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PAÍS: ARGENTINA

El fin de semana del 14 y 15 de mayo se celebró en Mar del Plata el Encuentro Nacional del GEN (Generación para un Encuentro Nacional) que dirige la diputada bonaerense ex-UCR y ex-Carrió, Margarita Stolbizer. El objetivo de este encuentro, en palabras de Stolbizer, era "empezar a construir un espacio nacional y progresista".

encuentro.jpgEste llamado fue dirigido especialmente a la UCR y al Partido Socialista, que estuvieron representados en este encuentro, respectivamente, por Ernesto Sanz, Presidente de la UCR, y Rubén Giustiniani, Presidente del Partido Socialista. Ambos, respondieron a la invitación de Stolbizer con las palabras: "Estoy orgulloso de que hoy en vez de hablar de las ausencias, estemos hablando de las presencias, acá están Margarita Stolbizer, Rubén Giustiniani, Fabiana Ríos, Victor De Gennaro. Estas son las actitudes que necesitamos" (Ernesto Sanz), y "Felicito al GEN y a Margarita por reunir a representantes políticos, plurales, democráticos y progresistas. La base del gobierno de 2011" (Rubén Giustiniani) ¡Nada más y nada menos!

Lo más sorprendente y lamentable de todo fue la presencia en este evento de Víctor De Gennaro, dirigente histórico de la CTA y principal impulsor de la Constituyente Social, que está enfrentado al sector filokirchnerista de la Central que representa Hugo Yaski.

La primera pregunta que se nos ocurre es la siguiente: ¿Qué tipo de "espacio progresista" podrá ser un frente integrado por la UCR? Estaría bueno que Margarita y sus amigos nos desvelaran este misterio. La UCR es un partido burgués cuyos dirigentes explotan los prejuicios políticos de la pequeña burguesía, a la cual manipulan y engañan, para mejor representar los intereses de sus verdaderos amos: los grandes empresarios nacionales y extranjeros, enemigos declarados del pueblo trabajador. La UCR se ha opuesto sistemáticamente en estos años a cuanta medida verdaderamente progresista surgió del seno de la sociedad, y actualmente integra un frente único sólido en el Parlamento con los macristas, los duhaldistas y los "lilitos"; es decir, con todo el arco político a la derecha del gobierno.

Al día siguiente de darse el baño "progresista" en Mar del Plata, Sanz nos regaló un ejemplo del tipo de progresismo que defiende la UCR, cuando afirmó en diferentes medios que la implementación de la asignación universal por hijo, otorgada por el gobierno nacional, trajo aparejado el aumento del consumo de drogas y del juego, y se pronunció contra esta ayuda social ¿Qué piensan Margarita y Giustiniani al respecto?

La realidad es que la conjunción de fuerzas que integran la UCR, el GEN y el Partido Socialista, no es fruto de la casualidad.

Margarita Stolbizer fue dirigente bonaerense de la UCR y electa diputada en 1997, y luego candidata a gobernadora en 2003. Tras abandonar un barco semihundido, como era la UCR en el 2007, integró la Coalición Cívica de Elisa Carrió con la que también fue candidata a gobernadora en 2007, y finalmente fundó una fuerza propia (el GEN) que integró el Acuerdo Cívico y Social con Carrió, la UCR y los socialistas para conseguir su actual banca de diputada nacional en 2009. Como vemos, cambia el color de los collares y el nombre de la manada, pero los perros son los mismos.

La "progresista" Margarita Stolbizer se posicionó contra la Ley de Medios, una de las leyes más avanzadas  aprobadas por el Congreso en los últimos años, pese a sus limitaciones. Uno de sus argumentos fue que no aparecía en el texto "la protección a las inversiones extranjeras" (http://www.laprensa.com.ar/Note.aspx?Note=340493 1/09/09). También se opuso a la estatización de las AFJP. Por supuesto, en el llamado "conflicto del campo" se alineó junto a la UCR, Carrió y el Partido Socialista de Binner, con la Mesa de Enlace, la derecha y los grandes terratenientes de la Sociedad Rural.

En suma, Margarita Stolbizer pertenece a la raza común de políticos y carreristas profesionales que hacen de la política burguesa su medio de vida y comercian con sus ideas; adaptan su discurso al ambiente cambiante de la pequeña burguesía, pero siempre siguiendo la melodía  que tocan en cada momento sus amos políticos en las grandes empresas y estancias.

Stolbizer sabe que quedó muy expuesta junto a la oposición de derecha, por eso decidió hace unos meses aflojar sus vínculos con sus socios de coalición para labrarse un perfil más "izquierdista" y emerger más renovada y "progresista". De esta manera piensa estar en una posición más fuerte para negociar, cuando llegue el momento, las listas electorales con sus amigos de la UCR, la Coalición Cívica y el Partido "Socialista".

El Partido Socialista cuenta una historia similar. Hasta el 2007 hizo oposición por derecha al kirchnerismo, e integró la Coalición Cívica de Carrió. Luego formó bancada propia para despegarse del giro a la derecha de Carrió y preservar su mercado de votos entre la pequeña burguesía "progresista", que constituye su base social. A diferencia de Stolbizer, y no sin cierto espanto, los dirigentes del PS sí acompañaron algunas medidas progresistas del gobierno kirchnerista, como la estatización de las AFJP, la reestatización de Aerolíneas Argentinas y la Ley de Medios, pero casi para arrepentirse al día siguiente.

Salvo declaraciones ambiguas a favor de la justa distribución de la riqueza, de la democracia y del "progresismo", no se conoce una sola propuesta del GEN, del Partido Socialista o, para el caso, de Luis Juez, que permita ubicarlos a la izquierda del gobierno. Por supuesto, no defienden ninguna propuesta para dejar de pagar la deuda externa, ni para reestatizar las privatizaciones de los 90. Tampoco hicieron declaración alguna a favor de elevar los salarios de los trabajadores ni contra la explotación patronal. Del mismo modo, no expresaron ninguna crítica a la embestida del imperialismo contra los gobiernos de Venezuela, Cuba o Bolivia. Es bastante razonable pensar que, con este prontuario, y dadas su mediocridad y cobardía innata, esta gente no habría mostrado en el gobierno ni el 10% de la audacia "progresista" exhibida por el kirchnerismo en sus políticas más relevantes: derechos humanos, medios de comunicación, gasto social, Latinoamérica, etc.

 

Lecciones para Proyecto Sur

 

Hay que anotar a favor de "Pino" Solanas que decidiera no participar en este evento y no avalar con su presencia esta maniobra política organizada por Margarita Stolbizer con el apoyo de la UCR.

Correctamente, "Pino" ha insistido en que Proyecto Sur no debe alcanzar acuerdo alguno con el PJ ni la UCR.

Pero el compañero "Pino" Solanas y los demás dirigentes de la Mesa Nacional del Movimiento Proyecto Sur no pueden eludir su responsabilidad y deben dar una explicación a la militancia de Proyecto Sur y a los miles de trabajadores, jóvenes y ciudadanos que simpatizan con el movimiento. La Mesa Nacional, sin apenas discusión interna ni debate democrático alguno, impuso desde arriba, hace meses, la necesidad de un acuerdo electoral con el GEN de Stolbizer y el Partido Socialista de Binner, la misma gente que ahora les ha dado con la puerta en las narices y que ha preferido recostarse nuevamente en la UCR, mostrándose como lo que verdaderamente son, unos impostores políticos.

Durante meses, estas damas y caballeros utilizaron a Proyecto Sur y a un sector de la CTA  para labrarse un perfil "izquierdista" y realzar su maltrecha autoridad política, mientras que negociaban secretamente con la UCR, como ya advertíamos desde las páginas de El Militante hace varias semanas (Leer Proyecto Sur: Hay que cambiar de rumbo).

Los dirigentes de Proyecto Sur no sólo pecaron de una ingenuidad extrema al creer que podrían alcanzar un acuerdo electoral con esta gente para las elecciones presidenciales del 2011, sino que también mostraron un oportunismo político imperdonable. Con un análisis completamente alejado de la realidad la dirección de Proyecto Sur pensaba realmente que podía aspirar a ganar la presidencia de la Nación en apenas dos años, sin haber construido previamente una organización sólida asentada en un apoyo de masas entre la población. En lugar de basarse en las ideas, el programa, en la fuerza organizada de las masas trabajadoras desde abajo, que buscaban por cientos de miles en Proyecto Sur una alternativa política para la transformación social, despilfarraron este enorme capital político y lo apostaron todo a maniobras por arriba, a acuerdos parlamentarios poco claros, a los flashes de fotos, y a una táctica política demencial y suicida que consistió en competir con la derecha a ver quién le pegaba más fuerte al kirchnerismo en el mismo momento que éste sufría un acoso asfixiante a manos de la burguesía, de sus políticos a sueldo y de sus medios de comunicación.

Lejos de fortalecerse, es doloroso ver cómo el Movimiento Proyecto Sur se debilita día a día, y pierde bases de apoyo en los sectores más vivos y dinámicos de la sociedad: los trabajadores, la juventud combativa y demás sectores populares. Paradójicamente, es ahora el kirchnerismo quien está recuperando una base social de apoyo en estos sectores ante la falta de un  referente a la izquierda que enfrente seria y claramente a la derecha y sus discursos reaccionarios.

Desde El Militante hace tiempo que advertíamos que podríamos llegar a esta situación. Al día siguiente del gran resultado electoral que cosechó Proyecto Sur en la Capital Federal el 28 de junio del 2009,  explicamos las condiciones para que Proyecto Sur emergiera como un movimiento de masas, y eran:

 

•a)       que debía basarse en la clase trabajadora, que representa la inmensa mayoría de la sociedad;

•b)      que debería dotarse de un programa de clase que recogiera las principales demandas y aspiraciones de los trabajadores y sus familias;

•c)       que abriera de par en par sus puertas a la organización activa de cientos de miles de trabajadores, jóvenes y sectores populares;

•d)      que se dotara de estructuras internas democráticas para propiciar la participación activa de la militancia en la elaboración de la línea política del movimiento y en la elección y control de sus organismos dirigentes;

•e)       y, finalmente, que le arrebatara al kirchnerismo la bandera de la lucha contra la derecha y así tener la autoridad para señalar las limitaciones del oficialismo y sus compromisos con los intereses capitalistas e imperialistas que operan en el país.

 

Lamentablemente, 10 meses después tenemos que concluir que muy poco o nada se avanzó por esta senda.

El tiempo se va agotando, pero aún hay margen para rectificar. Si la dirección de Proyecto Sur saca conclusiones correctas de lo sucedido y cambia radicalmente su política y sus tácticas podría comenzar a recuperar una gran parte del apoyo perdido, pero hay que poner manos a la obra inmediatamente y dejar a un lado su obsesión de pretender ganar a cualquier costo las elecciones del 2011. Una buena iniciativa sería convocar a un Congreso extraordinario del movimiento con delegados elegidos en reuniones plenarias de base que posibilite una refundación del movimiento con un claro perfil de izquierda y orientado a la clase trabajadora.

 

De Gennaro debe rectificar

 

Por su parte, la presencia de Víctor De Gennaro en el Encuentro del GEN ha creado un gran malestar en los cuadros y en las bases más activas de la CTA. No podía ser de otro modo. Los trabajadores sienten instintivamente que un dirigente obrero no puede dar aval político alguno a gente que defiende los intereses del enemigo de clase, como es notorio el caso de Ernesto Sanz de la UCR.

El compañero Víctor De Gennaro no puede ser tomado como un ingenuo. No puede alegar simplemente que sólo fue a dar una conferencia para hablar de economía y de empleo. Sabía de las implicancias políticas del evento y de cómo las fuerzas políticas allá presentes pretendían utilizar políticamente su presencia en el acto.

Según la crónica del redactor de Clarín que cubrió el acto:

 

"una frase de De Gennaro sirvió para romper el hielo y demostrar que había apoyo de distintas extracciones políticas: ‘casi digo compañeros y compañeras, y bueno, nos vamos a tener que mezclar', dijo al comenzar sus palabras el secretario de la CTA, mientras los aplausos y risas se mezclaban entre el público". (El progresismo busca un camino. Clarín 16/05/10).

 

Que nosotros sepamos, el compañero Víctor De Gennaro no ha desmentido estas palabras por lo que debemos asumir que lo que ahí se dice es cierto. En ese caso, nos parece muy grave y pensamos que el compañero cometió un error político muy serio y que debería retractarse ¿Qué quiere decir De Gennaro cuando afirma: "nos vamos a tener que mezclar"? ¿Significa acaso que el sector de la CTA que él impulsa, y que formalmente dice ubicarse a la izquierda del ala filokirchnerista de Yaski, le va a dar algún tipo de apoyo político a un eventual frente electoral que incluya a la UCR, el GEN y el PS? Esto nos parecería gravísimo y, desde luego, la Corriente Socialista El Militante no lo va a acompañar; al contrario, nos vamos a oponer frontalmente. De la misma manera que nos opondremos, como integrantes de la Constituyente Social, a que este organismo de nuestra clase otorgue aval político alguno a fuerzas políticas que representan intereses de clase antagónicos a los que defiende la Constituyente Social.

Con este accionar, De Gennaro deja muy mal parada a la corriente sindical que él dirige y que disputará la conducción de la CTA al ala de Yaski. En un momento en que el gobierno kirchnerista está empleando una hábil demagogia izquierdista para enfrentar el acoso de la oposición de derecha, que es donde se ubica la UCR, resulta inaceptable que De Gennaro aparezca junto a opositores políticos que se ubican claramente a la derecha del gobierno. Sin duda, esto será utilizado por el sector de Yaski para atacarle y sacar tajada a su favor en las elecciones internas de la CTA, que se celebrarán en septiembre.

Pero esta actitud de De Gennaro también siembra dudas sobre el futuro de la Constituyente Social ¿Se propone aplazar el lanzamiento de un movimiento político-social de los trabajadores a expensas de una aventura electoral interclasista situada a la derecha del oficialismo?

El accionar del compañero De Gennaro suscita muchas dudas, y no sólo por este episodio último. Por diferentes excusas, el lanzamiento de un movimiento político de los trabajadores y demás sectores populares explotados lleva retrasándose año tras año. En el fondo, pensamos que existe un problema político en algunos compañeros de la dirección de la CTA con mayor responsabilidad en esta tarea. Creemos que estos compañeros manifiestan mucha desconfianza hacia los trabajadores; y por alguna razón dudan de la capacidad de la clase trabajadora para poner en pie una organización política propia. De ahí que estos compañeros se deslicen hacia las maniobras de aparato, a los acuerdos por arriba, y a la búsqueda de atajos organizativos para enfrentar problemas que sólo pueden resolverse políticamente. La primera condición para resolver los problemas políticos que afectan a los trabajadores debe ser: depositar plena confianza en la clase obrera, comenzando por sus capas más conscientes y avanzadas.

Las bases activas y los cuadros militantes de la CTA, de la Constituyente Social y del activismo clasista en general deben dar un paso adelante en medio de esta situación. Por todas las razones expuestas anteriormente deberían manifestar públicamente su oposición a que ningún organismo de la CTA apoye frentes electorales que incluyan a fuerzas situadas a la derecha del kirchnerismo, y al oficialismo mismo; al mismo tiempo, creemos que debería abrirse la discusión para organizar "Comités por un Partido o un Movimiento político de los Trabajadores" en cada ámbito de actuación del activismo clasista (comisiones internas, agrupaciones sindicales y gremios, organizaciones sociales y populares, etc.) e iniciar el debate sobre este punto en las reuniones sindicales y en las próximas convocatorias de la Constituyente Social.