El 14 de Octubre el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno derogaba el decreto 883. Después de 12 días de lucha y movilizaciones que habían alcanzado proporciones insurreccionales, Moreno se veía obligado a hacer una concesión importante ante el peligro de ser derrocado de manera revolucionaria. El levantamiento de obreros, campesinos y estudiantes había conseguido una primera victoria, todavía parcial, a costa de 8 muertos, 1340 heridos y 1192 detenidos.

Lo que empezó como una protesta contra el paquetazo del FMI impuesto por el presidente Lenin Moreno se ha convertido en una insurrección nacional que plantea la cuestión de quién gobierna el país. La enorme movilización de masas ha obligado al gobierno a huir de la capital Quito, a cerrar la asamblea nacional y ha empezado a resquebrajar las fuerzas armadas. Para avanzar, el movimiento debe plantearse la cuestión del poder.

La crisis del capitalismo argentino como expresión local de la crisis mundial se expresa actualmente en la crisis irreversible del macrismo. La bomba de tiempo que el gobierno futuro kirchnerista de Fernández y Fernández tendrá entre manos, puede terminar por arrastrar al régimen político de conjunto.

El movimiento en Ecuador contra el paquetazo de Lenín Moreno y el FMI que se inició el 2 de octubre ha alcanzado proporciones insurreccionales. El estado de excepción declarado el viernes y la utilización de la policía y el ejército (1 muerto, decenas de heridos, cientos de detenidos) no ha parado el movimiento de obreros, jóvenes y campesinos. En algunas provincias se han asaltado las gobernaciones y la poderosa organización indígena CONAIE ha declarado su propio estado de excepción. Ayer, lunes 7 de octubre, ante la llegada de las columnas indígenas a la capital Quito, Lenín Moreno se vió obligado a evacuar el palacio presidencial y trasladar el gobierno a Guayaquil. Obreros y campesinos se preparan para la huelga general del miércoles 9 de octubre. El gobierno pende de un hilo.

El anuncio por parte del gobierno de Lenín Moreno de un paquete de contrarreformas económicas por valor de US $ 2.200 millones el 1 de octubre ha dado lugar a manifestaciones y huelgas masivas. El gobierno, que teme perder el control de la situación, respondió con brutal represión policial y ayer, 3 de octubre, declaró el estado de emergencia durante 60 días.

El ciclo político del macrismo como gobierno pareciera que se encuentra terminado. Solo resta saber cómo será su desenlace. El signo que atraviesa la coyuntura es el de la incertidumbre para el régimen político del país. Eso implica que más allá de que un escenario político pueda preverse o anticiparse, con mayor o menor certeza, el hecho que octubre este demasiado lejos aún y que no existan signos determinantes que muestren que Macri lograra llegar al 10 de diciembre deja en evidencia la volatilidad de la situación.