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La Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó ayer el amparo que había sido concedido al SME para que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) contratara a cerca de 16 mil trabajadores bajo la figura de patrón sustituto. Queda claro que este golpe artero a los trabajadores fue parte de una estrategia alevosa y cruel del régimen para desmovilizar a uno de los sindicatos más viejos y combativos del país. Primero se les concede un amparo que dio esperanzas de recontratación cuyo objetivo era desmovilizar al sindicato en el contexto de la aprobación de la contrareforma a la Ley Federal del Trabajo y luego darles un golpe para frustrar las esperanzas artificialmente creadas por el gobierno.

La determinación de la corte –junto con la exculpación del PRI y la intención de multar a la campaña de AMLO- es una muestra más del cinismo y la subordinación absolutas de las instituciones burguesas al régimen de las que es imposible esperar justicia para los trabajadores. El golpe es el resultado directo de la prepotencia de un régimen que ha logrado imponer a un presidente, logró desaparecer a Luz y Fuerza del Centro e imponer la contrareforma laboral sin que hubiera una respuesta seria, unitaria y contundente de parte de Morena y los sindicatos. La campaña del amor de AMLO y reducir la lucha contra el fraude a acciones legales le han abierto el camino al PRI. La decisión de la dirección del SME de no lanzar la convocatoria a una huelga general cuando se tuvo la oportunidad ha salido muy cara.

El SME ha anunciado una serie de movilizaciones y procedimientos ante organismos internacionales. La verdad es que los procedimientos legales –ante organismos nacionales o internacionales- por si solos no resolverán nada. Por el contrario, correcto es el llamado a la movilización pero ésta tiene que ser en un frente único para que tenga posibilidades. El Morena debe sumarse organizadamente a las movilizaciones y vincular la organización del Partido con la solidaridad plena al SME no sólo en las palabras sino en los hechos. En estos momentos la dirección de Morena debe pronunciarse públicamente para salir a las calles junto con el SME vinculando el resto de luchas que Morena ha decidido abanderar. Se debería convocar a una asamblea ampliada donde además del SME estuviera presente Morena y el resto de sindicatos combativos del país para preparar acciones conjuntas como la preparación de una huelga general contra la reforma educativa, en defensa de los energéticos, en contra del IVA en alimentos y medicinas. Se podría fortalecer a la OPT e integrarse críticamente en un frente único en la acción.

Esto es algo de lo que se podría hacer en un momento de relativo reflujo del movimiento, pero donde el ambiente subterráneo entre los trabajadores y jóvenes es de gran descontento y rabia. La dirección del Morena no debe tener una visión estrecha, esa idea reformista que piensa que el camino a la legalización como Partido se basa en dar una imagen buena y moderada al régimen es un gran error, como se ha acordado en el congreso nacional se debe vincular claramente a las luchas de los trabajadores y formar parte integrante de las mismas. El propio SME es una muestra clara de este error, el quedarse paralizado durante la aprobación de la reforma laboral y de la toma de posesión de EPN no los ha puesto más cerca del triunfo sino todo lo contrario. Esta crítica a la dirección del Morena (aunque hay que reconocer que hay un sector de la dirección más a la izquierda y una actitud crítica de las bases que son solidarias y activas que favorece las condiciones para acciones de unidad) puede ser válida para la dirección de la mayoría de los sindicatos. Es lamentable que en este momento que requerimos la unidad el EZLN asuma posiciones sectarias, llamamos a los compañeros del EZLN y adherentes a la sexta a hacer un frente único, que no significa que tengan que cambiar de posiciones o acallar sus críticas, sino simplemente que podamos golpear juntos como un solo hombre al enemigo común. La tarea, es entonces, la de batallar desde las bases por una política más decidida y unitaria de parte de nuestras organizaciones. La tarea no es fácil pero es la única seria que tenemos.