La pandemia está fuera de control en Brasil. Según datos oficiales, en este momento (21 de marzo) ya ha habido más de 294.000 muertes por la COVID-19 y todos los días se registra una media de aproximadamente 2 mil nuevas muertes. Teniendo en cuenta que no se registran todos los casos, es probable que estas cifras sean significativamente más altas.

En la asamblea realizada en el día 1 de febrero, los trabajadores de Comcap Autarquia (empresa de limpieza pública de Florianópolis, Estado de Santa Catarina) dieron por terminada la huelga que duró 15 días. Planteamos aquí las lecciones de la misma.

El siguiente artículo fue escrito por un médico, que trabaja en la ciudad de São Paulo. El COVID-19 precipitó y agravó las condiciones de una crisis social y económica en Brasil, y a nivel internacional. La burguesía está confundida y dividida frente a un problema que no puede tolerar, pero que tampoco puede resolver.

El nuevo avance de la pandemia ha profundizado la crisis interna y el desgaste del gobierno de Bolsonaro. Aunque distorsionadas y realizadas en nombre de la estabilidad política burguesa, las últimas encuestas sobre la popularidad del presidente muestran una caída en el apoyo a su mandato.

La clase trabajadora brasilera se ve afectada por una crisis política y económica avasalladora en el marco de la pandemia del COVID-19. En Brasil las secretarias estatales de salud y el Ministerio de Salud registran 262.545 infectados, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo, y con 16.509 muertes, ubicándolo en el sexto lugar según el informe Johns Hopkins del 19 de mayo 2020.[A fecha de hoy, las cifras se han elevado hasta los 330.000 infectados y los 21.000 fallecidos, Nota de LdC]

El pasado sábado 12 de septiembre, Johannes Halter, moderador de la página de Instagram de Esquerda Marxista (Brasil), fue amenazado por un hacker que lo amenazó con dar todos los datos personales y dirección de Johannes Halter, así como los de sus familiares, al grupo que le había contratado para hacerlo.

La liberación de Lula es una derrota para la Operación Lava Jato, la investigación criminal que pretendía sanear las podridas instituciones estatales brasileñas ante los ojos de las masas. Por lo tanto, su liberación es un avance positivo para la lucha de la clase obrera. Esquerda Marxista (la sección brasileña de la CMI) ha estado luchando contra el Lava Jato desde el principio y denunciamos la condena y el encarcelamiento de José Dirceu y Lula, quienes fueron sentenciados sin pruebas en un juicio político que forma parte de ataques a mayor escala contra las libertades democráticas, repetidamente infligidas por el poder judicial.