La elección más caótica de la Vª República acaba de dar a luz a un nuevo jefe del Estado. Al término de la primera vuelta, ya se conocía al vencedor de la segunda. Millones de electores de izquierda se esforzaron en ir a votar por Macron para asegurar la derrota de Marine Le Pen. Y es que tampoco ningún dirigente de izquierda o sindical les proponía una alternativa concreta; la mayor parte incluso pedía el voto para el candidato de En Marche! Sin embargo, los 20,7 millones de votos obtenidos por Macron carecen de un significado positivo. Al mezclar votos que en la primera vuelta habían ido a Fillon, Macron, Hamon o Mélenchon, no se obtiene más que una masa informe, sin fisonomía de clase.

 

El Primero de Mayo, cientos de miles de personas marcharon en Caracas en defensa de los derechos de los trabajadores y la revolución bolivariana. Los medios de comunicación internacionales, que han prestado mucha atención a Venezuela y tenían corresponsales en Caracas ese día, fueron unánimes en su silencio. Ni una sola mención a la manifestación. Aquí va mi crónica.

 

Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial abren una nueva fase de la crisis política en Francia. Al igual que en abril de 2002, la segunda vuelta opondrá la derecha a la extrema derecha. Pero mucho ha cambiado desde 2002.

 

Después de no superar la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon, a diferencia de otros candidatos perdedores, decidió no apoyar directamente a Emmanuel Macron en la segunda ronda. En lugar de eso, lanzó una votación entre sus partidarios del movimiento La France Insumisa, para decidir si votar en blanco, abstenerse, o votar a Macron en la segunda ronda.

 

El aislacionista Trump ha cambiado radicalmente. En lugar de su promesa de no intervenir en Oriente Medio, a comienzos de abril utilizó la indignación causada por un supuesto ataque químico contra civiles en Jan ShayJún en Siria para lanzar 59 misiles de crucero contra una base aérea del gobierno sirio. La Casa Blanca se apresuró a anunciar que la acción enviaba una contundente señal no sólo a Assad sino al resto del mundo.

 

Durante su discurso en una masiva manifestación bolivariana el 1º de mayo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que describió como una asamblea obrera y comunal. La oposición venezolana ha rechazado inmediatamente esto como parte del “golpe de estado del régimen” y ha hecho un llamamiento a favor de una escalada de las protestas.

 

“En este momento de enorme importancia nacional debería haber unidad en Westminster, pero en cambio hay división. El país se está uniendo, pero Westminster no”. Con estas palabras, la primera ministra Tory, Theresa May, anunció elecciones generales anticipadas para el 8 de junio y pidió unidad política para afrontar el “divorcio” del Reino Unido con la UE.