del Trabajo estatal que declaraba ilegal la huelga. Otra acción ha sido el hostigamiento. Durante la noche había una cantidad muy grande de policías armados arriba de camionetas recorriendo las zonas industriales, al tiempo que algunos encapuchados sospechosos se presentaban a las guardias para mostrar “su apoyo a la lucha”. Los obreros han perdido todo, incluso el miedo y por ello ninguna de esas tácticas ha roto la unidad.

huelga matamoros

La triple alianza contra la huelga: la dirección sindical traidora, los empresarios y el gobierno

En las últimas horas, los tres poderes fácticos se mueven al unisonó para terminar con la heroica huelga de los obreros de Matamoros. Conforme avanzan las horas y la producción de las empresas sigue parada, es más fuerte la hostilidad por parte del gobierno, las empresas y la dirección del sindicato charro.

La dirección del sindicato SJOIIM, encabezada por Juan Villafuerte, se ha comportado como un verdadero títere de los dueños de las empresas, del gobierno y, cuando las circunstancias lo han forzado, hasta de los trabajadores.

La huelga que hoy sacude Matamoros fue una conquista de los trabajadores de base quienes forzaron al sindicato a emplazar la huelga tras amenazarlos de incendiar el local sindical y la realización del paro espontaneo que se dio la semana del 14 al 24 de enero. Los trabajadores al enterarse de que el sindicato estaba firmando un acuerdo ridículo, actuaron de forma contundente.

Una vez que el sindicato pensó que confrontar a los trabajadores no daría resultado para detener la lucha, comenzaron a sabotear el emplazamiento a huelga y la huelga misma. Los delegados sindicales, desde el comienzo, fueron los que detuvieron a los trabajadores, junto con los departamentos de recursos humanos de las empresas, que evitaron que los trabajadores salieran de las empresas a las 2 de la tarde del viernes. Estos mismos delegados sindicales fueron los que agitaron para que el segundo y tercer turno entraran a laborar, una vez que la huelga ya era legal, y se tardaron en poner las banderas de huelga frente a las fábricas.

En empresas como INTEVA, donde se logró que la patronal se doblara ante las peticiones de los trabajadores, el delegado de la planta 3 del segundo turno, Rodolfo Morado, se la ha pasado intimidando a los trabajadores, los está cambiando de puesto y mandando a lavar los baños. Esos líderes sindicales son parte integral de los empresarios en su actuar contra los obreros.

Cuando las empresas comenzaron a querer levantar la huelga apoyándose en documentos falsos, los trabajadores forzaron a que los abogados del sindicato asumieran su papel y tímidamente se pusieron al frente, para que horas después fueran a las empresas a querer levantar la huelga porque les habían llamado del gobierno federal para negociar.

En el mejor de los casos, la dirección del sindicato ha jugado un papel de cola del movimiento. En el peor ha sido un esquirol y saboteador de los trabajadores.

Los intereses de los empresarios están en contradicción directa con los intereses de los trabajadores. Cuando los obreros luchan por sus intereses como el aumento salarial o el bono de los 32 mil pesos, los empresarios se tendrán que oponer lógicamente, para los empresarios son menos ganancias.

Era de esperarse que durante la lucha los empresarios movieran todas sus influencias y poder para aplastar a los trabajadores. Actuaron junto a los medios de comunicación para tender un cerco informativo y que las noticias no mencionaran nada de la huelga. Los medios de comunicación, en su mayoría, trabajan bajo las órdenes de los empresarios.

Los capitalistas utilizan sus millones para tener a sus servicios un ejército de abogados, dirigentes sindicales, policías, sicarios, esquiroles, etc.  Su poder son sus millones y con eso tratan de acomodar todo para que fluya su poder. Hacen demostraciones de su fuerza al movilizar a las policías estatales, ministeriales y a la Procuraduría del Estado, para sabotear la huelga y levantarla en un sinfín de ocasiones.

Aquí queda claro que los capitalistas tienen a sus servicios todos los poderes del estado, para seguir manteniendo su régimen de explotación. Los empresarios nunca van a ceder nada si no es por una posición de fuerza de parte de los trabajadores. Vemos la fuerza del dinero por un lado y por el otro la fuerza de la organización y la unidad de la clase obrera.

A partir de las Juntas de Conciliación el gobierno intercede en cada uno de los conflictos obrero-patronales. El gobierno analiza las demandas de los trabajadores y declara la legalidad o ilegalidad de las huelgas. Es sabido que con los gobiernos del PRI y del PAN, las juntas de conciliación siempre se ponían del lado de los patrones saboteando las justas luchas de los trabajadores. Junto a las direcciones de los sindicatos charros, hacían todo para sabotear las luchas.

Miles de trabajadores que hoy están en huelga han votado en las elecciones pasadas por AMLO. Esperan que su gobierno sea favorable a los pobres como él mismo lo dijo. De cierta manera la lucha comenzó por hacer valer los planteamientos que Andrés Manuel planteó para la frontera norte que es el 100% de aumento salarial a los salarios, incluso los trabajadores solo están peleando el incremento del 20%.

A pocos días, nuestra organización, La Izquierda Socialista realizó un mitin fuera de Palacio Nacional y entregó una carta pidiendo que el gobierno de AMLO se pronunciara a favor de esta lucha. La respuesta fue parca solo diciéndonos que darían seguimiento a nuestra petición. Al día siguiente, en su conferencia mañanera, AMLO habló sobre la huelga. Dijo que los obreros habían rebasado a los sindicatos y que estaba a favor de la conciliación.

El día que se vencía el emplazamiento a huelga, la Secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, mandó a Matamoros a sus representantes federales a coadyuvar en las negociaciones, algunos dicen que ella misma fue en persona. Ella pedía que la huelga se aplazara 10 días más. El sindicato se opuso por la presión de la base que estaba desbordándolos.

Una vez que la huelga estalló, el gobierno federal y estatal han estado interviniendo de forma permanente. El caso más escandaloso es la intervención del Senador Monreal, quien pidió a los charros que levantaran la huelga para negociar. También habló con la abogada Susana Prieto para decirle que estaba muy preocupado por lo que sucedía y que no dejarían caer la economía de la región. El día 28 Monreal publicó un video diciendo que él no había hablado con nadie y no pidió que la huelga se levantara. Hay un video justo cuando su voz suena en el teléfono de la licenciada, pero niega que él haya sido.

Más tarde, la junta local de Conciliación ha declarado ilegal la huelga en 13 empresas. Poco antes la Secretaría del Trabajo y Previsión Social sacó un comunicado diciendo que a nadie le conviene la huelga.

En todos los casos la argumentación de los gobiernos, tanto local (Morena), estatal (PAN) y federal (Morena) es la misma. La huelga no beneficia a nadie.

Sabemos perfectamente que una huelga perjudica a los obreros, los salarios son tan miserables que los trabajadores no se pueden dar el lujo de dejar de percibir salario porque viven con lo justo. La huelga plantea a los trabajadores y sus familias el hambre. No es fácil para el trabajador esta lucha. Ha luchado contra dirigentes sindicales, contra los medios de comunicación, contra el acoso de los empresarios y hasta contra el hambre. La huelga ha estallado porque ha llegado a un punto inadmisible la situación. Muchos obreros que tiene visa regional tienen que cruzar uno o dos días por semana la frontera para vender plasma a hospitales privados americanos recibiendo 50 dólares por “donación”.

Algunos representantes del gobierno dicen que se tiene que cuidar que las empresas no se vayan. Nosotros diríamos, un gobierno que ha sido votado por los pobres, por los trabajadores, debería de estar velando por los intereses de los pobres y no por los de los millonarios que sacan millones de dólares al día. Una trabajadora de Autoliv, empresa de fabricación de volantes de diferentes tipos de autos lo dijo muy bien: “nosotros tenemos que trabajar para cuidar la seguridad de los que utilizan estos volantes y, a cambio, a nosotros nos quieren matar de hambre”.

Un volante se vende en, estiman los trabajadores, entre 300 a 600 dólares. La empresa produce miles de volantes al día. A un trabajador le pagan ahora 176 pesos al día. ¿Qué quiere negociar el gobierno? ¿Que los obreros dejen de luchar por sus demandas? ¿Que sigan aplastando sus niveles de vida?

La unidad con la clase obrera del país y del mundo es nuestra única salida

Los policías, también abogados e incluso el mismo dirigente del SJOIIM, Juan Villafuerte, se han parado frente a las fábricas, en los piquetes de huelga, a tratar de levantarla con el argumento de que es ilegal. Algo completamente falso. Hay mucha inexperiencia en la clase obrera, estas son las primeras experiencias de lucha para la mayoría, pero hay mucha firmeza e instinto de clase. La abogada Susana Prieto y los propios obreros han encarado a esas fuerzas de la reacción y evitado que rompan la huelga.

El 26 de enero Matamoros amaneció frio y lluvioso pero también con la producción parada en 48 empresas. Los obreros habían dado solo una pequeña muestra de lo que pueden hacer con la unidad y determinación de su lucha. Al momento de escribir estas líneas, en 14 fábricas los patrones han cedido a las exigencias de los trabajadores. Otras más están negociando. En las fábricas más pequeñas la situación es más complicada, los obreros tienen condiciones laborales más precarias (muchos con salarios menores al aumento decretado por el propio presidente) y los patrones, que quieren mantener grandes privilegios basados en la sobreexplotación, se resisten a ceder. La fuerza de esta lucha es la unidad, el peligro es que varias fábricas resuelvan pero en otras la solución se vaya rezagando. Con la táctica de negociar por separado la situación en cada fábrica, los patrones buscarán que se aíslen y desgasten los obreros en algunas empresas para que ahí no se cumplan al 100% las exigencias. La clase obrera debe responder manteniendo la unidad hasta que sean resueltas las demandas en todas las empresas.

La clave está en mantener la unidad hasta conseguir una solución general. Los obreros de otras fábricas están viendo el desarrollo de esta lucha, se debe seguir su ejemplo. En la ciudad de México varios sindicatos están convocando a una movilización general para el 31 de enero. Los obreros de Matamoros deben llamar a la unidad y a que se exija en dicha movilización la solución de sus demandas. Un triunfo general de los obreros de Matamoros, sin duda que animará la lucha local y generalmente.

Esta es una primera batalla por la recuperación de nuestros salarios. Pero a futuro se requiere mantener una organización permanente y ganar la batalla por la democracia sindical. Los obreros más consientes deben aprender de las lecciones de la lucha de clases para sacar las mejores conclusiones de la lucha actual.

Está claro que no podemos tener confianza en ninguno de los tres poderes que están boicoteando nuestra lucha: ni direcciones charras, ni empresarios, ni el gobierno. La huelga es un asunto, sí de legalidad, pero principalmente de fuerza. Es la unión de los explotados, nosotros los trabajadores, la que puede conseguir nuestras demandas. Tenemos que hacer un llamado a los trabajadores de México y el mundo para que se solidaricen, poner un día en esta semana para que haya marchas en los diferentes puntos del país para manifestarnos como un solo hombre.

Vientos de cambio soplan en el país. La emancipación de los trabajadores solo puede ser obra de los trabajadores mismos. Estas primeras victorias, que debemos obtener, solo deben ser el incentivo para continuar la lucha por una sociedad sin explotación ni represión ni violencia. Esta lucha debe iniciar la batalla por la construcción de una nueva sociedad.


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